01/05/26. El poemario Cuerpo quebrado lumbre de la poeta venezolana Esmeralda Torres fue presentado este 22 de abril de 2026 en la sala Manuel Galish de la Casa de las Américas en La Habana, Cuba. La obra ganadora del prestigioso premio literario Casa de las Américas 2025 en la mención Poesía, destaca por su estructura tripartita y un lenguaje de imágenes intensas.
Escribo poesía como un acto de resistencia que permite posicionarme en un contexto de degradación moral y ética... Este es, sin duda, también un libro político.
La presentación se realizó dentro del programa 66ª edición del premio con la presencia de la autora y las palabras de presentación de Jorge Formet y Fernando Luis Rojas del Fondo Editorial Casa de las Américas.
El galardón, uno de los más importantes de la literatura latinoamericana, recayó sobre la obra de Torres tras imponerse ante numerosos participantes, consolidando la trayectoria internacional de la autora. El jurado resaltó la coherencia de la obra, dividida en tres partes, que narra la travesía de un “cuerpo quebrado” hacia la “lumbre”.
La presentación reafirma el reconocimiento internacional a la literatura venezolana contemporánea.
Esmeralda Torres (Ciudad Bolívar, 1967) es una poeta y narradora venezolana quien ha recibido diversos reconocimientos. Hoy queremos rendir homenaje a la pluma talentosa de Esmeralda Torres a través de esta entrevista.
Sobre el poemario
El jurado destacó la estructura tripartita del libro y su tono constante. ¿Cómo decidiste organizar Cuerpo quebrado lumbre para guiar al lector desde el descenso “quebrado” hasta la anábasis “lumbre”?
En el primer momento, al iniciar la escritura del primer manuscrito que luego resultó en este libro, el proyecto se titulaba “Cuerpo Quebrado”. Cuando ya había escrito cerca de la mitad del corpus me detuve a interrogarme hacia a dónde me iba a llevar lo que estaba construyendo. Sentí un poco de asombro, al percibir que estaba escribiendo sobre “un fin del mundo” y de alguna manera también tuve la sensación de un final para el personaje que no había planeado. Entonces decidí hacer un cambio profundo que me atara a una visión menos pesimista de la adversidad y de lo que actualmente padece la humanidad toda y que se reflejara en los poemas. Algo que lograra una fortaleza interior. Entonces fui al principio del manuscrito, y escribí el primer poema que dice: Te llamaré Olivo, dijo el tigre. / Así podrás ver todos los veranos. / Endurecer tu corteza, resistir al granizo. / Ser casa de hormigas viajeras, las mejores. / Tendrás en tus ramas sed de cielo. / En tu tronco acogerás la impaciencia de quién siempre espera por un hijo. / Serás la vida que se queda.
Una vez escrito ese primer poema, consideré que había que incorporar una nueva palabra que en el título permitiera un poco de luz, de calidez, de esperanza. Así que resolví incorporar la palabra LUMBRE. Contrario del fuego destructor, la lumbre es luz que guía y permite andar con paso seguro entre el caos y las ruinas que provoca la guerra, en este caso, el fin del mundo que es de lo que también va el libro. Entonces me fue clarísimo que el libro tendría tres partes ideadas ya y propuestas en el título.
La crítica menciona que el libro crea un mundo autónomo y misterioso sin caer en la solemnidad. ¿Qué desafíos implicó mantener ese equilibrio entre la intesidad del dolor y una voz poética directa?
Por lo general han relacionado la poesía como algo cercano a estados sublimes producto de la benevolencia de unos seres llamados musas, del arrebato y algunas simplezas más. Sin embargo siempre he pensado que se puede escribir, construir un universo poético con reglas propias. Es decir, construir un lenguaje que apoyado en la realidad genere a la vez el asombro que la palabra poética provoca y yo no suelo ser para nada solemne y creo que eso se refleja en mi escritura.
La obra aborda el personaje poético de una “barquera”. ¿Qué representa esta figura en tu travesía interior y cómo dialoga con la tradición mítica?
La barquera que navega el libro es una especie de Caronte que da cuenta y atestigua el fin del mundo, del mundo creado en este libro. Es un personaje a veces misterioso, mítico y a veces una sufriente de una historia propia. Hay un poema que dice: Encontró un catalejo roto sobre la arena. / Imposible divisar el horizonte por si alguien vuelve. /Un abanico en costillas colgado a su muñeca. /A veces se confunde y cree ser Eurídice. /Tiembla de frío y es verano. Sería tan fácil enloquecer. /Todo aquí es inútil menos el silencio.
Al final, ella conduce la barca para sí misma, traga su moneda y navega. Y como una premonición un verso hacia el final del libro asevera: Un viaje a remo siempre es más lento. Como si todavía quedara un tiempo, no determinado, por existir.
Sobre el premio y el reconocimiento
¿Qué significa para ti, tras tres décadas de labor silenciosa como promotora de lectura y escritora en el estado Sucre, recibir un reconocimiento de la relevancia del “Casa de las Américas”?
El premio Casa trae consigo una gran alegría y, sobre todo, una gran responsabilidad con el oficio, es un reconocimiento que compromete, tanto por el prestigio que sus organizadores han sabido mantener a lo largo de más de 66 ediciones, como por la enorme dignidad que representa. Recibirlo ha abierto nuevos espacios de comunicación con otros colectivos de escritores y escritoras y, sin duda, lo cual considero lo más significativo para mí, atraerá más lectores hacia el trabajo literario que realizo.
¿Cómo recibiste la noticia de que tu obra fue elegida por el jurado Gonzalo Ramírez, Israel Domínguez y Marisa Martínez Pérsico en un año con alta participación?
Con una inmensa alegría. Un premio siempre es una palmadita en la espalda que nos dice que, de alguna manera, al ser leído por un jurado que lo valoró y eligió, el libro en cuestión ha cumplido su cometido. No es fácil, resultar visible entre tantos libros y sin duda, muchos de ellos merecedores o más de esta distinción, eso es realmente estimulante y ayuda a seguir.
Sobre tu trayectoria
Cuerpo quebrado lumbre parece intensamente interiorizado, ¿cuánto de tu propia experiencia en el oriente venezolano y tu larga trayectoria como narradora influyó en la construcción de este paisaje poético?
Este poemario no pretende ser un espejo de mi vida. Ninguno de mis libros los son. Prefiero pensar que en este texto logré construir un espacio autónomo y una atmósfera particular, ajena a cualquier experiencia personal. Aunque parezca una contradicción, me gustaría creer que se ha impuesto mi oficio de escritora y que he podido enriquecer este universo poético con mi experiencia humana, yendo más allá y sin que importen los aconteceres de mi vida. En todo caso no lo sé con certeza y creo que tampoco desearía saberlo.
Sobre la poesía venezolana actual
Al ganar este premio te sumas a una lista de autores venezolanos reconocidos internacionalmente, ¿cómo definirías el momento actual de la poesía hecha por mujeres en Venezuela?
Al igual que en el resto de Latinoamérica y el mundo en general, la literatura escrita por mujeres atraviesa un momento excepcional. El mercado editorial ha volteado su cara hacia esa parte de la humanidad que siempre ha escrito y ha estado allí pero que permanecía fuera del foco de su atención.
Las escritoras venezolanas actuales están produciendo una obra que dialoga de tú a tú con la tradición universal, construyendo universos poéticos densos, autónomos y de una altísima calidad estética.
¿Qué buscas transmitir con este libro a los lectores en un contexto latinoamericano tan convulso?
Escribo poesía como un acto de resistencia que permite posicionarme en un contexto de degradación moral y ética por el que atraviesa la humanidad. Ser testigo, a veces impotente, del cruel y devastador genocidio cometido contra el pueblo palestino obliga a tomar partido y a hacer lo que mejor podemos hacer los poetas: utilizar el lenguaje para denunciar la barbarie y señalar al enemigo. Este es, sin duda, también un libro político.
POR OSMELY BOSCÁN • @osmelyboscan
FOTOGRAFÍAS FÉLIX GERARDI / ABRAXAS IRIBARREN / ARCHIVO