12/06/26. Si al igual que yo, uno de tus hobbies es ver series, de esas entretenidas que perturban, El hombre en el castillo de Amazon Prime Video, 2015-2019, créeme, es lo que buscas, pero con un matiz: su inquietud no viene del terror ni del gore, sino de una interrogante plantada en nuestra mente durante cuatro temporadas ¿y si la historia que conoces fuera la versión falsa?
...no nos habla de un mundo que perdió la guerra, estoy convencido de que nos habla del nuestro, que nunca está seguro de haber ganado la paz.
Basada en la novela homónima de Philip K. Dick, la serie construye una ucronía tan lúcida como opresiva. Aquí, el Eje gana la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos está dividido en tres zonas: el Gran Reich Nazi al este, el Pacífico Japonés al oeste, y una pequeña "Zona Neutral" bien frágil al centro. No hay libertad ni futuro, hay administración y ocupación.
Pero lo realmente brillante no es el mapa alternativo, sino la pregunta de fondo que se plantea y que la serie expande con inteligencia. Si la realidad es en el fondo un relato ¿quién lo escribe? ¿Y qué pasa cuando alguien encuentra otro relato que lo contradice?
La serie introduce un objeto fascinante. Un conjunto de rollos de película en celuloide que circulan clandestinamente. Entre sus fotogramas se cuenta una versión alternativa de la historia, una donde los Aliados ganaron la guerra. No es que se fantasea con la venganza, son más bien como, documentos incómodos que amenazan con desestabilizar y subvertir el orden impuesto. Aquí es donde la cosa se vuelve atrapante: no sabemos si las películas cuentan la "verdadera" realidad, o si es apenas otro nivel de simulación.
Los personajes (Juliana, una instructora de aikido que busca respuestas; Tagomi, un funcionario japonés atormentado por la ética; Childan, un comerciante de antigüedades atrapado entre dos mundos; Frank, un artesano talentoso que lo ha perdido todo) no luchan contra tanques ni esvásticas. Luchan contra lo que creen verdadero. Una guerra mucho más íntima y fuerte.
La serie, desarrollada por Frank Spotnitz (guionista de Expediente X), añade conspiraciones, espías y un ritmo más cercano al thriller político. Debo decir que me interesó el libro en paralelo, hay diferencias que no traeré a colación, pero hay que estar claros de que es ese dinamismo un valor agregado en la versión televisiva de esta historia.
Visualmente, ¡puff! Es un prodigio de atmósfera. La arquitectura nazi invadiendo Nueva York con un montón de columnas frías, San Francisco vive bajo el signo pulcro y aterrador del imperio japonés, donde la cortesía, a veces, es un arma de humillación. La fotografía en tonos grises metálicos y ocres refuerzan la sensación de que en ese universo, el mundo no disfruta su victoria, sino que la vigila y la cuida con miedo.
El hombre en el castillo no es una serie para consumir de fondo mientras se revisa el teléfono. Es una serie para reflexionar y preguntarse, viendo allí a un personaje consultar el I Ching (el libro de las mutaciones), si alguna vez hemos vivido en la línea de tiempo correcta. O si "correcta" es apenas un decir más.
En una época de noticias falsas, memorias confrontadas y realidades paralelas dentro de una misma red social, la serie no se siente como ciencia ficción retro. Se siente quizá, como un espejo incómodo. Porque al final, y esto lo dice el propio K. Dick: "La realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ello, no desaparece". Pero a lo mejor, añade la serie, "desaparece para dar paso a otra"
Sin dudas ni arrepentimientos, está super recomendada. El hombre en el castillo es una obra maestra necesaria. Es que no nos habla de un mundo que perdió la guerra, estoy convencido de que nos habla del nuestro, que nunca está seguro de haber ganado la paz.

POR JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta