15/05/26. En la periferia del casco histórico de Caracas, al final del bulevar Panteón y dándole el frente a la gran plaza que es el Foro Libertador, en la parroquia Altagracia, se encuentra el Panteón Nacional; regia edificación destinada al definitivo descanso y máximo reconocimiento para los restos mortales de los héroes de la patria, hombres y mujeres excepcionalmente destacados en las disimiles actividades que les correspondió ejecutar.
Con respecto a la historia del recinto, a continuación haremos una rápida mención de tan sólo algunos de los hechos más sobresalientes acontecidos con relación a él. El relato lo iniciaremos en 1842, doce años después de la muerte de El Libertador y durante el segundo mandato de Páez, cuando son repatriados con honores sus restos desde Santa Marta, en la actual Colombia, y depositados en la Catedral de Caracas, donde en un primer momento se consideró que debían permanecer. No obstante, al decir de varios estudiosos, había por un lado, un sentimiento generalizado en la población caraqueña y en los distintos gobiernos de esos años, de la necesidad de hacerle justicia al gran hombre que había sido traicionado en su proyecto de equidad social e integración gran colombiana, mientras que por otra parte, se presentaba también, entre la élite dirigente, la conveniencia de hacer uso de su memoria como elemento para la cohesión y la estabilidad del país.
Así la situación, asume el poder político nacional Guzmán Blanco y durante su período administrativo conocido como “el septenio” y adentro además de su proyecto de modernización de la capital venezolana, el día 27 de marzo de 1874, decreta la transformación de la vieja iglesia de la Santísima Trinidad en Panteón Nacional, inmueble que se consagraría a la preservación de los restos de los próceres de la Independencia y otras persona eminentes, siendo trasladado con pompa el féretro de Bolívar a su nueva morada dos años largos después, el día de San Simón, el 28 de octubre de 1876.
Desde que el templo fue decretado Panteón Nacional, sobre este se han llevado a cabo no pocas remodelaciones de distintas magnitudes, siendo posiblemente las tres más importantes las siguientes: Para su inauguración se le construyó una fachada simétrica, estilo neogótico, la primera de su clase en Venezuela; mientras que en su interior, en el presbiterio, se colocó el sarcófago de El Padre de la Patria y una estatua en mármol blanco que lo representaba, realizada por el escultor italiano Pietro Tenerani, la cual sigue cumpliendo su función. Entre 1929 y 1930, durante el régimen gomecista, se hicieron tanto en los muros externos como en los espacios interiores cambios radicales, adquiriendo el inmueble las características que en alta medida conserva lo que hoy en día es el primer módulo o módulo delantero del complejo; entre otras cosas, en el frontis se levantó una torre central de cuarenta y ocho metros, mientras que internamente fue enriquecido con diecisiete pinturas del maestro Tito Salas, alegóricas a la historia del país, siendo de destacar el mural del cielorraso de la nave central, titulado La Apoteosis de El Libertador. Y finalmente, por ahora, entre los años 2010 y 2013, durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, se le anexa al venerable edificio en su parte posterior un mausoleo para el Padre de la Patria, el cual se construye como una prolongación del panteón original, a manera de segundo módulo, aunque con un estilo arquitectónico totalmente contemporáneo; un espacio de amplias dimensiones, reservado sólo para los restos de Bolívar, pero propicio además para actos políticos, reuniones de trabajo del alto gobierno y alocuciones públicas; una trinchera más de labores de nuestra revolución bolivariana.
Con relación al número de personajes ilustres que están siendo honrados actualmente (2025) en el Panteón, conseguimos información oficial del Instituto del Patrimonio Cultural, que señala que son ciento cincuenta y cuatro hombres y mujeres, de los cuales ciento cuarenta y dos tienen sus cenizas en sarcófagos y doce están representados por cenotafios, que son urnas abiertas por no haberse localizado hasta el momento los restos; también debemos señalar que esta cifra está en permanente aumento por la llegada de nuevos incorporados.
Y sobre los días que nuestro inmueble en cuestión está abierto al público, son todos los de la semana con excepción de las fechas en las cuales hay actos oficiales, que no son pocos. Un templo de la nacionalidad que sin duda alguna debe ser conocido por todos nosotros los venezolanos.
POR CARMELO RAYDAN •@carmeloraydan / archivoraydan@gmail.com
FOTOGRAFÍAS CARMELO RAYDAN •@carmeloraydan / archivoraydan@gmail.com