12/02/26. En el extremo oeste del casco histórico de la capital zuliana, frente al gran espacio despejado o plaza de la Basílica que colinda con la punta occidental del paseo peatonal Ciencias, se halla la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de la Chiquinquirá de Maracaibo. Morada de la patrona del Coquivacoa desde los primeros años del siglo XVIII.
Según nos narra el hermano Nectario María en su obra Historia de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Maracaibo, el templo original fue construido en 1686 por iniciativa del capitán Juan de las Nieves Andrade, destacado miembro de la sociedad marabina de esa época, siendo destinada al culto de San Juan de Dios; era una discreta ermita con suelo de barro apisonado, paredes de bahareque y techo de enea, situado en las afueras del poblado. Transcurren veintitrés años y el día 18 de noviembre de 1709, en una humilde vivienda que se hallaba a no mucha distancia del pequeño oratorio, sucede un acontecimiento extraordinario, se manifiesta de manera milagrosa la imagen de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, en una pequeña lámina de madera recogida en las cercanas orillas del lago por una sencilla mujer, de la cual no se ha preservado su nombre.
Y nos sigue relatando Nectario María, pasan aproximadamente dos años de ese hecho y ante el creciente culto popular que se estaba generando en la pequeña urbe, entre 1710 y 1711 las autoridades eclesiales y civiles deciden trasladar la imagen a la catedral; sucediendo entonces un nuevo evento fuera de lo común: los cargadores que en procesión llevan la tablilla del prodigio no pueden con el peso de esta al tomar el rumbo de la iglesia matriz, recuperando su liviandad natural al dirigirse el cortejo a la ermita de San Juan de Dos, donde terminó siendo depositada.
Pasémosle ahora la palabra a Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra, quienes en su Diccionario General del Zulia nos dicen que entre los años 1712 y 1770, durante los gobiernos regionales de Francisco de la Rocha Ferrer, Guillermo Tomas de Roo y Alonso del Río y Castro, al santuario se le hacen varias mejoras y ampliaciones, teniendo ya para 1770 piso de adoquines, techo de tejas y una torre para el campanario. Señalan también los citados historiadores, que poco después de la llegada del siglo XIX, en el año 1806, las autoridades religiosas crean la parroquia de San Juan de Dios, al oeste del centro de la ciudad; siendo ascendida la jerarquía de nuestro templo a cabeza de esa nueva jurisdicción.
Apelemos a continuación a la revista maracaibera El Zulia Ilustrado, la cual en su número del 31 de diciembre de 1890, en un artículo titulado “Iglesia de San Juan de Dios”, nos informa que entre los años 1849 y 1858, siendo párroco el presbítero José de Jesús Romero, se derriba el viejo templo y se inicia la construcción de uno nuevo más espacioso, con muros de mampostería, tres naves, amplio presbiterio, sacristía y dos torres con campanas en su fachada; agregando por su parte Nectario María, que la iglesia se inauguró con una misa solemne el domingo 17 de octubre de 1858, siendo la mencionada edificación orgullo de los maracaiberos de esos años y manteniéndose en la actualidad (2025) parte de la distribución de los espacios internos que para ese momento se hicieron.
Y llegamos al momento en que las autoridades eclesiales le cambian el nombre tanto a la edificación como a la parroquia, lo cual se hace debido a las gestiones del padre Romero como consecuencia de la creciente devoción que hay en la feligresía por el culto de la Virgen de Chiquinquirá, denominaciones que pasan de ser de “San Juan de Dios” a “Nuestra Señora del Rosario de la Chiquinquirá y San Juan de Dios”. Empero, en este punto se nos presentan informaciones contradictorias en las fuentes que estamos consultando, con respecto al año en que esto acontece, mientras Nectario María nos menciona 1855, Hernández y Parra nos hablan de 1858; fechas ambas que pudieran corresponder a distintas etapas del proceso administrativo en curso durante esos años.
Continuemos con Nectario María y lleguemos con él al siglo XX. En 1921 siendo párroco Antonio María Soto, obispo del Zulia Arturo Celestino Álvarez y papa Benedicto XV, el Vaticano asciende la categoría de nuestra casa de oración en Basílica Menor. Hecho que dio pie a las últimas modificaciones importantes que se le han realizado al mariano edificio, siendo estos de tal magnitud que demoraron veinte años de labores, concluyendo en 1941. Transcurren pocos meses y el 21 de octubre de 1942, se realiza la consagración de la nueva edificación y los actos de la coronación canónica de la tablilla de la imagen de la Virgen, ritual litúrgico de la iglesia católica que es un reconocimiento oficial y solemne de la antigüedad, la probada devoción y la difusión del culto de una advocación particular de la Madre de Dios.
POR CARMELO RAYDAN •@carmeloraydan / archivoraydan@gmail.com
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