Un documental que levanta la cortina de la era digital.
"El dilema de las redes sociales" es un documental estadounidense de 2020 dirigido por Jeff Orlowski y está disponible en Netflix. En 94 minutos, combina entrevistas con exempleados de gigantes tecnológicos y dramatizaciones que muestran cómo el mal uso de las redes afecta la comunicación humana. Su objetivo es darle una sacudida al espectador y mostrarle la otra cara de las plataformas que usamos a diario. Altamente recomendado y hasta necesario para comprender la relación que sostenemos con el algoritmo.
La particularidad del documental es que sus protagonistas no son críticos externos, sino los propios creadores del sistema. Exdirectivos de Google, Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest explican cómo se diseñaron las herramientas que hoy nos gobiernan. Entre ellos: Tristan Harris, exdiseñador ético de Google y fundador del Centro para una Tecnología Humana; Tim Kendall, exdirector de monetización de Facebook; y Justin Rosenstein, coinventor del botón "Me gusta".
"Si no pagas, eres el producto"
La frase que atraviesa todo el documental es la advertencia de Tristan Harris: "Si no pagas por el producto, entonces eres el producto". Las redes sociales no venden servicios; venden el tiempo, la atención y los datos de sus usuarios a los anunciantes. Por eso, cada plataforma compite por mantenernos el mayor tiempo posible frente a la pantalla.
Para lograrlo, han diseñado algoritmos que explotan nuestras vulnerabilidades psicológicas. Saben que la dopamina se activa con cada notificación, cada "me gusta", cada comentario. Lo que empezó como una forma de conectar personas se convirtió en algo como, una máquina para extracción de atención.
La manipulación silenciosa
El documental va más allá de la adicción. Plantea que el verdadero negocio es el cambio de comportamiento. "El producto real es el pequeño cambio gradual e imperceptible en nuestro comportamiento", escuchamos decir a uno de los entrevistados. Generar dinero modificando quién eres y qué haces, sin que te des cuenta.
Las consecuencias son múltiples: polarización política, fake news, erosión de la democracia, aumento de la ansiedad y depresión en adolescentes, y manipulación de la opinión pública. Los creadores del botón "Me gusta" reconocen que su motivación era llevar optimismo al mundo, no generar adolescentes deprimidos por no recibir suficientes reacciones. La generación Z, la primera que tuvo redes en secundaria, es hoy más ansiosa, frágil y depresiva; los índices de suicidio adolescente se han elevado dramáticamente.
La paradoja final
El documental incluye recomendaciones para reducir el consumo digital, pero deja una pregunta revoloteando por ahí: ¿no estamos siguiendo el mismo juego al verlo en Netflix?. La plataforma que lo distribuye funciona con una lógica similar a la que critica.
Sin embargo, el documental cumple su función: sembrar la alerta. Nos Invita a preguntarnos si realmente controlamos nuestros hábitos digitales o si, quizá, sin saberlo, hemos delegado nuestras decisiones en un algoritmo que nos conoce mejor que nosotros mismos al punto de inducirnos a tomar decisiones.
