18/06/26.
Yo muero extrañamente… No me mata la Vida,
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como una herida…
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor
De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida
Devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?…
¡Cumbre de los Martirios!… ¡Llevar eternamente,
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un diente feroz!…
¡Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable!… ¡Ah, más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios!
De: Cantos de la mañana, 1910.
Delmira Agustini (Montevideo 1886–1914)
Destacada poeta uruguaya, pionera en la literatura latinoamericana por abordar el erotismo desde una perspectiva femenina. Integrante de la Generación del 900, su poesía rompió barreras tradicionales y fue aclamada por figuras como Rubén Darío. Su vida terminó trágicamente cuando fue asesinada por su exmarido. Su poesía celebra el amor, el deseo y la pasión carnal sin los prejuicios o la sumisión que la sociedad de principios del siglo XX imponía a las mujeres. Publicó tres libros en vida: El libro blanco (1907), Cantos de la mañana (1910) y Los cálices vacíos (1913
ILUSTRACIÓN: CLEMENTINA CORTÉS