16/04/26.- Lo primero que debemos decir con relación al tema a tratar, es que Venezuela se encuentra ubicada dentro de la faja ecuatorial del planeta, la más rica entre todas las áreas del orbe en diversidad biológica. Estando constituido además nuestro espacio nacional, por un conjunto de nichos ecológicos diferentes entre sí, que se interrelacionan de forma armónica.
En él encontramos varios tipos de costas, algunas formadas por playas límpidas, mientras que otras están pobladas por cocoteros o bosques de manglar; regiones xerófitas y francamente desérticas, localizadas tanto cerca del mar como continente adentro; llanuras sin límites a la vista, que cubren un alto porcentaje del territorio patrio; también zonas de bosques de diversas clases, diseminadas a lo largo de todos los estados del país; y en las cumbres de nuestras montañas más altas, páramos fríos donde la vida vegetal y animal es escasa.
En lo concerniente a las extensiones del paisaje venezolano donde predomina el color verde, bien sea todo el año o sólo durante la temporada de lluvias, ellas están ocupadas por varios tipos de bosques y sabanas; habiendo más de una manera de clasificar ambos ambientes y de nombrar una misma realidad, entre los especialistas que consultamos.
Con respecto a los bosques, algunos de los géneros más mencionados son los siguientes: el tropical húmedo, también llamado siempre verde, son los más biodiversos del planeta, con temperatura y humedad relativamente altas; los submontanos y montanos, más frescos, secos y con una flora y fauna en especies algo menor que el anterior; los nublados, mencionados además como húmedos montanos, en varios aspectos similares a los montanos, pero con presencia frecuente de nubosidad dentro de ellos y una variedad de seres vivos en buena medida endémicos, que significa que únicamente los hay en ese ámbito especifico; de tepuy, existentes a nivel mundial sólo en la región de Guayana, son bosques de baja altura por la poca fertilidad del suelo, muy húmedos y con una flora y fauna en buena parte endémica; por último, de manglar, que se hallan en las costas, con presencia de plantas y animales en su mayor medida marinos, prosperando en litorales de agua salada y dulce.
En referencia a las sabanas, conseguimos una ordenación geográfica que las sitúa en tres áreas distintas, pudiendo haber en cada una de estas dos tipos principales. Expliquemos. La división espacial nos habla de: sabanas centrales, que es lo mismo que decir el llano venezolano, el cual ocupa casi una tercera parte del país y es muy rico en la presencia de especies biológicas que lo habitan; la sabana guayanesa o tepuyana, conocida nacionalmente como La Gran Sabana, más pobre en flora y fauna que la anterior, muchas de las cuales son endémicas; y las llanuras costeras, ubicadas en varios estados al norte del país, en algunos casos con clima más seco que las dos anteriores. Mientras que sobre las dos divisiones principales que se pueden hacer en cada uno de estos territorios, ellas son: sabanas inarboladas, donde predomina de manera notoria la vegetación herbácea; y sabanas arboladas, en las cuales junto a los pastos encontramos arbustos y árboles dispersos.
Para concluir, no podemos cerrar este texto sin tratar un asunto que venimos mencionando permanentemente cuando nos referimos a temas del patrimonio natural. La urgencia de trabajar con actitud militante por la conservación ecológica de Venezuela y el mundo todo. En este tiempo en el cual nos hallamos, cuando una muy grave crisis ambiental está en desarrollo de manera global, como consecuencia de los valores que promueve el sistema capitalista, que prioriza por encima de las conductas éticas la búsqueda del lucro particular, es imperioso que los sectores lúcidos de la humanidad asuman la tarea de cuidar a la madre tierra, cada quien en su ámbito particular y en las medidas de sus posibilidades.
POR CARMELO RAYDAN •@carmeloraydan / archivoraydan@gmail.com
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