10/06/26. Despierto, bajo las escaleras y enciendo la radio como quien no puede andar sin escuchar, las voces cubren poco a poco la habitación, la cocina, la sala, el pasillo de todos los sueños, abro los ojos a través de esos ritmos, variados, impregnan de color la antesala de la próxima jornada.
...a pocos días de haberse cumplido cien años de las primeras emisiones de radio... seguimos con fidelidad a este ser que llegó para quedarse en nuestras vidas.
Asumo los bocados, el sorbo de café bajo esas letras, algunas conocidas, otras descubiertas en el mismo instante en que despacho las migajas, me levanto, abro el grifo y es la tarde la que me llama desde el quitiplás y las tamboras de una camionetica abarrotada.
He escuchado lo suficiente para saber que estoy formado por un ADN musical, comparto la sensación con un grupo de estudiantes, no podemos ser sin pertenecer, al ritmo, a la cadencia de un mar que nos remonta más allá de este continente, ancestrales formas armando la tierra.
Han pasado más de cien años desde que ese dispositivo ha llegado a nuestras manos, a nuestro cuerpo más bien, un siglo en que nuestro país ha podido realzar su pulso nada huérfano al son de las más variopintas canciones bajo los más recónditos ecos de una ciudad, de un campo, una costa que se sabe infinita porque eso es estar salvo del mismo paso del tiempo.
Más de cien años en que nos hemos hecho familiarmente íntimos como si fuese necesario estar anclado a una voz en pleno tránsito o bien en el reposo nocturno cuando todo parece callado porque de eso se trata, hacerse silencio para poder ser.
Amanece y la invitación irrumpe en medio de la búsqueda, qué más nos ofrece la ciudad, preguntamos entre una bocina y otra mientras avanzamos rumbo a nuestra reunión habitual de mitad de semana y ahí está: el Museo Nacional de Arquitectura invita a una conversa para recordar la importancia de la radio en nuestras vidas, la de venezolanas y venezolanos inmersos en un universo que pareciera desconocido para las nuevas generaciones.
Mili y yo asistimos y nos encontramos, es cierto, con pocos jóvenes, pero sabemos que ellas y ellos escuchan música y la radio, más que todo cuando estamos en un auto, en una camionetica me recuerdan cuando les hablo del tema.
Llegamos al museo y reconociendo a importantes personalidades de ese mundo que es muchos mundos, voces familiares, locutores de emisoras que nos han venido constituyendo desde que la radio dejó de ser parte de un dispositivo tecnológico alcanzando el alma de nuestra identidad venezolana.
Allí estaba la voz Alí Kahn, la presencia física y afable de Eleazar Silva, este último destacado locutor de Radio Rumbos y Radio Continente, allí estaba Isabel Suárez quien viene desempeñando una importante labor en el área de audiovisuales en la Biblioteca Nacional, allí estabas tú, presencia que hace posible que la radio sea lo que es: otra forma de hacer comunidad o mejor dicho uno de los ejemplos más nítidos donde la humanidad contemporánea se hace como tal. Y es que la radio es habla, escucha atenta de quien se sabe alma-desde-y-hacia-el-otro.
Así como Domingo Rojas, habitante del 23 de enero, lo expresa: “Para mí la radio es todo, yo me identifico con todo el mundo como un radioescucha empedernido, lo uso en todas las áreas de la casa, anteriormente más que todo la AM… si estoy cocinando y no tengo la radio prendida es como que le falta sal a la comida".
Y ante la pregunta: ¿Qué tipo de programas escucha?, nos dijo:
“Yo escucho en la mañana Unión Radio, la 1090 FM noticias, y a la catira de la tarde, Vanessa Davies, yo escucho todo eso, los sábados y los domingos, 98.5 FM”.
Luego de estas palabras, escuchamos atentamente al cronista José Antonio Cedeño que fue el conductor de la actividad, una rica conversa que siguió a la proyección del documental Crónicas del Tánatos que él mismo realizó junto a Mariana Alarcón, Pedro Revete, el cual tuvo la amabilidad de compartir el link donde está alojado para nuestro disfrute y que aquí compartimos: https://cronicasdeltanatos.substack.com/p/100-anos-de-la-radio-en-venezuela?utm_source=share&utm_medium=android&r=2l8gsc&triedRedirect=true
Justo cuando escribo estas líneas, aprovechando para extraer otras de su autoría:
Con este trabajo nos propusimos dos cosas: la primera, perfilar los rostros de quienes forjaron la radio destacando sobre todo a los pioneros, desdibujados hoy en la neblinosa memoria de los venezolanos. La segunda, reivindicar el aporte que ha brindado este medio en materia de información, educación y entretenimiento, siendo el único que permite hacer otras cosas mientras nos acompaña".
Y es que hoy, a pocos días de haberse cumplido cien años de las primeras emisiones de radio en período de prueba de la Estación AYRE Broadcasting Central de Caracas – 27 de abril al 30 de mayo- e inauguración de esta emisora, el 23 de mayo, seguimos con fidelidad a este ser que llegó para quedarse en nuestras vidas.
Muchas gracias, y ¡qué viva la radio y la escucha atenta que nos realiza!
POR BENJAMÍN EDUARDO MARTÍNEZ HERNÁNDEZ• @pasajero_2
FOTOGRAFÍAS MILENI NODA • @milenisimaa