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Cuando la ciencia médica olvida a las mujeres

Durante décadas, el cuerpo de los hombres fue el modelo en la investigación clínica. El resultado es que hoy, los tratamientos se basan en estos estudios y nuestros cuerpos no responden igual

30/07/26. El 24 de julio se conmemoró el Día Internacional del Autocuidado, durante este mes la conversación suele girar en torno a hábitos saludables, exámenes rutinarios y prevención. Sin embargo; para nosotras las mujeres, hablar del autocuidado significa, al mismo tiempo, navegar en un mar de dudas.

 

 

...las mujeres pasamos un 25% más de nuestras vidas en mala salud que los hombres. La razón es la profunda brecha de género y la falta de inversión en entender cómo funcionan nuestros cuerpos.

 

 

Algunas hemos escuchado: "Es un dolorcito de vientre nada más. Tómate esto"; "solo estás estresada. Bájale dos". Desde las ciencias médicas, algunas de las enfermedades que afectan a la salud femenina son vistas como malestares, dolores o síntomas que podemos “aguantar” y finalmente, se han normalizado. 

 

 

Según un informe del Foro Económico Mundial, las mujeres pasamos un 25% más de nuestras vidas en mala salud que los hombres. La razón es la profunda brecha de género y la falta de inversión en entender cómo funcionan nuestros cuerpos.

 

 

La ciencia con sesgo masculino

 

 

Durante décadas, el cuerpo de los hombres fue el modelo por defecto en la investigación clínica. El resultado es que hoy, medicamentos, diagnósticos y tratamientos se basan en estudios hechos mayoritariamente en la población masculina, asumiendo que lo que funciona para ellos sirve para nosotras.

 

 

La enfermedad cardiovascular, por ejemplo, se investigó durante años con síntomas masculinos como referencia: el dolor en el pecho. Pero las mujeres suelen presentar falta de aire, náuseas o dolor entre los omóplatos, lo que ha llevado a diagnósticos tardíos y peores pronósticos. Por esas razones dentro de la población femenina se ha experimentado mayores tasas de complicaciones y mortalidad.

 

 

Además, un informe del Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad de Madrid reveló que si bien alrededor del 3-5% de la población mundial sufre enfermedades autoinmunes, el 80% son mujeres. Sin embargo, la incidencia de estas es de 90 diagnósticos nuevos por cada 100.000 personas al año, de media de todas las enfermedades autoinmunes, siendo una prevalencia de 3.225 casos de cada 100.000 personas.  

 

 

Entretanto, el informe “La igualdad de género ha avanzado, pero la brecha en los resultados de salud entre hombres y mujeres sigue siendo considerable” del Foro Económico Mundial y Boston Consulting Group reveló que condiciones como el síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), la endometriosis y la salud menstrual representan menos del 2% del presupuesto identificado para estudios en la salud de la mujer.

 

 

Precisó que entre 2020 y 2025, “la financiación total del sector privado para la atención médica ascendió a 2,87 billones de dólares estadounidenses”. No obstante, para la salud de la mujer se destinaron sólo 175.000 millones de dólares, es decir, el seis por ciento de la totalidad.

 

 

Mientras tanto, se destinan recursos a investigaciones de la salud masculina como: La sexualidad en las parejas masculinas de mujeres con síndrome de fibromialgia o sobre los efectos indirectos en la sexualidad del hombre cuando su pareja sufre de SOMP.

 

 

El caso SOMP

 

 

Un ejemplo que deja en evidencia al sesgo médico a favor de los hombres, es el síndrome recientemente renombrado como SOMP, mediante un consenso médico global publicado en la revista cinetífica The Lancet. Este síndrome antes llamado ovarios poliquísticos era tratado como un problema ginecológico, es decir, los múltiples síntomas que produce no se asociaban entre sí. Por lo tanto, su tratamiento se limitaba a aliviar dolores y malestares ováricos.

 

 

Este cambio llegó para corregir décadas de una visión sesgada que reducía un trastorno sistémico, incluso, a un problema de salud estético centrado en los ovarios.

 

 

Esta enfermedad afecta a un 13% de las mujeres en edad reproductiva y causa infertilidad, resistencia a la insulina, problemas metabólicos y endocrinos, ansiedad, estrés, problemas cardiovasculares y otros.

 

 

Hablemos de ciencia hecha por mujeres

 

 

Frente al sesgo, las mujeres en la ciencia se han encargado de documentar, investigar e insistir en nuestra salud. Desde la investigación realizada por Janet Lane-Claypon (1877-1967) sobre el cáncer de mama, hasta las más recientes llevadas a cabo por Rossana Arroyo Verástegui, investigadora mexicana, el objetivo es defender el derecho a la salud de todas.

 

 

En Venezuela, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) lidera una investigación pionera que busca entender, desde la genética, la salud íntima de las venezolanas. Se trata del proyecto Lya, liderado por la Dra. Mónica Contreras Valero; un estudio que busca ofrecer respuestas sobre cómo el estilo de vida y el entorno influyen en el bienestar femenino.

 

 

El objetivo se basa en que el conocimiento científico es una herramienta de autocuidado capaz de brindarnos a todas y todos, por igual, el derecho a la salud, el autocuidado y el bienestar.

 

 

 

 

 


POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz

 

ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta

 

 

#SoberaníasSexuales #Ciencia #Género #Mujeres #Salud

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