Emancípense a sí mismos de la esclavitud mental
Bob Marley
09/02/26. Con frecuencia solemos pensar, en este versátil mundo del consumo y el éxtasis prepagado, en que debemos enfrentar la acelerada producción mercantil que torna efímero y cosificante la maximización de “nuestra voluntad”, en aras de poder sostener las condiciones mínimas de nuestra existencia. Solemos reconocer de manera tácita que ese es el precio que debemos pagar para poder sobrevivir en esta tierra.
...lo que en criollo sería “el todero”, no es más que el resultado directo por un lado, de la volatilidad del mercado donde se inserta nuestra fuerza de trabajo y por otro, de los altísimos costos que supone hoy en día vivir, sobre todo, en la ciudad...
Y a eso lo llamamos con acento extranjero, pues no podía ser de otra manera en tiempos de acentuada colonialidad mental como diría el poeta a quien recordamos precisamente por estas fechas, a ochenta y un años de su nacimiento, a todo eso lo llamamos el multitasking, es decir, el multitareísmo, esparcido como una condición de nuestro tiempo “líquido” por usar el término del sociólogo Zygmunt Bauman.
Esa condición de lo que en criollo sería “el todero”, no es más que el resultado directo por un lado, de la volatilidad del mercado donde se inserta nuestra fuerza de trabajo y por otro, de los altísimos costos que supone hoy en día vivir, sobre todo, en la ciudad, sea esta Caracas, Bogotá, Ciudad de México, Buenos Aires, etcétera.
No hace mucho veía en el estado de una de las redes sociales más usadas, una amiga migrante pidiendo disculpas porque tenía su teléfono celular en reparación. Ella, que vive en una de las ciudades mencionadas, le resultaba mucho más accesible reparar su teléfono comparado con lo costoso de adquirir uno nuevo. Ella, profesional, con un excelente perfil, y una posición económica digamos, no tan mala, con un buen trabajo, sencillamente, no podía darse el lujo de adquirir otro teléfono.
Me consta que la amiga trabaja y mucho, me consta que una población mundial considerable, al menos en países como el nuestro de alta competencia laboral, necesita para poder resolver los innumerables gastos que le exige la vida, hacer de todo un poco.
Ese “de todo un poco” es lo que ha sido llamado especialmente después de la cuarentena por covid-19, como “espíritu emprendedor” donde muchas mujeres y hombres, además de sus empleos “formales”, realizan otras cosas, una vez más en criollo “matan otros tigritos”, etcétera.
Otra amiga, aquí en Caracas, recordaba la expresión más criolla: “multicamburismo”. Hoy volvemos sobre esta condición, concediéndole el plus anglo de multitasking que no es más que la fachada de la profunda desigualdad por la cual atraviesa la humanidad, donde lo que se advierte como “capacidad de resiliencia” es el manto ideológico bajo el cual se soporta la terrible experiencia del estar-siendo explotado por el sistema económico imperante.
Ante esta realidad, no tenemos sino que desmontar tal imagen y sostener que, en efecto, el multitasking es la condición laboral de nuestra realidad contemporánea, pero de ninguna manera esta debe ser naturalizada, y mucho menos la desmedida competencia que termina consumiéndonos vertiginosamente como seres humanos.

POR BENJAMÍN EDUARDO MARTÍNEZ HERNÁNDEZ • @pasajero_2
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentint