12/03/26. El municipio Boconó del estado Trujillo, cuya capital es la gentil pequeña ciudad del mismo nombre, se encuentra al sur-este de esa entidad, en el occidente venezolano y en el extremo norte de la cordillera de los Andes, la más larga del mundo, cuya punta sur se halla en la lejana Patagonia argentina y chilena; estando a los pies de este territorio del cual nos estamos ocupando, a poca distancia, la llanura venezolana, en particular la perteneciente al fértil estado Portuguesa.
Su área está conformada por un conjunto de exuberantes valles y cumbres, siendo el sitio más alto del municipio y de toda la región trujillana la Teta de Niquitao, con 4006 metros sobre el nivel del mar y su río de mayor caudal el Boconó, que fluye en dirección sur-este hacia las tierras bajas. Tienen estos espacios una temperatura, que, dependiendo de la altura, época del año y hora del día, oscilan mayoritariamente entre los 5 y 25 grados centígrados; forma parte de la región el parque nacional Guaramacal, refugio del oso frontino, única especie de úrsido que habita en América del Sur.
Se dice, aunque no se conoce documento escrito que registre esa frase, que Simón Bolívar mientras atravesaba esos valles durante la Campaña Admirable, en 1813, sorprendido por lo fecundo de ellos, dijo que Boconó era el jardín de Venezuela; quedando esa expresión en la tradición oral de esas tierras hasta la actualidad y convirtiéndose en un elemento identitario de la cultura boconesa.
Teniendo nosotros por precedente ese dicho del Padre de la Patria, queremos en esta crónica cantarle a las humildes y bellas flores silvestres de ese rincón de los andes venezolanos. Rendirle tributo a esas gemas montaraces que son expresión de la madre tierra, pero que por los extravíos de los tiempos que corren ignoramos, nunca miramos, e incluso maltratamos, pudiendo recibir de ellas la bendición de sus colores y fragancias. Ofrendas del Creador, que por otra parte, tienen nombres ancestrales, los cuales corren el riesgo de perderse ante el avance de los usos urbano y que este fotógrafo forastero en esas comarcas, no conoce ni tuvo el tiempo de indagar para ofrecer.
POR CARMELO RAYDAN •@carmeloraydan / archivoraydan@gmail.com
FOTOGRAFÍAS CARMELO RAYDAN •@carmeloraydan / archivoraydan@gmail.com