04/04/25. Pareciera que la depresión fuera el nuevo negocio de estos tiempos. Por lo visto, muchos hemos estado mal de alguna manera y queremos sentirnos mejor. Lo curioso es que a la gente como que no le gusta verse con un psicólogo: el tema de asumir que algo anda mal sigue siendo un tabú, y en vez de que nos cataloguen de locos preferimos agarrar la trocha. Así es como han proliferado en las últimas décadas toda clase de chamanes, gurús, brujos, guías espirituales, coach y motivadores a ayudarnos a salir del atolladero.
...si estas corrientes de bienestar se enfocaran también a propiciar un bienestar colectivo buscando impulsar un cambio de paradigma cultural y desde la solidaridad social, la onda expansiva de energía positiva pudiera tener un alcance mayor...
Una ayudaita
Querer sentirnos mejor está muy bien. De alguna manera u otra, todos queremos estar tranquilos, sentirnos satisfechos con nuestros proyectos de vida y tener buenas relaciones con nuestro entorno. Precisamente ese anhelo generalizado por estar en paz se ha convertido en un nicho para estos nuevos profesionales del bienestar.
Así, vemos que en la televisión algunas chicas nos dan consejos con inciensos, piedras, baños y afines para atraer el amor, el dinero y la salud. Las redes sociales y TikTok están llenas de influencers motivacionales diciéndonos cómo debemos comportarnos con la gente que nos trata mal; Las recomendaciones también hacen para enamorar al tipo que nos gusta, para hacer amigos e influir sobre las personas. Por lo general, es común que estos motivadores nos exhorten a que nos alimentemos sano, hagamos ejercicio, meditemos, viajemos y cultivemos un pasatiempo con tal de desarrollar salud mental y bienestar. Casi todos te ofrecen el nirvana si te suscribes a sus cuentas de Patreon, sus plataformas Web y sus Masterclass para ser felices en pocos pasos.
Normalmente, los clientes de estas atractivas ofertas son gente deprimida, ansiosa, que está atravesando crisis de pareja, problemas familiares o fuertes problemas de autoestima ya mayor desesperación, más es el dinero que desembolsan por su bienestar.
Bienestar para todos
Lo que hace ruido de esta tendencia es que el imaginario de vida ideal que proponen estos motivadores está destinado a personas que tienen un nivel socioeconómico de medio a alto. Se hace difícil mantener el aura limpia, si el sueldo no te alcanza para hacer una dieta de siete colores con alcachofas, fresas y almendras, por ejemplo. No todos perciben ingresos suficientes para apuntarse a un gimnasio, o hacer la inversión extra para decorar la casa siguiendo las leyes del feng shui. Muchos ni si quiera tenemos casa propia: ¿Cómo se supone que uno va a armonizar su espacio, si apenas buscamos sobrevivir en un espacio modesto que no es nuestro?
Es habitual que las premisas de estas tendencias de motivación suelan culparnos de las vidas que tenemos: “Tú atrajiste este divorcio / bancarrota / familia disfuncional / aislamiento social / pobreza / enfermedad / etcétera ”. No existe un pequeño análisis un poco más allá de la desgracia individual. Resulta que muchos pasamos por momentos difíciles, porque estamos envueltos en realidades socio económicas y políticas difíciles, y el bienestar no se logra sólo con un incienso y unas afirmaciones.
A lo mejor si estas corrientes de bienestar se enfocaran también a propiciar un bienestar colectivo buscando impulsar un cambio de paradigma cultural y desde la solidaridad social, la onda expansiva de energía positiva pudiera tener un alcance mayor, más bonito y sincero. La felicidad del colectivo, de seguro puede influir con creces en la felicidad del individuo y sin ese tufo a mercantilismo que dejan estas corrientes new age .
POR MARÍA EUGENIA ACERO • @mariacolomine
ILUSTRACIÓN ERASMO SÁNCHEZ