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Cecilia Valdés

09/02/26. De las zarzuelas cubanas, destacan Amalia Batista y Cecilia Valdés, de los maestros Prats y Roig, respectivamente.

 

 

Cecilia Valdés se estrenó en el teatro Martí, el 26 de marzo de 1932. Dirigió la orquesta el propio Roig... el papel de la cubanísima mulata Cecilia estuvo a cargo de una mexicana...

 

 

Amalia Batista es una creación lírica del maestro Rodrigo Prats y Llorens, basada en la leyenda de una mulata famosa por la belleza y sus habilidades eróticas, sin embargo, la obra estaba dedicada a Rita Montaner, por inspiración en la tipología lírica de esta famosa cantante y actriz cubana, y “La Cecilia”, como ya lo decía Leo Brouwer del maestro Gonzalo Roig, en nuestra última entrega: “Lo fundamental en su obra es la música escénica, en particular la famosa Cecilia Valdés”, inspirada en la novela homónima de Cirilo Villaverde. Valga decir que hoy nos dedicaremos a “La Cecilia” y dejaremos a “La Batista” para la semana que viene.

 

 

De la novela es oportuno decir que ha sido catalogada como la primera novela cubana. Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, es una novela costumbrista publicada en dos tomos, el primero por la imprenta literaria de Lino Valdés a mediados de 1839. La obra completa se publicaría en Nueva York en 1879, y, ya en su versión definitiva, igualmente en Nueva York en 1882.

 

 

Enrique Río Prado, filólogo, lingüista, historiador y profesor universitario cubano. Es licenciado en Lingüística Francesa en la Universidad de La Habana e investigador de la historia de las artes escénicas y del arte lírico cubanos, en su trabajo en La Jibirilla, “El maestro Gonzalo Roig y Cecilia Valdés”, nos advierte la importancia del maestro que corrobora con Brouwer: “El maestro Gonzalo Roig y Lobo (La Habana, 1890-1970) ocupa un lugar de privilegio entre los grandes cultivadores del arte de los sonidos en nuestra patria. Su obra toda — en opinión del maestro Leo Brouwer—, exhibe una “simbiosis de música negra y (…) criolla, que da lugar a esa cosa mulata, tan rica”, y se afinca en su visceral cubanía, cual rasgo común a toda una generación de compositores cubanos”.

 

 

Como dato curioso, el compositor Ernesto Lecuona compuso una zarzuela, María la O, inspirada también en la novela de Villaverde, pero no fue autorizada, por la negativa del autor en ese momento a que su obra fuese adaptada a este género musical. Yo dudo mucho, que fuera el novelista, quien le negara el permiso, en tanto que murió en 1894 y Lecuona nació en 1895. Por lo que debieron ser los herederos, los mismos familiares que sí aprobaron a Roig, los derechos de la novela Cecilia Valdés, e incluso a utilizar el mismo título.

 

 

El autor del libreto, según una versión, fue el escritor español Guillermo Fernández-Shaw Iturralde. En otra versión se dice que fueron los herederos de Villaverde, quienes se negaron a cederle los derechos para adaptar la novela. Entonces con la ayuda del libretista Gustavo Sánchez Galarraga hicieron los cambios pertinentes al texto para rescatar en lo posible el trabajo previo de Lecuona.

 

 

Lo que sí fue cierto, es que hubo mucho contacto de Roig con Lecuona, como pudimos constatar en el trabajo de Enrique Río Prado, aparte que recordamos que juntos habían fundado la Sinfónica de La Habana en 1922: “En aquellos días de febril actividad, el propio maestro anota en las páginas iniciales de la partitura original: La tarde del 30 de enero, del año actual [1932], recibí la visita de E. Lecuona; a exigencias de él, le oí este número [el prólogo de la obra]. Le gustó mucho sobre todo, el tema inicial”.

 

 

Vale decir que Lecuona había publicado María la O en 1930, dos años antes del encuentro con Roig, lo que no entendí es porqué los herederos le niegan los derechos a uno y no al otro. Aunque estuve buscando sin éxito, el momento en que el propio Villaverde o sus herederos, otorgaron el permiso que habían negado a Lecuona. Lo que, sí es cierto, es que Lecuona escribiría uno o dos años antes del treinta, y tal vez, la familia, al ver el éxito, le dio el permiso a Roig, a no ser que se lo hayan dado antes que los solicitara Lecuona, y ya habían dado su palabra. Fuera lo que fuere, Cuba tuvo dos zarzuelas y no una, inspirada en Cecilia, lo que no sabremos nunca, es si tocaron el tema, léase conversaron, la tarde del 30 de enero de 1932, en aquella visita de Lecuona, que a exigencias de él, le hizo oír “este número [el prólogo de la obra]. Le gustó mucho; sobre todo, el tema inicial”, cuando todavía no se había estrenado, porque la zarzuela Cecilia Valdés se estrenó en el teatro Martí, el 26 de marzo de 1932. Lo menos que pudo decirle a Lecuona fue: “Coño Roig, tu sabes que estos cabrones me negaron los derechos”. Jeje.

 

 

Volviendo a Río Prado: "El maestro Lecuona, iniciador de la zarzuela cubana de nuevo tipo con sus ya estrenadas Niña Rita (1927), El cafetal (1929) y María la O (1930), entre otros títulos, había acariciado y anunciado reiteradamente a la prensa su propósito de transformar la novela de Villaverde en pieza lírica. Felizmente para la historia de la zarzuela cubana este proyecto no llegó a materializarse debido a la oposición inicial de los herederos del novelista, de lo contrario, habría imposibilitado a Roig, y sus libretistas, Agustín Rodríguez y José Sánchez Arcilla, de producir la indiscutible obra cimera de nuestro teatro lírico”. Ahí rodó Río Prado, porque como ya lo decía, no fue una, fueron dos. Porque la María La O, también se las trae ¡Y cómo!

 

 

Posteriormente, se hizo una película de esta zarzuela, de nombre Cecilia de 1982, del director Humberto Solás, también basada en la novela (aunque con notables cambios) y protagonizada por Daisy Granados e Imanol Arias. Buen filme que recomiendo, y que aparte de todas esas estrellas, aparece Omara Portuondo en el reparto, a quien siempre le tocó el tema de la negrura, porque su madre era blanca y rica, pero se enamoró de un pelotero y negro, lo que les valió ser desheredados.

 

 

Cecilia Valdés es probablemente la más conocida zarzuela cubana, compuesta por Gonzalo Roig a partir de la novela. Esta zarzuela también se ha convertido en símbolo de cubanía, gracias a su música, y son especialmente conocidas la «Entrada» de Cecilia y el «Popopó» de Dolores Santa Cruz.

 

 

Con los años, Roig contaría a su biógrafa Dulcila Cañizares que "la Cecilia Valdés yo la escribí en un mes y días. Pero no fue solo escribirla, sino instrumentarla. Estaba dedicado exclusivamente a la obra. Yo vivía nada más que para aquello. Me podía un mono por la mañana, me iba para el teatro y allí me llevaban la comida".

 

 

Cecilia Valdés se estrenó en el teatro Martí, el 26 de marzo de 1932. Dirigió la orquesta el propio Roig y por esas grandes paradojas que suelen ocurrir sólo en la realidad, el papel de la cubanísima mulata Cecilia estuvo a cargo de una mexicana, Elisa Altamirano.

 

 

 

 


POR HUMBERTO MÁRQUEZ • @rumbertomarquez

 

ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancorui

 

#Cuba #Música #Memoria #ZarzuelaCubana

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