04/09/26. La madrugada del 3 de enero de 2026, más de ciento cincuenta aeronaves estadounidenses violaron el espacio aéreo venezolano y perpetraron el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores. La operación dejó más de cien fallecidos y marcó un antes y un después en la historia de Nuestra América. Hoy, siete meses después, el presidente permanece secuestrado en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, acusado de delitos prefabricados para justificar su agresión.
...la lucha por Venezuela se libra también en el terreno de las ideas... la verdad, resiste ante el monopolio de la información.
Lo que el imperialismo no ha logrado, sin embargo, es imponer su relato sin resistencia. Frente a sus matrices mediáticas, el pueblo venezolano y sus instituciones han desplegado una batalla comunicacional que expone las mentiras del poder hegemónico.
La estrategia: 44 medios y un aparato de desinformación
Mientras la FANB denunciaba el "cobarde secuestro" perpetrado "a sangre fría", la maquinaria mediática occidental se activaba para construir su propia verdad. No es casualidad que el gobierno de Estados Unidos haya diseñado un operativo mediático paralelo a la incursión militar. Una red de medios alineados —muchos de ellos en América Latina y Europa— replicó los mismos marcos narrativos, los mismos titulares, las mismas imágenes. Una operación que ha sido documentada por medios de investigación venezolanos que evidencian cómo esos 44 portales, sincronizaron sus mensajes para imponer la idea de que la captura de Maduro era un acto de justicia.
Pero no solo medios tradicionales. La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un arma más de esta guerra. Deepfakes, audios manipulados, imágenes generadas digitalmente han inundado las redes para distorsionar la realidad y crear confusión. Una imagen falsa de Maduro bajando de un avión, generada por IA, acumuló millones de visualizaciones. El objetivo no es informar: es desinformar.
El relato: un "regalo" que oculta una violación
No hay frase más reveladora de la mentalidad colonial que la de Donald Trump calificando el petróleo venezolano como "un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos". Esa declaración, lejos de ser un exabrupto, es una confesión, es la expresión de una doctrina que alega que los recursos de Nuestra América son su propiedad. No es una "captura" judicial: es un secuestro de Estado.
La resistencia de la verdad
A pesar de la asfixia mediática, la verdad ha encontrado canales. El gobierno de la presidenta Delcy Rodríguez ha mantenido la denuncia en foros internacionales y ha documentado las violaciones y abusos contra la defensa del mandatario. Las denuncias han sido presentadas ante organismos multilaterales, y se ha insistido en que se trata de un "prisionero de guerra" que debe ser liberado.
La operación comunicacional del imperialismo ha sido contundente, pero no ha logrado borrar la memoria del pueblo venezolano. Las organizaciones sociales, los movimientos populares y los medios alternativos han denunciado el secuestro y las recientes imágenes y twits del mismo Nicolás Maduro, han recordado al mundo que Venezuela sigue en pie.
La guerra de matrices y la batalla por la historia
A siete meses del secuestro, queda claro que la lucha por Venezuela se libra también en el terreno de las ideas. El imperio no solo secuestra presidentes: intenta secuestrar la historia. Pero la verdad, resiste ante el monopolio de la información.
Mientras el mundo se debate entre dos relatos enfrentados, el pueblo de Venezuela sabe que su presidente fue secuestrado, que su soberanía fue violada y que el imperio busca despojarlo de sus recursos. Y en esa certeza, a pesar de las matrices mediáticas, continúa la resistencia.

POR JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta
