19/03/26. “Estoy compartiendo con alguien a quien quiero mucho, con quien me siento muy a gusto y sobre todo me da paz y me hace sentir tranquila” –lo hemos pensado alguna vez seguramente-. Pero, ¿podemos enamorarnos después de los cincuenta? ¿Cómo se vive un amor a esta edad?
...quitarnos de la cabeza la idea preconcebida de que para los adultos mayores el amor está restringido y sobre todo atreverse de nuevo porque una vez más: ¡Sí se puede!
Somos capaces de enamorarnos en cualquier etapa de nuestro ciclo vital, sólo que el enamoramiento se vive de una forma diferente. Mal iríamos si a los cincuenta nos comportáramos como a los quince. En la madurez, el enamoramiento se maneja de forma distinta; ya se han abandonado creencias irracionales como el mito de la necesidad desmedida del amor romántico. Las relaciones románticas positivas se asocian a beneficios reales para la salud: menos ansiedad, presión arterial más baja, hábitos saludables y niveles más altos de oxitocina, una hormona que nos hace sentir bien.
Enamorarse a esta edad puede ser una experiencia totalmente satisfactoria si se trata de personas que han ido aprendiendo y se han permitido saber qué quieren, qué desean y qué esperan de un compañero de viaje para el resto de sus vidas. El fracaso de este tipo de relaciones está vinculado muchas veces en esperar vivirlo con el mismo ímpetu del primer amor por el que estábamos dispuestos a dejar todo.
A los cincuenta y dele ya no se trata de perder la cabeza por alguien, en este punto el verdadero amor se trata de complementarse, de que ambos se sientan a gusto el uno con el otro. Te apetece estar con él o ella pero manteniendo quien eres tú y lo que quieres hacer. Priorizas mucho más tu libertad y tus opciones para seguir bien y decimos: “mientras los dos estemos bien, todo va bien”.
El sexo también es importante
Es un mito la creencia de que las personas mayores no son sexualmente activas ni tienen interés en el sexo. Investigaciones recientes por estudiantes de la especialidad de sexología indicaron que en nuestra región metropolitana el 86% de los hombres y el 70% de las mujeres de cincuenta a setenta años declararon ser sexualmente activos y que la frecuencia de la actividad sexual ha sido de gran ayuda para sopesar las patologías físicas y emocionales correspondientes a la edad. Al contrario de la creencia general, la mayoría de las personas mayores son sexualmente activas: la actividad sexual y la intimidad desempeñan un papel importante en su satisfacción con la vida y su bienestar mental.
Para que te quede muy claro y no lo olvides, te lo repetimos: la sexualidad no termina con la juventud, ¡todo lo contrario!, se transforma. Desde la adultez temprana hasta la edad avanzada, las experiencias, emociones y vínculos íntimos evolucionan hacia una mayor valoración de la intimidad volviéndola creativa con actos de complicidad para adaptarse a cambios físicos en la erección y la lubricación.
Las películas y la publicidad nos han vendido la idea de que sólo las personas jóvenes pueden disfrutar del sexo. Esto no tiene por qué ser así, no pensemos lo peor basado en mitos, mejor entendamos que, los cuerpos de las personas mayores pueden ser cuerpos sanos, pero también deseados y sexuados.
La sexualidad mejora la autoestima, favorece el autoconocimiento y contribuye al bienestar físico, emocional y mental. Deje los mitos y prejuicios atrás porque sí es posible continuar disfrutando de su sexualidad durante toda su vida con posibles adaptaciones, actos de complicidad y hasta de picardía.
En sentido inverso a amar
Volver a "enamorarse a los cincuenta y más", cuando ya ha pasado toda una vida ante a ti, tienes hijos, y hasta nietos, y nunca hubieras creído que volverías a ser protagonista de una historia romántica, es posible.
Pero a esto, habría que sumar: altos niveles de compromiso y sentido de responsabilidad y ayuda hacia la pareja, procurar no precipitarse y evitar patrones negativos de relaciones pasadas, proyectos en pareja para controlar la monotonía y el desinterés, consignar la sexualidad y entender que no siempre se trata de genitalidad, confiar en uno mismo, quitarnos de la cabeza la idea preconcebida de que para los adultos mayores el amor está restringido y sobre todo atreverse de nuevo porque una vez más: ¡Sí se puede!

POR OSMELY BOSCÁN • @osmelyboscan
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta