30/04/26.- En el casco histórico de Maracaibo, a una cuadra de la plaza Bolívar y dándole el frente al cercano Coquivacoa, se encuentra la plaza Baralt. Un tramo ensanchado desde los tiempos coloniales de la calle Colón, que abarca el área no pequeña comprendida entre la calle Ciencias, al norte, y la avenida Libertador, al sur, colindante esta última vía con el malecón del puerto y la costa del lago; zona de la ciudad que desde hace varias décadas es de tránsito exclusivamente peatonal.
Juan Besson, en su Historia del Estado Zulia, nos informa que la relevancia de ese espacio urbano comienza a partir del año 1730, cuando se concluye y entra en funcionamiento tanto el templo como el vecino claustro de San Francisco, momento desde el cual a ese trecho de la caminería se le empieza a llamar Plaza de San Francisco o Plaza del Convento. Por su parte, Manuel Matos Romero, en su Maracaibo del Pasado, nos explica que la importancia de la actividad religiosa en la sociedad de la época, más lo estratégico del lugar, situado frente al atracadero de las embarcaciones que traían y llevaban productos y pasajeros, así como la cercanía de la aduana, ocasionaron que allí empezara a reunirse en alta medida el movimiento social, desarrollo que fue creciendo en la misma medida que lo hacia la pequeña urbe, hasta convertir ese espacio a partir de los finales de la centuria del XVIII en el centro económico, político, social y cultural de Maracaibo; situación que se mantuvo, y esto lo aportamos nosotros, hasta la década de 1960, cuando la ciudad comienza a hacerse policéntrica y las distintas actividades citadinas se dispersan.
Sobre hechos trascendentes acontecidos en ese predio a lo largo del tiempo señalado, son muchos en distintos ámbitos y de desiguales magnitudes, pero por razones de espacio mencionaremos sólo dos del aspecto cultural. Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra, en su Diccionario General del Zulia, nos relatan que dada la importancia que tenía la plaza, se la selecciona para colocar en ella una estatua pedestre en bronce del literato e historiador maracaibero Rafael María Baralt, hecho que ocurrió el día 24 de octubre de 1888, aprovechándose la ocasión para cambiarle el nombre a la vieja ágora, que a partir de esa fecha y hasta la actualidad se llamara Plaza Baralt; a lo que agregamos por nuestra parte, que el evento convocó a miles de maracaiberos con sus mejores galas, como se puede ver en las fotografías que se conservan de dicho suceso, realizadas por el creador gráfico de la ciudad, Julio César Soto. Y nuevamente en el Diccionario General del Zulia hallamos el segundo acontecimiento que traemos a colación, el cual según la mencionada obra, fue “una auténtica fiesta de las ciencias”, refiriéndose al acto solemne de inauguración de La Universidad del Zulia, llevado a cabo el día 11 de septiembre de 1891, en el interior del templo de San Francisco, instalando la nueva casa de estudios sus áreas administrativas y aulas en el vecino convento; todo ello en las edificaciones que presiden la ya para ese momento llamada Plaza Baralt.
Acerca de los inmuebles de valor patrimonial que allí tenemos, los más destacados son los siguientes: El Blue Book, edificio mercantil construido en el primer cuarto del siglo XX. La Botica Nueva, levantada en 1924, donde antes había estado una casa propiedad del General Rafael Urdaneta y destinada por varias décadas a la venta de medicamentos. La Casa Mac Gregor, también de función comercial, establecida durante la década de 1890, de la cual actualmente sólo se conserva la fachada, conteniendo en su amplio interior un mercado de minoristas. El Centro de Arte Lía de Bermúdez, antiguo mercado principal de la ciudad, que entró en funcionamiento en 1928 y fue transformado en un espacio para el estudio y la creación artística a partir de 1993. Beco-Blohm, construcción de mediados de la centuria del XIX, destinado desde sus inicios para uso mercantil. Tito Abbo, inmueble también comercial de la década de 1940. El hotel Victoria, instaurado en el primer cuarto del siglo XX, remodelando una construcción de mediados de la centuria anterior, el cual continúa cumpliendo funciones de hospedaje, aunque ahora sin el prestigio de los años pasados. Las Mercedes, inmueble colonial o del siglo XIX, donde entre los años 1899 y 1936 funcionó el Club del Comercio. La Capilla Terciaria, pequeño templo que data de la centuria del XVIII, la más antigua de todas las edificaciones de la plaza, actualmente usada como sitio de resguardo nocturno para la mercancía de los buhoneros de la zona. Y por último, el Templo de San Francisco, concluido como ya dijimos en 1730 y remodelado en 1918.