“Tú me dejaste, te volviste atrás;
por tanto, yo extenderé sobre ti mi mano
y te destruiré”
Dios
30/07/26. La creación del ser humano es un mito infaltable en las genealogías de todas las culturas. Como quien vence impone su versión, Occidente y sus zonas de influencia adjudica la génesis de la humanidad concibiendo a un tal Adán y a una tal Eva como el primer hombre y la primera mujer. Ellos, sin importarles mucho lo del incesto y todo aquello, poblaron la Tierra. Más tarde Dios, con un palo de agua de cuarenta días, acabó con los seres humanos y los demás animales terrestres. Luego, pasándose otra vez por el forro el asunto del incesto, cuatro parejas humanas volvieron a repoblar al planeta.
...en Venezuela se estaría escribiendo una nueva Génesis...en donde se podría incluir el humo mitológico Yanomami, un renacimiento en donde un poder omnímodo, cruel, ahíto de sumisión y alabanzas da pie para un nuevo inicio.
La pareja primigenia fue castigada por desobedecer a su creador. El diluvio fue un castigo por desobedecer el deber conceptuado y ordenado por este singular Dios, quien requería alabanzas y no estaba con vainas a la hora de acabar con las criaturas que él mismo había dejado crecer en el planeta: Sodoma y Gomorra y los egipcios ahogados en el mar, por poner dos ejemplos.
William Shakespeare echa mano del Génesis en sus obras de teatro. No sólo utiliza frases, sino que carga de atmósfera y ética bíblica a muchos pasajes de sus piezas y al carácter de sus personajes. Siempre lo hace manifestando la oposición a los preceptos y las consecuencias que esto trae. No se trata de insinuar un Shakespeare devoto o algo por el estilo, sino de comprender cómo la cultura y la cotidianidad estaban impregnadas de la concepción bíblica. Del mismo modo el dramaturgo inglés utilizó personajes y contenidos éticos y culturales de la mitología griega. Asunto que responde, de igual manera, al momento histórico en el que se estaba descubriendo la cultura greco-romana.
Así se funden génesis judeo-cristiana con la de Grecia y la Roma antigua. Esas mitologías mencionan unos inicios complicados para los dioses: Ángeles caídos, guerras por el poder, titanes contra dioses, etcétera. Se hace comprensible tanta catástrofe si aceptamos que todo eso es una inmensa y maravillosa metáfora de cómo los humanos se ven a sí mismos.
Esa forma de expresión cultural la hemos heredado y ahora, por lo menos en Venezuela se estaría escribiendo una nueva Génesis, –aunque todo indica un espectro de países mucho más amplio– en donde se podría incluir el humo mitológico Yanomami, un renacimiento en donde un poder omnímodo, cruel, ahíto de sumisión y alabanzas da pie para un nuevo inicio. Con toda seguridad tendría libros, canciones, escenificaciones, simbolizaciones, libros de alabanza y consolidación cultural de ese orden venido del cielo en aviones o improbables designios divinos.

POR RODOLFO PORRAS • porras.rodolfo@gmail.com
ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancoru