05/02/26. Quienes conocen el movimiento olímpico de nuestro país sabrán que durante unos largos dieciséis años, la máxima casa del deporte nacional se convirtió en un clan familiar, donde los intereses personales, las desmedidas ambiciones de poder, el deseo de controlar los recursos del Estado y de ser un ministerio del deporte bajo las sombras, eran el norte de una gestión dirigida por un temible Cronos, que como el padre de los olímpicos de la mitología griega, se devoraba a todos sus hijos para impedir ser destronado del puesto.
La elección de una gloria del deporte nacional de la talla de María Soto para encabezar la nueva Junta Directiva del COV durante el período 2022-2026 fue la respuesta democratizadora del deporte venezolano para el olimpismo nacional.
Pero hace cuatro años la nueva dirigencia deportiva, surgida de la democratización electoral y la participación efectiva de los entrenadores, atletas y árbitros para elegir a las juntas directivas de clubes, asociaciones y federaciones derivó en un cambio rotundo en las fuerzas que gobernaban con látigo y zanahoria el Comité Olímpico Venezolano (COV).
La elección de una gloria del deporte nacional de la talla de María Soto para encabezar la nueva Junta Directiva del COV durante el período 2022-2026 fue la respuesta democratizadora del deporte venezolano para el olimpismo nacional. La antigua primera base de la selección de softbol, que marcó época en el país con su clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, campeonatos mundiales, y conquistando múltiples medallas doradas en competencias regionales, recuperó el COV para el movimiento olímpico nacional que comandan nuevamente las federaciones.
En estos cuatro años la gestión institucional de Soto aprobó con notas altas. Su primer éxito fue devolverle la majestad y la cordura al COV. Ya no hay allí una camarilla que vive de zancadillas, trapisondas y componendas. Ni presidentes de entidades deportivas que amenazan con caerle a tiros a los opositores que se atrevan a pedir cuentas o impugnar amañadas elecciones, como fue el caso de la federación de karate, todo bajo la complicidad de la anquilosada dirigencia del COV.
Soto también puso fin a las disputas de poder con las autoridades del Ministerio del Deporte. En lugar de conflictos por el control de los recursos que dedica el Estado al deporte, ahora hay un COV que trabaja de la mano con el gobierno nacional, planificando y ejecutando en conjunto las acciones para el alto rendimiento y la masificación.
No es de extrañar, en consecuencia, que go Soto, primera mujer en la historia del país enbernar el COV, cuente con el apoyo unánime de las federaciones para seguir al frente por un segundo mandato en 2026-30. Su honestidad a toda prueba y el prestigio institucional que devolvió a la entidad son avales suficientes para cumplir con los grandes retos que tiene el olimpismo nacional en este nuevo ciclo que llegará a su cénit con los Juegos Olímpicos y Paralímpicos en Los Ángeles 2028.

POR GERARDO BLANCO • gerarblanco65@gmail.com
ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancoru