16/03/26. Los jueves de marzo, mes que celebra a las mujeres trabajadoras, los pasillos de la Fundación para la Comunicación Popular CCS tienen más que la típica dinámica del hecho noticioso. Esta vez, la entrada del edificio Gradillas, lugar donde Ciudad CCS y nuestra revista Épale CCS hacen la magia de la comunicación, huele a dulce de coco, pastelitos, tortas y más sabores.
...esta feria no es solo un espacio para la venta; es un espacio donde las mujeres se acompañan, se celebran y se apoyan entre ellas.
En conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, un maravilloso equipo del personal administrativo liderado por Mirtza Battaglini, organizó en el área de recepción la Feria de Emprendedoras. Las trabajadoras de la Fundación ofrecerán tortas, postres, artesanía, productos de limpieza e higiene personal, el próximo 19 de marzo. Aunque el compañero de labores, columnista de nuestra revista, Gustavo Mérida, considera que “debe ser permanente”.
Al entrar, lo primero que atrapa es el ambiente de sororidad, porque esta feria no es solo un espacio para la venta; es un espacio donde las mujeres se acompañan, se celebran y se apoyan entre ellas. Además, el compañerismo, las risas y saludos entre colegas se convierte en un ritual. Cuando pasa algún compañero de labores la conversación cotidiana se manifiesta. “Cómprame, chico”, dice una de las emprendedoras.
Gustavo, el combito y el jabón de glicerina
Al llegar me encontré con Gustavo que tenía en su bolsa varios paquetes: “¡ajá, ¿qué te llevas?”, le pregunté. Él, por supuesto que satisfecho con la adquisición, me contó que un “combito” de productos de la marca “Ideal” que ofrece Jessy Darbo de servicios generales.
Me fui a la mesa donde ella se encontraba y empezó a mostrarme la gama de productos que tiene a disposición del público en general. Champú, cremas corporales, jabones de glicerina, crema dental, todos con propiedades hipoalergénicas, es decir, que cuidan nuestra piel. ¿Los precios? Desde 1.50 dólares “a tasa del Banco Central de Venezuela”, me dijo Jessy.
Me llevé un jabón de glicerina ya que por ser neutro me sirve para lavarme la cara. Antes de retirarme me confesó que le gustaría “que esto fuera más consecutivo para que más mujeres se incentiven a participar”.
A Gustavo lo arrastró la corriente de la amistad y me dejó con las muchachas, mis compañeras emprendedoras. Así que empecé a recorrer cada stand.
Manzana y canela
Poco más allá, me detuve frente a una mesa colorida. Alba Sánchez me recibió con la sonrisa de quien ha encontrado un nuevo propósito. “Es un emprendimiento familiar”, me contó. Hace tres años quedó desempleada y pasó a ser trabajadora del hogar, pero como esa es una labor no remunerada, junto a su hija y el esposo de ella, emprendieron con un nuevo negocio en Caricuao: Bambúclean.
“Yo soy la que les ayuda a vender y a trabajar, porque ya aprendí a preparar la materia prima desde cero”, explicó, mostrándome la exhibición. Desinfectantes de varias fragancias, cloro, jabón para lavar platos, desengrasantes y más a partir de un dólar o quinientos bolívares.
Obvio que me traje a casa el desinfectante con olor a manzana y canela.
Un pastelito de parrilla
Cuando una va a ese tipo de ferias los antojos se comienzan a manifestar a gritos. El aroma a pastelitos me guió hasta Kimberly Briceño, hermana de nuestra colega y directora de la revista Épale CCS, Niedlinger. Hay de todo: parrilla, carne, pollo y chorizo, acompañados de una salsa de ajo natural y picante.
“Sería buenísimo que todas las mujeres iniciaran a emprender aquí mismo”, afirmó mientras me despachaba un pastelito de parilla que, confieso, es imposible resistir. También me llevé un tequeño con full queso de punta a punta.
Con el sabor del oriente venezolano
Josleidy Villaher, asistente en Recursos Humanos, incorporó el sabor de su natal Cumaná en la feria. Su mesa era un santuario al coco: conservas de guayaba con coco, de coco con piña, besos de coco; también, tortas marmoleadas y de chocolate, que parten desde los 1.50 dólares.
“Quise plasmar el sabor oriental en estos dulces”, me confesó, contándome que planea su regreso para el próximo jueves con más de sus creaciones.
El emprendimiento para la autonomía
El emprendimiento ofrece a muchas mujeres autonomía financiera, permitiéndoles ingresos propios, lo que rompe el control que sus agresores ejercen a través del dinero (violencia patrimonial). Sus proyectos son una forma para librarse de las ataduras que impone el sistema machista. Con esta postura coincidió Rosa Arévalo, coordinadora de Voces y quien diariamente lidia con los textos de casi cuarenta articulistas. En esta oportunidad, cambió por unos instantes, las letras por la repostería y la bisutería.
Su visión es clara: “Las mujeres tenemos que aprender a sostenernos con nuestras propias manos para evitar tolerar maltratos. La independencia económica te da libertad y autonomía”.
Todas agradecieron a la Fundación que durante los jueves de marzo les abrió las puertas a sus proyectos. Una iniciativa que apoya a nuestras compañeras para minimizar el impacto de las situaciones de vulnerabilidad. Esta red de apoyo crece y se teje cada vez que nosotros y nosotras les compramos una tortica, un jabón, un litro de cloro o promovemos sus ideas y proyectos.
Me retiré de la feria con esta reflexión, una bolsa llena de productos y la certeza de que estas mujeres son echadas pa' lante.
POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz