27/03/25.- Qué Bruce Lee ni qué Jackie Chan nada. Las tierras áridas de El Tocuyo salvaguardaron la memoria sobre cómo nuestros ancestros se daban a respetar. Así, un ajuste de cuentas ancestral pasó a convertirse en cultura y arte de combate, dando paso al único arte marcial o de esgrima venezolano: el juego de garrote.
El combate de caballeros es una práctica de muy larga data que al parecer se ejercía en todo el país. Esta tradición fue desapareciendo, pero el estado Lara se quedó como el guardián de la memoria nacional de defensa y ataque. Aun cuando los medios electrónicos insisten en asegurar que el juego de garrote se inició en El Tocuyo, lo cierto es que en el pasado nuestros ancestros arreglaban sus asuntos pendientes de frente y sin muchos miramientos. Tanto así, que el juego de garrote se emplea no sólo con palo, sino también con cuchillo y machete.
En el pasado, el garrote fue practicado nada menos que por Ezequiel Zamora, el padre del historiador José Gil Fortoul y el propio Gil Fortoul. Bolívar, al parecer no se cayó a garrotazos, por ser de alcurnia. La literatura, la poesía y la música han hecho referencias al juego de garrote: Rómulo Gallegos, Francisco Herrera Luque y Aquiles Nazoa han hecho menciones de nuestra esgrima nacional.
Al juego de garrote se le suele asociar con la música del tamunangue. Resulta que este género musical ha ayudado a que el garrote no desaparezca de la memoria. Y la memoria es justamente el mayor desafío de nuestra esgrima venezolana, ya que son muy pocos quienes han asumido la práctica y la disciplina del juego de garrote.
Caracas garrotera
Por suerte, el garrote tiene algunas décadas de regreso a Caracas, y sus practicantes lo defienden con el mismo ímpetu con el que se caen a palazos. Así, tuvimos oportunidad de conversar con Shaolin (Jesús Ramos), Oswaldo Flores Cumarín y Ailin Vásquez.
Shaolin es el maestro que guía este proyecto. Con más de treinta años de trayectoria en el estudio, práctica y difusión del juego de garrote, abrió este espacio al público luego de diez años de práctica docente de este juego en las escuelas y liceos. Shaolín descubrió el garrote en el estado Lara, y profundizó en la investigación de este arte de defensa personal.
Shaolín es un apasionado del tema. Tiene muchas cosas qué compartir sobre sus hallazgos en el garrote, sus referencias históricas y en los múltiples beneficios de asumir esta disciplina. "Como sistema, el garrote mantiene la misma estructura y esencia de hace trescientos años. Se ha mantenido así, por la cultura oral: hay muy pocas investigaciones históricas sobre el juego, a pesar de que la identidad venezolana se ha forjado a partir de nuestros grandes héroes: un pueblo anónimo que al parecer no tenía sistema de combate según nuestros historiadores. Pero esos sistemas de defensa y ataque existían en aquellos momentos. Algunos fueron desapareciendo, como el juego de la lanza, que manejaban los llaneros. De hecho, la Legión Británica reseña que las artes de combate venezolanas eran distintas de la europea".
En el pasado, con el garrote podías matar a alguien. Es importante acotar que hoy en día...también. Aunque se le llama "juego", en realidad se trata de un método de lucha bastante completo cuyo vocablo viene de la acción de "esgrimir". Normalmente, se pelea con un palo de casi un metro de largo, que se hace con madera de vera, de araguaney, jebe y maderas flexibles. Para preparar el garrote, se espera a la luna menguante y se extrae el tallo del árbol que se deja secar por treinta días.
Este duelo se ejecuta alrededor de un cuadrado llamado "almud"; espacio imaginario por el que los contrincantes deben orbitar cuidando las pisadas y pasos. Cabe señalar, que no sólo se pelea con el palo: se pelea con todo el cuerpo. Incluso, puedes echarle tierra en los ojos a tu oponente, y si la cosa se pone fea vale salir corriendo por tu vida. Las tácticas no son nada inocentes: el objetivo es aniquilar al contrincante o neutralizarlo. Así, puedes buscar darle un palazo en la cabeza, decapitar al oponente, cortarle las extremidades y sus órganos. Para jugar garrote, se debe ver de frente y desarrollar alerta de los sentidos. Algunos de los pases tienen nombres apabullantes: "palo sangriento", "las siete líneas", "trancaíto".
Shaolín prosigue en su exposición: "Existen distintas leyes que prohiben el uso del garrote en los pueblos. Vicente de Emparam lo prohibió. Las jerarquías en el garrote son tácitas. La persona viene, aprende y adquiere experiencia. Hay que hacerlo con gente de confianza, porque se trata de enseñar a una persona a defenderse y atacar. En el juego se debe practicar sobre la base de la amistad. Nosotros somos partícipes de la masificación de la información, mas no de la técnica. Mantenemos la técnica tal cual nos la enseñaron. El sistema es sencillo: cómo hacer los golpes, cómo quedar defenso o limpio. Desde esa realidad, cómo atacar cuando sea necesario".
¿Cómo ha sido la experiencia del garrote en Caracas?
Ha sido interesante, porque no traje algo de fuera para que se acostumbrara a la vida de Caracas, más bien devolví algo que anteriormente ya había estado en Caracas. Luego desapareció, y me traje de Lara esa técnica de juego. Previamente, Eduardo Sanoja hizo talleres y había personas familiarizadas. En 2008 se da la oportunidad de que el gobierno del Distrito Capital y la alcaldía de Libertador hicieran el código 139, que era insertar a maestros y maestras que incluyeran saberes tradicionales. Yo empecé a dar clases en las escuelas, y luego evolucioné a una propuesta más independiente. En el Pedagógico de Caracas consideran que el garrote no existe como manifestación tradicional. "Eso no existe, son como unas tortugas ninjas", me decían.
Oswaldo Flores practica el garrote desde hace ocho años. "Yo llegué al garrote por otras experiencias marciales. Empecé haciendo capoeira, y esa inquietud por las artes marciales latinoamericanas me llevaron a preguntarme si existía algo parecido y que fuese venezolano. Conocí el juego de garrote. Mi inquietud por las tradiciones de Venezuela me llevaron a profundizar. Empecé a adentrarme en el juego, y a abordar el método tradicional. El juego tiene un trabajo filosófico que despierta otras búsquedas más allá del ejercicio físico y de la defensa personal. Mi primera intención con el garrote fue cultural, y encontré otra cosa mucho más valiosa: el método de defensa personal".
Las mujeres también pueden practicar garrote. Ailín Vásquez tiene veintidós años en el juego, y considera el garrote su centro de vida. Practicar el juego de garrote le ha dado herramientas para poder desenvolverse en su cotidianidad en estado de constante alerta. "Las mujeres entran buscando una forma de defensa personal. Cuesta que permanezcan, porque no es tan sencilla. Hay que tener mucha voluntad, firmeza, vencer miedos. Yo venía de practicar artes marciales, y ya había superado el miedo a que me hicieran daño. Que me dieran un palazo o un cachetón, para mí era parte de lo cotidiano. Aquí muchas compañeras feministas se ofenden porque el compañero masculino las golpeó. Aquí somos iguales y el género se trasciende. Me consideran igual y no me han disminuido por ser mujer. Soy igual a ellos".
Shaolín se despide con este mensaje: "Deben buscar la manera de tener una atención real a estos elementos de la cultura venezolana que son muy importantes para comprender. Como decía mi maestro: 'Si allá se jugara garrote, yo jugaría con los que han muerto'".
Más que un simple juego
El juego de garrote no es una simple tradición folklórica de antaño. Es un método de defensa personal que no sólo puede ayudar a los combatientes a desarrollar estrategias para entrompar la vida, sino que contribuye al autoconocimiento, el autocontrol y el descubrimiento de la naturaleza guerrera de nuestra tierra. Hay aún muchísima información, referencias literarias e históricas que valen la pena recopilar, para reivindicar el valor e importancia de este método de combate.
Es una pena que un conocimiento tan valioso tenga tan poca difusión dentro de nuestro proceso revolucionario venezolano, en un tiempo en el que precisamente se está buscando reivindicar la identidad nacional. Hacemos el llamado a nuestras autoridades culturales a que apoyen la difusión del juego de garrote en nuestros jóvenes para que no desaparezca. Y los invitamos a sumarse a esta práctica, todos los domingos de once de la mañana a una de la tarde en Los Caobos. Ante los asedios imperiales, nada mejor que un buen palazo.
Por: María Eugenia Acero Colomine @mariacolomine