11/06/26.
Nunca se vio en Gelo nada tan cómico.
Salió de entre el roto metal con paso vacilante, movió la boca, desde el principio nos hizo reír con esas piernas largas, esos dos ojos de pupilas tan increíblemente redondas.
Le dimos brubas, y limas, y kialas.
Pero no quiso recibirlas, fíjate, ni siquiera aceptó las kialas, fue tan cómico verlo rechazar todo que las risas de la multitud se oyeron hasta el valle vecino.
Pronto se corrió la voz de que estaba entre nosotros, de todas partes vinieron a verlo, él apareció cada vez más ridículo, siempre rechazando las kialas, la risa de cuantos lo miraban era tan vasta como una tempestad en el mar.
Pasaron los días, de las antípodas trajeron margas, lo mismo, no quiso verlas, fue para retorcerse de risa.
Pero lo mejor de todo fue el final: se acostó en la colina, de cara a las estrellas, se quedó quieto, la respiración se le fue debilitando, cuando dejó de respirar tenía los ojos llenos de agua. ¡Sí, no querrás creerlo, pero los ojos se le llenaron de agua, d-e a-g-u-a, como lo oyes!
Nunca, nunca se vio en Gelo nada tan cómico.
De: antología Los argentinos en la luna, 1968.
(Buenos Aires 1919, desaparecido en 1977)
Célebre escritor y guionista de historietas argentino, reconocido como el padre de la historieta moderna en el país. Licenciado en Geología, cambió su carrera científica por la literatura, marcando la historia del cómic latinoamericano. Su obra cumbre y clásico indiscutible fue El Eternauta. Creó múltiples personajes icónicos e historietas de renombre, tales como Sargento Kirk, Ernie Pike, Mort Cinder y Sherlock Time. Fundó su propia editorial junto a su hermano, donde publicó las míticas revistas Hora Cero y Frontera. En la década de 1970, su radicalización política lo llevó a militar, junto a sus cuatro hijas, en la organización Montoneros. Durante la última dictadura cívico-militar, Oesterheld fue secuestrado y desaparecido en abril de 1977.
ILUSTRACIÓN: CLEMENTINA CORTÉS