25/08/26. Hay frases que quedan dando vueltas en la cabeza porque encierran una verdad gigante. Una de ellas es: "Prefiero ser el más viejo del gimnasio y no el más joven del asilo". La dijo un señor como de sesenta años en un gimnasio de Caracas. No es solo una ocurrencia, es una declaración de principios sobre cómo transitar la madurez con fuerza propia.
Envejecer con propósito entre otras cosas, significa entender que la vitalidad se cultiva todos los días. En circunstancias donde el entorno duele y la mente necesita una autoregulación, buscar espacios de encuentro y actividad se vuelve una tabla de salvación
Enfrentar el pulso de la realidad
Envejecer en la Venezuela actual exige un paso firme extra. A los retos cotidianos se ha sumado la dura recuperación física, material y emocional tras los sismos recientes, un panorama marcado por las pérdidas que ha sacudido a hogares enteros y puesto a prueba el equilibrio y templanza de muchos, especialmente de adultos mayores. Con la salud mental a menudo en jaque por la incertidumbre y el dolor acumulado, la tentación de ceder ante el miedo o la quietud es real.
Sin embargo, frente a la inercia, muchos entran en acción. No es raro ver a personas mayores caminando al aire libre o levantando pesas. Ese esfuerzo diario no busca la perfección estética; es una necesidad urgente de cuidar el cuerpo y la mente para sostener la propia autonomía.
Elegir la trinchera del movimiento
Esa decisión marca una frontera muy clara. De un lado está la pasividad del ancianato, donde el control se delega por completo y el tiempo transcurre sin mayores sorpresas. Del otro está el espacio de entrenamiento, un lugar donde la edad importa menos que el compromiso diario y donde siempre hay un desafío y una emoción que acompaña cada rutina.
Entre ejercicios de fuerza y cardio ocurre algo peculiar: los jóvenes suelen decir a manera de broma que "su mayor competencia es el señor o la señora", sorprendidos ante una constancia que no entiende de almanaques. Ser el mayor de la clase de crossfit, el caminante más constante del parque, el senderista que avanza con pasos cortos y la mirada puesta en la cumbre o el corredor que marca su propio ritmo con firmeza en el asfalto, significa que elige la disciplina y un proyecto de vida centrado en la superación personal. Es una forma de compartir con otras generaciones y apostar por la autonomía plena.
Seguir siendo independientes
Envejecer con propósito entre otras cosas, significa entender que la vitalidad se cultiva todos los días. En circunstancias donde el entorno duele y la mente necesita una autoregulación, buscar espacios de encuentro y actividad se vuelve una tabla de salvación. A pesar de las dificultades y los sentimientos encontrados, cada quien elige con cuánto ímpetu decide seguir, unos irán más rápido y a otros les tomará más tiempo, pero lo que importa es que cada ser renazca desde el impulso de la fe.

POR KEYLA RAMÍREZ • @envejecer_siendo
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta
