23/03/26. A esta fiesta de la identidad asistieron habitantes de la comunidad que brindaron un reconocimientos a quienes desde el amor, sostienen una trinchera de creación como antídoto contra la deshumanización por el consumo y la guerra, que buscan borrar la historia de los pueblos.
Quienes se dedican a la artesanía en Venezuela no solo son personas creadoras de objetos, sino... guardias de la memoria colectiva... son una declaración de principios contra la guerra y el olvido.
La canción del grupo Waraira 25, conformado por abuelos y abuelas de la patria, añadió el toque rumbero. La música tradicional hizo contraste con las maravillas en los anaqueles dispuestos en salas y patio de la casa que lleva el nombre del icónico poeta y diplomático oriundo de la hermana república de Cuba.
El entorno se prestó para conversar sobre la resistencia del sur global contra los desmanes del imperialismo norteamericano y su máquina de guerra en todos los ámbitos: desde la militar hasta aquella que pretende borrar la memoria histórica.
Combatir con la creación
El trabajo artesanal en nuestro país es un arma de defensa contra los embates del capitalismo y sus estrategias de alienación. Juan Hernández, vocero de la Fundación Bolivariana de Artesanos del municipio Plaza del estado Miranda, estuvo presente en la feria. Durante nuestra conversación, contó que llegó a Venezuela, procedente de Perú, a los dieciocho años. Hoy, a sus sesenta y dos, se siente tan venezolano que defiende la patria desde su trinchera cultural.
“Nosotros podemos combatir con nuestras creaciones... a nosotros no nos van a intimidar porque somos grandes creadores… soy maestro del pueblo, y doy la vida por Venezuela”, apuntó.
La filosofía de Hernández es “dar continuidad a la tradición de los pueblos originarios”, como mecanismo de resistencia para enfrentar la estrategia imperial de alejarnos de lo que nos identifica como venezolanos y venezolanas.
Un híbrido necesario
A pesar del optimismo, existe una preocupación: la desconexión de la juventud. Sergio Acuña, cuya marca es Ser Arte, lamentó que las nuevas generaciones vivan “metidas en las redes” y como consecuencia están desarraigadas.
No obstante, acotó que su trabajo artesanal ha atraído “a muchos chamos” producto de la modernización a la que se ha tenido que someter la artesanía, sin abandonar la esencia original que es promover la cultura ancestral.
Hernandez coincidió con esa postura acotando que, como todo, para subsistir el trabajo artesanal ha tenido que evolucionar a la “artesanía contemporánea”: un “híbrido necesario”.
A los artesanos y las artesanas se les ha hecho necesario el uso de piezas recicladas y elementos plásticos o artificiales para atraer a las nuevas generaciones sin perder la esencia de lo manual. El objetivo más álgido es la defensa del oficio como un ejercicio de soberanía.
Talismanes de la memoria
También conversé con María Silvia Tomillo, artesana que lleva la marca Diseños MST, cuya bandera es la joyería y la vitrofusión. Para ella sus creaciones no son accesorios que compiten contra lo que está en tendencia en las redes sociales, sino “talismanes” que “cuentan una historia personal”.
Sus piezas tienen diseños “atemporales” que no se rigen por una moda que suele ceñirse a un periodo determinado; esta característica permite a quienes las adquieren disfrutar por mucho tiempo de una prenda que puede “pasar de generación en generación”.
“A diferencia del proceso masificado que hay, estas son piezas únicas, piezas con alma…”, dijo. En contraposición con la masificación industrial, la artesanía ofrece productos que van más allá de lo comercial. “A veces me traen un cristal, una piedra, una flor, y yo, a través de mis manos, puedo hacer una pieza que te recuerde a tu abuela, un ancestro o un momento”, acotó María Silvia.
Para la encargada de Diseños MST, el trabajo artesanal es inherente a la preservación del medio ambiente. Mientras la bisutería de bajo costo abunda en el mercado con aleaciones de cadmio (un metal pesado altamente contaminante y no reutilizable), en la orfebrería artesanal se usan el bronce y el cobre. “Si se llega a dañar o lo quieres modificar, se puede modificar de nuevo. O sea, tiene otra nueva historia”, afirmó.
Con esta declaración, María Silvia marcó una diferencia entre la artesanía y el paradigma industrial sobre la obsolescencia y la estrategia del consumo: “usar y tirar”; aspecto que no es característico del trabajo manual de los artesanos y las artesanas, porque trasciende y evoluciona.
Semillas que narran un país
La naturaleza es la mejor proveedora. Las manos laboriosas de quienes reivindican la artesanía como una trinchera de resistencia, moldean, pintan, pulen y perforan las semillas de los árboles que crecen en nuestras montañas, llanos, en las riberas de los ríos y mares. Con ellas cuentan a Venezuela, al fabricar desde zarcillos hasta grandes piezas.
Xiomara Cedeño, a través de su marca Semillas y Algo Más, rescata la tierra. Con más de treinta y cinco años de trayectoria, transformó la tapara o la peonía en reservorios de memoria colectiva.
Pero el trabajo de la artesana caraqueña no se limita a la labor manual, ella lleva a cabo una investigación etnográfica sobre las semillas con las cuales fabrica su producción. De esa forma quien le compra a Xiomara se lleva un producto con identidad.
“Mi trabajo en la parte de las taparas es religioso, pero también es un trabajo con las manifestaciones de Venezuela: los Diablos de Yare, los tambores de San Juan, la parranda de San Pedro... es una representación de personajes de la identidad venezolana”, señaló.
Del tallo de yuca a las manos del creador
Celebrar a los artesanos y las artesanas, es celebrar la capacidad de crear desde cero: desde la semilla y la tierra, como hace el señor Jesús Acosta. En esta muestra artesanal manifestó su interés de ejecutar un proyecto que aprovecha el proceso de la yuca desde su siembra, transformándola en casabe y artesanía.
Quienes se dedican a la artesanía en Venezuela no solo son personas creadoras de objetos, sino figuras gestoras de recursos y guardias de la memoria colectiva. En el contexto actual venezolano, todas las manifestaciones artísticas son una declaración de principios contra la guerra y el olvido.
POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz