03/04/25. Para quien tuvo a los trece años, el privilegio de trabajar como pianista, en “El Club de Señoras”, un burdel de cabareteras, -disculpen la redundancia-, fue como tener una vacuna de amor y desamor, que lo acompañaría por el resto de su vida. Superar o ahogar en besos prohibidos, la natural timidez de la pubertad, fue como decía un verdadero privilegio. Lograr conquistar una mujer en tan párvula edad, fue una victoria que le reforzaría su desenvolvimiento con el sexo femenino, lograr enamorar a una prostituta, y ¡hacer el amor sin pagar, a esa edad!, eso no tiene precio. Mucho menos ser el carajito consentido de las meretrices, que además les tocaba el piano, y les daba besitos furtivos, detrás de bastidores, por eso jamás dejaría, ni el piano, ni los bares de putas. Allí comenzó a gestarse el seductor empedernido, con un imán casi infalible, para conquistar mujeres hermosas. Noviecito, confidente, amigo de las ninfas, hijo putativo, y hasta chulo, le colocaban en una posición envidiable, para cualquier jovencito. Allí se gestó ese lenguaje particular entre el poeta compositor, y los consumidores de boleros. Como cuando arranca en recitado el tango Canalla: “Y abrazándose a mi pecho/ llena de pena y rencor/ de aquella ingrata pasión/ se quejaba amargamente”, y sigue en canto: “¡Canalla, mala mujer!... Sino pudiste quererme ¿por qué empañar mi querer?”. Agustín creó su propio mito de ser un hombre nacido para adorar a la mujer.
Para continuar, dejo la duda, de si Maruca Pérez es la misma Marucha del bolero, uno de los primeros de su creación. En cualquier caso, el bolero Marucha está entre el cuarteto de sus boleros semillas (Imposible, La Prisionera, Mujer y Marucha). Ya lo dijimos en una entrega anterior, que según Gladys Palmera en su nota Agustín Lara: El amor en carne viva, que fue Marucha, el primer bolero de Agustín, opinión que también compartía su compadre Don Pedro Vargas. Igual encontramos en trasmisión radial “Hoy hablamos de Agustín Lara”, por Sergio Baizabal emisora Fusión 90.1 FM: “Durante la década de 1920 trabajó como pianista en bares, cafés y salas de cine mudo. Por entonces, compuso la canción Marucha, escrita en honor a uno de sus primeros amores. Esta canción terminó causándole dificultades a ella, llegando en una ocasión a tener una pelea con otra mujer”. También hablamos de su "Herida de amor", en tanto, la cronista Nicole Trejo, de El Universal de México, -en su nota Las 7 curiosidades mejor guardadas de Agustín Lara-, señala que: “Mientras trabajaba en los bares, por la década de los 20, un día tocó su canción Marucha, compuesta en honor a uno de sus primeros amores, sin embargo Estrella, la corista del bar, y con quien tenía una relación, se puso celosa, y lo agredió con una botella de vidrio rota, causándole una herida grave en la parte baja del rostro”.
La historia es que sean Maruca y Marucha, la misma persona, o no, ambas habrían tenido contacto con el compositor. De Marucha se dice que fue uno de sus primeros amores, y que hipotéticamente desató el ataque de celos de Estrella, la autora del botellazo de puta que le dejó la cicatriz, en 1927. Luego, encontramos una foto de Maruca Pérez, cantando el tango Canalla, con el piano de Agustín Lara, en 1929, y en la leyenda dice: “Esta gran cantante es reconocida por ser una de las pioneras del tango en México. Fue la descubridora de Agustín Lara y su primer intérprete, al cantar sus canciones en "El Retiro', un café ubicado frente al toreo de la Condesa”.
En la reseña de su interpretación de nuestro tango de hoy, encontramos: “Maruca Pérez fue principalmente cantante de tango en México en los años 20 y 30. Cuando su novio quiso darle una serenata, contrató al desconocido Agustín Lara, para acompañarle en el piano durante la serenata. Más tarde, Maruca invitó a Lara a acompañarla, y comenzó a cantar sus canciones también. Canalla, era uno de los tangos interpretados”. De allí podemos deducir que Agustín “le sopló el bistec”, al novio serenateado.
Pero, ¡ojo!, en el documental Agustín Lara, con alma de pirata, parafraseando la Veracruz, encontramos una tercera posible, ¿o será la misma? En 1928, entra en contacto con la joven cantante Maruja Pérez, quien dará a conocer su primer bolero Imposible en los principales teatros de la capital. Pero ese romance no cuadra, porque ese mismo año se casa con Angelina Bruschetta, su amor más largo y teóricamente fiel, hacia ella, pero conociendo al travieso de Lara, cualquier cosa pudo pasar.
La incógnita, que cualquier lector podría resolver, sería entonces, ¡date Benito Mieses! ¿Tuvo Agustín Lara su Santísima Trinidad privada? ¿Marucha, Maruca y Maruja, serían una sola persona? Revisemos. ¿Si Marucha le dio aquellos celos a Estrella, en 1927, y en el 28, no sólo se casa con la Bruschetta, sino que además acompaña a Maruca para serenatear un novio, qué estaba pasando ahí? Y es Maruja quien le estrena su primer bolero Imposible, queda la duda, que allí no haya pasado nada, ¿o era la misma persona?
Hipotéticamente, pudo ser que Marucha quedó en la divina intermitencia del amor. Hay amores que nunca se van, así aparezcan novios de utilería; otra opción sería que Maruja fue otra barajita en el mazo del amor del gran Agustín Lara. Yo juraría que fue la misma mujer, ¡hasta que llegó María Félix, y mandó a parar!
¡Dígalo ahí Benito Mieses!