29/01/26. El 3 de enero de 2026 marcó una nueva etapa en la política interna de nuestro país, tras el bombardeo criminal de los Estados Unidos y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros por parte de fuerzas imperialistas. En ese nuevo giro de nuestra historia contemporánea, el ascenso de Delcy Eloina Rodríguez Gómez como la primera presidenta de nuestro país es uno de los eventos de mayor relevancia.
El empoderamiento social y, sobre todo, el de las mujeres en las causas políticas, en la producción, en la salud, en la tecnología y en la ciencia, y otros vértices que conforman el quehacer revolucionario, ha sido una de sus banderas...
La incorporación de Rodríguez para la Presidencia encargada es un acto amparado en el artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. No fue nombrada por un eje maligno del norte, fue designada por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano, después de un evento doloroso para la patria. Además, reconocida por los Poderes Públicos y, especialmente, respaldada por el Poder Popular.
Raíces de una revolucionaria
Delcy se ha forjado con una identidad política arraigada en la Venezuela de los años setenta, cuando los regímenes opresores de la derecha querían subyugar a la juventud venezolana en sus universidades y liceos. Su infancia estuvo marcada por la violencia estatal del puntofijismo.
En 1976, con apenas siete años, Delcy tuvo que despedirse de su padre Jorge Antonio Rodríguez, quien fue detenido, torturado y asesinado bajo custodia de la policía política (DISIP) durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Creció bajo la formación amorosa y rigurosa de su madre Delcy Gómez, quien sostuvo a ella y a su hermano Jorge.
De esa manera, Delcy heredó el coraje y el temple de una mujer sin temor, que asumió el compromiso bolivariano de sus progenitores con la justicia social. Estudió Derecho en la Universidad Central de Venezuela (UCV), carrera que le permitió iniciar el periplo de formaciones en París y Londres, donde se especializó en Derecho Laboral y Políticas Sociales.
La combinación entre la formación académica y la convicción revolucionaria le abrió una ventana estratégica: la habilidad de hablar el mismo lenguaje del enemigo para derrotarlo en su propio terreno. Rodríguez transformó el dolor vivido y sus conocimientos, en la fuerza necesaria para enfrentar al adversario, no sólo en el escenario actual.
Lealtad
Aunque ocupó cargos importantes durante el gobierno del Comandante Hugo Chávez, como la titularidad del Ministerio del Despacho de la Presidencia en 2006, su crecimiento político ocurrió con la llegada de Nicolás Maduro.
Con el mandatario venezolano compartió más que la militancia en la Liga Socialista; entre ellos se consolidó una amistad personal, que tiene sus orígenes en la infancia. Maduro admiraba profundamente al maestro Rodríguez, lo que tejió la confianza inquebrantable en esta alianza y convirtió a Delcy en la persona de mayor confianza de Maduro.
Logros
Como ministra de Comunicación e Información (2013-2014), Delcy enfrentó la guerra híbrida mediática. En ese contexto, definió la labor del ministerio como una “batalla por la verdad”, desarticulando narrativas que presentaron a las “guarimbas” de 2014 como protestas pacíficas.
En diciembre de 2014, Delcy asume como la primera mujer en dirigir la Cancillería de Venezuela. Su gestión estuvo enmarcada en la Diplomacia Bolivariana de Paz, defendiendo ante el mundo y en organismos multilaterales, la soberanía sobre nuestra patria. Enfrentó en la Organización de Estados Americanos de Luis Almagro, por su papel como “mercenario” de Washington. Lideró el proceso de salida de Venezuela de dicha organización.
Durante ese periodo, propuso un frente en defensa de la Carta de la Organización de, Naciones Unidas logrando unir a potencias aliadas en el “Grupo de Amigos en Defensa de la Carta”. Otros alcances bajo su gestión en la Casa Amarilla fueron la férrea defensa de los derechos de nuestro país ante los gobiernos de ultraderecha de la región que buscaban aislarnos. En esa contienda, mostró al mundo que Venezuela no está sola, sino que se convirtió en la voz de los pueblos que luchan por su independencia.
En 2017, Rodríguez fue electa presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Bajo su liderazgo, la República sanó las heridas causadas por los hechos violentos que antecedieron. En la ANC lideró la aprobación de leyes estratégicas, como la Ley Antibloqueo.
Desde 2018, como Vicepresidenta Ejecutiva y, posteriormente, Ministra de Finanzas e Hidrocarburos, Delcy Rodríguez ha encabezado las estrategias que permitieron la recuperación económica del país. Es una mujer pragmática que, basándose en la soberanía y la independencia como los bienes más preciados, derrotó la hiperinflación y el desabastecimiento provocado por las medidas coercitivas unilaterales impuestas por el imperio estadounidense.
Rodríguez ha representado a Venezuela en una de las controversias más relevantes de nuestra historia desde el siglo XIX: la denuncia por el robo de la Guayana Esequiba por parte de Guyana con el respaldo de la Exxon Mobil. Fue la cara de la patria bolivariana ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), donde presentó pruebas contundentes de la verdad histórica acerca de la integridad territorial.
“Nuestra venganza personal”
El empoderamiento social y, sobre todo, el de las mujeres en las causas políticas, en la producción, en la salud, en la tecnología y en la ciencia, y otros vértices que conforman el quehacer revolucionario, ha sido una de sus banderas más justas.
Una de sus frases, parafraseando a Tomás Borge, dice que la Revolución Bolivariana es “nuestra venganza personal”. Este es un enunciado que no busca amenazar a nadie por la violencia.
La venganza de Delcy es la escuela pública, es el hospital gratuito, es la mujer que lidera en su comuna, es la producción de alimentos, es la cultura, es posicionar a Venezuela como país productor de petróleo, las negociaciones basadas en el respeto mutuo y en las garantías, es la soberanía, es el rescate de nuestro presidente Nicolás Maduro y nuestra primera combatiente, Cilia Flores, es la lealtad, es la valentía y el coraje, pese a la amenaza de un imperio genocida.
Es la unidad nacional.

POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta