05/06/26. Darle corte a una relación de pareja no siempre significa borrar a la persona del mapa. A veces, el cariño persiste, en otras ocasiones el "destino" los vuelve a cruzar. Pero, ¿es realmente posible llevar una amistad normal, real, con quien un día fue tu pareja? Vamos a analizar algunas claves para ver qué es lo que es y sin "trampitas".
La amistad con un ex no es obligatoria ni un premio por portarse bien. A veces, el acto más maduro es querer desde lejos.
Ante todo, seamos honestos. Eso dependerá mucho del tipo de ruptura. Si hubo respeto, comunicación y un cierre limpio, la amistad tiene terreno fértil, quizá podría florecer. Pero en cambio, si hubo infidelidad, manipulación, etc., y aún queda como rencor, lo mejor, amigo, amiga, es mantener distancia prudencial. Forzar un vínculo en esas condiciones es como querer pegar un vaso roto con saliva, se ve mal y termina hiriendo.
La mayoría de los psicólogos coincide en que el “período de duelo” es clave. Necesitas un tiempo de cero contacto para desarmar la imagen de la pareja y construir al amigo. Saltarse ese paso puede llevar a confusión. Una noche de copas, un “te extraño” de más y ya tienes un lío emocional en las manos. Lo recomendable (o no) es esperar al menos seis meses después de terminar antes de intentar cualquier acercamiento.
Otra verdad incómoda es que a veces la supuesta “amistad” esconde segundas intenciones. Uno de los dos puede estar esperando una reconciliación. Si ese es tu caso, no te engañes, no eres su amigo, eres un pretendiente más en lista de espera, pero además, ex, algunos pensarían que eres un sinvergüenza. La amistad en este caso, para ser real, genuina, implica haber superado el deseo romántico. ¿La prueba? Que te dé igual si él o ella empieza a salir con alguien más. Si eso te genera celos y rabia, malestar y tristeza, todavía no estás listo.
Pero bueno, también hay historias que funcionan. Exparejas que fueron mejores amigos antes de juntarse en plan romántico, o que compartieron metas profesionales, fundaron un negocio o pertenecen a un círculo social muy fuerte. En esos casos, mantener la amistad puede ser hasta positivo, vale. Incluso, hay quienes agradecen tener a un ex como aliado, porque nadie te conoce como la persona que durmió a tu lado durante años.
No soy un experto, ni consejero, ni coach, pero pienso que, si estás en esta situación, te hagas estás tres preguntas sinceras.
1) ¿De verdad yo disfruto su compañía sin esperar nada?
2) ¿Puedo verlo/a feliz con otra persona sin derrumbarme?
3) ¿En verdad esta amistad suma o solo alarga el dolor?
Si respondiste “no” a alguna, usted esta atrapado/a, dese más tiempo. La amistad con un ex no es obligatoria ni un premio por portarse bien. A veces, el acto más maduro es querer desde lejos. Y otras, te puede quedar una amistad que suma. Pero solo tú sabes si ese vínculo merece otro intento… obviamente, ahora, con reglas diferentes.

POR JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta