31/10/26. La convergencia entre los recursos energéticos tradicionales y la vanguardia tecnológica está redefiniendo el mapa geopolítico global, y el caso venezolano no es la excepción. En esta oportunidad, conversamos con Miguel Ángel Jaimes, reconocido experto en geopolítica petrolera, quien analiza el impacto y los desafíos de la incursión de la inteligencia artificial (IA) en el sector de hidrocarburos de Venezuela.
La automatización no reemplaza el trabajo. Hacen falta especialistas para operar en alta mar, aguas profundas y zonas remotas”…
P: ¿De qué manera está irrumpiendo la inteligencia artificial en la cadena de valor del sector petrolero global y qué nivel de adopción observa actualmente en Venezuela?
R: La inteligencia artificial puede incidir en toda la industria: exploración, interpretación sísmica, extracción, refinación, logística e inventarios. Puede acelerar el procesamiento de información y apoyar decisiones, pero su alcance dependerá de quién controle algoritmos, datos, plataformas y contratos. Jaimes advierte que las grandes corporaciones concentran estas capacidades, y que la adopción puede profundizar dependencias y exigir grandes desembolsos.
El entrevistado vincula esa transformación con el elevado consumo energético y las dificultades de abastecimiento de hidrocarburos. Las metas de producción y las reservas, afirma, están sometidas a tensiones económicas y geopolíticas. Para Venezuela, incorporarla exige evaluar su utilidad y las condiciones de acceso, inversión y control.
P: ¿Qué áreas operativas de la industria petrolera venezolana podrían beneficiarse de forma más inmediata de modelos predictivos y algoritmos de la IA?
R: Jaimes señala que aplicar la IA en exploración, producción, mantenimiento y logística dependerá de la inversión y de la decisión de integrarla a las operaciones. La industria venezolana, -afirma-, forma parte de una estructura global en la que numerosas decisiones técnicas y comerciales se adoptan más allá de las fronteras nacionales. Quedar fuera de los circuitos tecnológicos y financieros, por sanciones o dificultades internas, reduce su capacidad de operación y recuperación.
La automatización no reemplaza el trabajo ni la infraestructura: hacen falta especialistas y equipos para operar en alta mar, aguas profundas y zonas remotas. Resume esa disputa con la imagen de que “se ha pasado de centros de extracción de petróleo a campo prácticamente de batallas”. La IA no resolverá por sí sola las limitaciones de capital, equipos y soberanía.
P: Con la infraestructura energética e industrial actual, ¿cuáles son los principales retos técnicos y de inversión para implementar la IA en las operaciones de hidrocarburos?
R: El principal punto de partida es la situación de la producción y el deterioro acumulado de instalaciones.
Jaimes considera que la inteligencia artificial puede contribuir a modernizar operaciones, pero su incorporación debe acompañarse de recursos, personal capacitado y una estrategia de recuperación industrial. La adopción exige contratos y prioridades alineados con objetivos nacionales.
El entrevistado menciona acuerdos y asignaciones de campos a empresas extranjeras como parte del esquema actual de recuperación, y sostiene que la producción no volverá de inmediato a los niveles históricos. A su juicio, cualquier repunte requiere tiempo y trabajo sostenido. Venezuela tuvo una producción muy superior en décadas pasadas y conserva experiencia e infraestructura, pero “la recuperación no se decreta: debe construirse”. Sostiene que las sanciones y presiones externas condicionan el sector, y que la reactivación debe fortalecer al país, no solo aumentar la extracción.
Jaimes sitúa la discusión en el peso de Venezuela en la OPEP y sus reservas. El potencial geológico no se traduce automáticamente en producción: intervienen el factor de recobro, la tecnología, la inversión y el control de la cadena. La disputa por el petróleo, plantea, incluye quién define las reglas, administra los ingresos y decide el destino de las ganancias.
P: ¿Cómo puede Venezuela desarrollar una infraestructura propia de IA para el sector petrolero y evitar nuevas formas de dependencia tecnológica?
R: Para Jaimes, una política de soberanía tecnológica exige conocer de forma transparente los datos de la industria y fortalecer la capacidad nacional para administrar sus recursos. En su lectura histórica, la explotación petrolera estuvo marcada desde sus inicios por la presencia de compañías extranjeras que controlaron la extracción, el transporte y la comercialización. Recuerda el desarrollo temprano de instalaciones en el Zulia, entre ellas la refinería de San Lorenzo, un poliducto y un puerto lacustre, y contrapone la riqueza generada con la reducida porción que, según expone, quedó entonces en el país.
Esa trayectoria sirve para explicar su preocupación por una dependencia que, afirma, no se limitó al petróleo, sino que alcanzó equipos, marcas y tecnologías. Propone crear capacidades propias, negociar en defensa del interés público y formar profesionales, con investigación y control nacional de los sistemas que procesan información estratégica.
… Jaimes considera prioritario construir una infraestructura nacional de inteligencia artificial que reduzca el tutelaje de potencias y corporaciones…
P: ¿Qué mecanismos deben proteger los datos geológicos, las reservas y las métricas operativas de Pdvsa frente al espionaje o la apropiación indebida?
R: El entrevistado considera prioritario construir una infraestructura nacional de inteligencia artificial que pueda servir a los sectores petrolero, gasífero y petroquímico, y que reduzca el tutelaje de potencias y corporaciones. Destaca la existencia de capacidades de investigación dentro de la industria y plantea que una transición tecnológica seria requiere debate, acuerdos institucionales y continuidad, no solo entusiasmo pasajero. También menciona la creación de una universidad que ofrece formación en inteligencia artificial como un punto de partida para desarrollar talento propio.
“La protección de datos, -añade-, debe considerarse parte de la seguridad energética. Eso implica revisar qué herramientas se utilizan, dónde se almacenan y procesan los datos, quién tiene acceso a ellos y qué obligaciones imponen los contratos asociados”.
Su propuesta general combina inversión, formación, investigación y acuerdos soberanos. “El reto no consiste en rechazar toda tecnología extranjera, sino en evitar que la modernización se convierta en una nueva vía de control externo”. En sus palabras, “por ahí es donde nosotros debemos empezar”: construir capacidades y avanzar hacia resultados verificables. Así, la inteligencia artificial podría contribuir a recuperar la industria siempre que quede al servicio de la producción nacional, la protección de la información estratégica y una distribución de beneficios favorable a la sociedad venezolana.
POR OSMELY BOSCÁN • @osmelyboscan
FOTOGRAFÍAS CORTESÍA
