19/02/26. A sus 35 años, Luis “Cariaco” González todavía tiene combustible para rendir a plenitud en el fútbol venezolano. De hecho, fue la mejor incorporación que tuvo el equipo aurinegro para el torneo Clausura 2026 en el que mostró sus virtudes de organizador del juego para darle movilidad al equipo y asociarse con sus compañeros en la creación de las acciones.
¿No sería más útil que Cariaco derrochara su talento desde el inicio de los partidos para amar un ataque más temible... especialmente de local en Pueblo Nuevo? El mejor servicio que Recoba puede hacerle a Cariaco es dejarlo jugar a sus anchas.
En el fútbol de ahora y de siempre lo más importante no es correr a toda velocidad como una locomotora, sino saber manejar los tiempos y decidir en fracciones de segundos hacia dónde debe circular el balón. Parafraseando a René Descartes, en el fútbol también encaja a la perfección aquella sentencia inmemorial del filósofo francés: “Pienso, luego existo”.
“Cariaco” está lejos de ser un correcaminos del fútbol. Lo suyo ha sido pensar para que el fútbol exista, ver el panorama completo, anticipar en su mente la jugada y meter el pase preciso para que sus compañeros queden de cara al gol o definir con la clase atesorada en su botón derecho. En cualquier otro equipo de Venezuela, un mediocampista con su experiencia y habilidad sería titular absoluto, porque los futbolistas que saben con el balón, que lo tratan con respeto y delicadeza para que corra con propósito en el terreno, deben tener un puesto en el once inicial.
Pero el técnico uruguayo, Álvaro Recoba, a quien nadie puede discutir sus enormes méritos de estrella del cuero en sus tiempos de mediapunta y goleador del Inter y la selección charrúa, ha tomado la decisión de amarrar las riendas de Cariaco, dejarlo en el banco de suplentes aurinegro para administrar sus minutos y obtener el máximo beneficio.
Lo cierto es que en este comienzo de temporada, Táchira exhibe un juego espeso sin un mediocampista con ideas que marcan el ritmo y ordene el ataque, tal como ocurrió ante Anzoátegui en la Liga Futve y The Strongest en la Copa Libertadores en Pueblo Nuevo. Basta que Cariaco pise el césped para que el aurinegro encuentre las conexiones requeridas y surja lo mejor de su ataque. De allí que no se entiende ese planteamiento de Recoba de “administrar” los minutos del mediocampista para usarlo, cuando el equipo se encuentra en aprietos.
¿No sería más útil que Cariaco derrochara su talento desde el inicio de los partidos para amar un ataque más temible con Adalberto Peñarada, Carlos Sosa y Rodrigo Pollero, especialmente de local en Pueblo Nuevo? El mejor servicio que Recoba puede hacerle a Cariaco es dejarlo jugar a sus anchas. Rodearlo de compañeros con buen pie para que el balón corra por él y los rivales sufran para alcanzarlo.

POR GERARDO BLANCO • gerarblanco65@gmail.com
ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancoru