24/07/25. A veces pienso en Caracas como una mujer atenta y segura, otras creo que me olvida, que se olvida de nosotros, porque no puedo pensarme sin ella y se va lejos como un sueño imposible.
...te pienso Caracas, a cada instante, como diría la canción, porque no puedo ser sin ti, y confío en que podemos seguir como dos seres que se aman y saben que pueden ser mejores. Y te celebro, sí, te celebro como me celebro, con toda nuestra historia y todos nuestros desafíos
Sin embargo, ella sigue estando ahí, la veo deslizarse por agrietadas aceras, en una silla accidentada que lleva un hombre cercano a los cincuenta, una pequeña bolsa, un cartón explicando su dolencia, un mudo, una joven ciega tanteando la isla en el cruce de una pequeña calle, una venta de lotería en plaza Tiuna.

A veces me acuerdo de su nombre viendo los cerros, millones de seres resolviendo desde bien temprano su día a día, y me voy fijando en las fachadas de antiguas edificaciones, camino por la calle Ayacucho en San Agustín.

Voy detallando las esquelas, los salientes de un mundo evocando otros mundos, ahí están los leones, las pequeñas gárgolas para las próximas lluvias, por aquí vienen y pasan y toman fotos los de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, me dice una abuela ahí mismo, a la entrada de esa casa que entonces se ha llamado “La casa de los leones”, esto ya estaba aquí cuando llegamos, la compramos y ya tenía esos leones, esta casa tiene más de cien años, la imagen, imágenes más bien, contrastan haciendo juego con la de otras viviendas, los pequeños arcos tal vez cordobeses, arabescos, que también poseen otras viviendas cercanas en esta misma calle, me dice Carmen señalándome la presencia de otras tradiciones en este lado del mundo.

Me quedo pensando en algo más allá de lo colonial que puebla nuestras calles, y que de alguna manera sigue implicando resistencia, me quedo pensando en la frase de aquel que me ha dicho, hace unos días, algo así como que no celebra el hecho de que no tengamos mucha arquitectura colonial en nuestra ciudad. Lo ha dicho precisamente porque estábamos hablando de los contrastes de nuestra otrora Capitanía General versus los Virreinatos de la Nueva Granada y del Perú, cuyas edificaciones se mantienen en otros predios, en Bogotá y Lima, respectivamente, lo ha dicho porque también yo he reflexionado en que me resulta difícil pensar la fundación de una ciudad por manos extranjeras, en celebrar su aniversario, evadiendo, por ejemplo, la arquitectura de esa época, pero además, porque no soy, no puedo ser sin, por ejemplo, caminar por sus calles, y sin pensar además, por lo que me ha dicho otra persona, una mujer del oeste, a mí me encanta caminar por esta zona, que tiene estas aceras amplias, me lo ha dicho por ahí, por la plaza Altamira, al este de la ciudad, donde por cierto, el gobierno nacional, ha llevado a unos invitados internacionales a una actividad en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos.

Me quedo pensando en las aceras y en lo mucho que falta por hacer a una ciudad agradable, en lo que a pesar de todo, se ha venido haciendo en el suroeste, en la nueva plaza Bolívar de la parroquia Coche que hubiésemos querido que fuera en otro lado, un poco más centrada, por ejemplo, me quedo pensando en el esfuerzo constante de muchos de nosotros, para que los servicios nos lleguen a todos, en que sigamos respetando los semáforos, los cruces peatonales, en nuestra defensa del pasaje estudiantil, en la exoneración del pasaje al adulto mayor y a las personas con discapacidad, me quedo pensando en las madres trasladando los coches con sus bebés por las aceras, como me lo ha recordado una de ellas, me quedo pensando en el permiso por favor, disculpe, de quien no puede caminar porque los vendedores informarles han cubierto con sus puestos de verdura, de ropa y demás, hasta dos y tres vías tanto peatonales como vehiculares, y sin embargo, ahí estás Caracas, en el niño sonriente que bajo uno de esos puestos, sueña a ser alguien.

Por eso te pienso Caracas, a cada instante, como diría la canción, porque no puedo ser sin ti, y confío en que podemos seguir como dos seres que se aman y saben que pueden ser mejores. Y te celebro, sí, te celebro como me celebro, con toda nuestra historia y todos nuestros desafíos. ¡Feliz cumpleaños!

POR BENJAMÍN EDUARDO MARTÍNEZ HERNÁNDEZ• @pasajero_2
FOTOGRAFÍAS NATHAEL RAMÍREZ • @naragu.foto / MILENI NODA •@milenisimaa / NATHAN RAMÍREZ • @nathanfoto_art / JESSIKA SELGRAD • @shot_jesselgrad / BENJAMÍN EDUARDO MARTÍNEZ HERNÁNDEZ• @pasajero_2