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La danza que somos

Un encuentro con Flor “Poy” Márquez

12/05/26. Escucharla es sentir el vaivén marino, el canto de las abuelas a orillas de un mar tan cercano que es como si el cuerpo entero de la tierra nos recitara, es, francamente, ser tocado para danzar… y es que ella convierte la historia en danza, luchadora afrofeminista, ofrenda por lo que somos y podemos ser, premio Nacional de Cultura Mención Danza 2023-2024 con varias décadas de ejemplo sostenido por una educación artística liberadora, hoy nos cuenta parte de su trayectoria y de lo que actualmente impulsa desde Coreoarte, organización que dirige y que la ha visto crecer.

 

 

... no puedo desligarme porque soy bailarina de lo que me atraviesa todos los días en mi cotidianidad, en mis necesidades, en mis carencias, en mis alegrías… todo eso entra dentro del arte que yo hago...

 

 

Cuéntanos Poy, ¿de dónde vienes?, ¿dónde naciste? ¿Cómo te fuiste inclinando a esto de investigar la danza y esa propuesta pedagógica que vienes asumiendo de reconocer nuestras raíces afro y lo que eso significa?

 

 

Soy caraqueña, nacida en la maternidad Concepción Palacios, vengo de una familia materna, la que estuvo más cerca de lo que yo soy como mujer. Mi mamá, dos hermanas y mi madre, hijas de una mujer sabanera –de la costa central del Venezuela- , Auristela, que se viene a Caracas… había una lógica de esos mantuanos de la colonia hasta principios del siglo XX, que era ir a las comunidades afro e indígenas a buscar niñas pequeñas… una especie de adopción, eran madrinas de esas niñas que traían a la capital para prepararlas para el trabajo dentro del hogar.

 

 

Mi abuela fue una de esas niñas que trajeron a los siete años, imagínate, a Caracas, por supuesto con el consentimiento de mi bisabuela, no había esa consciencia de traer a una niña tan chiquita, sacarla de su cotidianidad, de su territorio, de su familia.

 

 

Poy, una agradecida con la vida, contagia su felicidad.

 

 

Mi abuela creció en una casa de gente de dinero, que la quisieron, no digo que no, pero que estaba destinada a servir a esa familia, mi abuela crece, se convierte en una mujer apasionada por la cocina y logra ser lo que llaman ahorita una emprendedora de la cocina importante, con un gran equipo, y así levanta a sus hijas, a sus hermanas, que fue trayéndolas de La Sabana, y colocándolas en las casas de los grandes apellidos, mi abuela trabajaba con los Zuloagas…

 

 

Entonces claro, mi madre y mis tías crecieron en unas circunstancias, con ciertos beneficios en el sentido en que tenían una seguridad de alimentación de casa, de conocer… un tema cultural de la venezolanidad de esos años, años treinta, cuarenta…

 

 

Entonces mi madre y mi padre, comunistas los dos, mi mamá muy clara y consciente de que era una mujer que venía de los sectores populares, una mujer negra, trabajó en la Universidad Central, en la biblioteca de Ciencias, mi papá abogado…

 

 

 ¿Y la danza?

 

 

La danza para mí fue algo que siempre estuvo dentro de la familia de los Ugueto…

 

 

La negra Ugueto, Meybi Ugueto...

 

 

¡Claro!, somos primas, entonces aquella uguetera, siempre nos reuníamos en la casa de la mayor de la familia para bailar.

 

 

¿Aquí en Caracas?

 

 

En Caracas, para hablar y para que la familia se encontrara, nos riéramos y tomáramos sopa al día siguiente después de bailar toda la noche. Ese era el ritual: bailar es un ritual de las Ugueto, siempre lo ha sido, entonces claro, yo dentro de esa lógica...

 

 

¿En qué parte de Caracas eran esas reuniones?

 

 

En la parroquia San Juan, en la casa familiar de la abuela Auristela, que era como una casa de vecindad que ella alquiló completa para traer a la familia.

 

 

Entonces claro, ahí hay un apego, primero familiar que es fundamental, y segundo a la celebración de lo que significaba juntarse toda la familia, eso para mí siempre fue muy lindo, y las hijas de Auristela, mi mamá no bailó pero bailó Noris y bailó mi prima que crió mi abuela, Noris bailó con Yolanda Moreno, y concibe Coreoarte y la otra, mi tía Zoraida, bailaba en Venevisión.

 

 

Yo empiezo a bailar porque esa era la realidad, era mi entorno pues, y mi mami me inscribe en la Gustavo Franklin a estudiar con Lidija Franklin, la maestra rusa que crea aquí en Caracas el centro de formación del ballet clásico, yo empecé a los ocho años.

 

 

Allí estuve cuatro años, dejé de bailar mucho tiempo, que si la escuela… después vino el liceo, y en el año 83 Noris Ugueto comienza el proyecto de Coreoarte con Carlos Orta.

 

 

Ahora, ¿qué era el proyecto Coreoarte en una Venezuela, digamos, "muy rica", donde el arte y la cultura tenía una dinámica interesante? En ese momento la danza de Venezuela era una referencia latinoamericana, la danza contemporánea y Coreoarte comienza un poco… Ajá sí, vamos a hacer danza contemporánea clásica, pero lo vamos a hacer reclutando jóvenes de sectores populares que hagan ballet, que hagan danza contemporánea, y así comenzó Coreoarte, éramos sesenta personas.

 

 

 

En la memoria de Coreoarte está la tradición de una práctica Intercultural.

 

 

 

¿Dónde se reunían?

 

 

En La Trinidad porque Noris tenía una academia privada y ahí comenzamos jóvenes que veníamos de San Agustín, de La Pastora, de La Candelaria, de Baruta, del Manicomio, habían unos que ya venían de una formación de danza tradicional… y ahí comenzó Coreoarte, tenía esa característica, y además un llamado importante en ese momento en lo social que era en la manera de hacer danza, tenía que ver con la raíz latinoamericana, venezolana, porque Noris era investigadora de lo tradicional y Carlos vivía afuera, pero venía de San Agustín del sur.

 

 

Coreoarte creó una técnica, tenía varios profesores, nosotros salimos como bachilleres y nos profesionalizamos en las tablas, porque en ese momento no había la necesidad de formar en esa rigurosidad a los artistas de la danza, todo eso comienza con los Iudet: Iudanza empieza a formar a los futuros licenciados y después pasan a Unearte.

 

 

Ustedes fueron una referencia…

 

 

Exacto, fuimos una referencia porque creamos una técnica, porque formamos bailarines de alto nivel profesional, nosotros, Coreoarte, pudo salir a nivel internacional a representar el país y a dar clases de lo que nosotros aprendimos…

 

 

Entre los años ochenta y noventa éramos muchos grupos, habían muchas compañías sobre todo en Caracas que fue el centro de la danza contemporánea, pero con técnicas estadounidenses y europeas y había que aprender esas técnicas para profesionalizarse, pero nosotros estábamos formándonos con la técnica Corearte que tenía muchas cosas.

 

 

Que vino de aquí, de toda esa ancestralidad…

 

 

De toda esa ancestralidad que tenía Carlos, porque él era un investigador… se fue a convivir con los yanomami un mes, se metía en África un mes, en la India, entonces imagínate todo ese conocimiento desde el yoga, la meditación, la tradición popular ancestral de los pueblos venezolanos originarios, de lo africano, todo eso él lo agarró y dijo: ¡vamos a hacer una técnica!, obviamente utilizó la técnica contemporánea de Estados Unidos, trabajó con la José Limón, que era referencia de las compañías internacionales. Y de ahí él sacó la técnica Coreoarte que es la que nosotros aprendimos.

 

 

Ahorita, por ejemplo, está la compañía de Corearte en Mérida con bailarines merideños, y aquí en Caracas está el centro de operaciones que tiene que ver con todo el espacio de formación, digamos, más académico donde hacemos seminarios, cursos, talleres…

 

 

¿Cuántas personas o docentes, participan a nivel de Caracas?

 

 

Aquí en Caracas ahorita estamos trabajando cuatro docentes con el proyecto del liceo Urbaneja Achelpohl llamado Corredores Culturales Bolivarianos, que es nuestro proyecto, donde estamos vaciando no solamente lo que los profes traen como conocimiento, sino también la técnica Coreoarte, la metodología. El proyecto dura nueve meses, ya lo vamos a cerrar.

 

 

¿Anteriormente habían trabajado con algún liceo o es primera vez?

 

 

Sí, Coreoarte en el año 87 comenzó a trabajar en las comunidades, en los barrios, nosotros nos fuimos a La Dolorita a trabajar ese año, por motivación propia, nosotros somos de comunidades, entonces obviamente teníamos que regresar a esos espacios a mostrar lo que nosotros aprendimos en Coreoarte.

 

 

Carlos dice: mira chamo, bailar es una excusa, bailar es la excusa que yo les estoy poniendo a ustedes sobre la mesa para entender la vida, el artista no puede estar metido en una burbuja, en una cápsula porque nosotros tenemos historia familiar, tenemos memoria, tenemos una historia de lucha…

 

 

Yo recuerdo que nosotros cuando cumplimos treinta años, que pudimos por primera vez en la vida entrar al Teresa Carreño, porque nunca nos dieron la oportunidad…

 

 

 

Una institución que hace de la danza el pretexto para encontrarnos.

 

 

 

Dos mil trece…

 

 

 

Cuando murió el Comandante… Nunca nos dieron la posibilidad de bailar en el Teresa… jamás. y yo recuerdo que hubo una actividad que bailamos para el presidente Maduro, y ahí le dijimos: mira, queremos celebrar nuestros treinta años y nos gustaría bailarle a todo el mundo en una sala grande, y nos apoyó. Fue muy bello, y en ese momento hicimos un encuentro internacional que se llamó Danza y Política, los bailarines contemporáneos dijeron: ¿pero cómo van a mezclar la política con la danza?

 

 

Entonces claro, uno que viene en una ruta de investigación y de entender la vida desde justamente la resistencia, nosotros le decíamos a la gente: ya va compañero, es que lo político es lo personal, como dicen las activistas y feministas afroamericanas, yo no puedo desligarme porque soy bailarina de lo que me atraviesa todos los días en mi cotidianidad, en mis necesidades, en mis carencias, en mis alegrías… todo eso entra dentro del arte que yo hago porque si no está vaciado de contenido…

 

 

Yo me voy a montar en un escenario a bailar y va a quedar muy bonito y voy a levantar una pierna bellísima, pero ¿qué le estoy diciendo al público?, ¿estoy bailando para qué?

 

 

Nosotros nos formamos en Coreoarte bajo esa concepción. Cuando viajamos a Alemania, las criticas lo decían, una de las críticas más lindas que nos han hecho allá, fue un crítico que dijo: yo no conozco Venezuela, pero pude ver a través de esos cuerpos el Amazonas…

 

 

¿Y la pieza era?

 

 

Trópico, con música de Villalobos, entonces cuando uno ve que el público puede captar, puede sensibilizarse con ese mensaje, entonces uno dice: vamos bien, porque Carlos montó boleros, montó salsa, montó música y salsa neoclásica, pero también muy tradicional con elementos de los diablos danzantes.

 

 

Hay una pieza que se llama El último canto que habla del genocidio de nuestros pueblos del sur global, no se llamaba sur global en ese momento, pero Carlos estaba muy claro de qué era lo que tenía que hacer como artista, y la danza contemporánea, yo creo que es mundial, pero aquí en Venezuela ha estado situada en un espacio muy elitesco, muy sifrino… la gente no sabía qué éramos nosotros, si éramos tradicionales, si éramos populares, si éramos modernos, contemporáneos, y nosotros le decíamos que éramos todo eso, porque es eso, Carlos y Noris siempre hablaron de crear y formar un artista integral, y no solamente bailar. Mira, nosotros con Carlos nos íbamos al cerro, subíamos el cerro, abrazábamos el árbol, después nos sentábamos a comer, nos quitábamos la ropa y nos metíamos en la poza… era educación popular. Esa es la formación de Coreoarte… yo salí como una técnico superior…

 

 

¿Cómo fue eso?

 

 

Mira, Carlos lo fue creando con la gente que comenzó en el 83 y ya en el 90 teníamos una técnica…

 

 

Y además de unas técnicas corporales tienen unos contenidos teóricos...

 

 

La tesis mía para Licenciada en Unearte es la experiencia de Coreoarte, ahí está todo el pénsum, está la filosofía… la hicimos dos compañeros de Corearte… eso fue cuando éramos Iudanza, todavía no habían creado la Unearte. Esa tesis fue mención publicación por cierto. La experiencia de Coreoarte para mí ha sido fundamental para las otras cosas que yo hago.

 

 

 

Un cuerpo que ofrenda luz y se realiza desde el encuentro.

 

 

 

¿Qué otras cosas haces, que se puedan decir?

 

 

Jejeje, mirra yo soy docente de la Universidad Bolivariana de Venezuela, yo coordino la cátedra África en esa universidad… Fui fundadora de esa cátedra en el año 2006, aparte de eso tengo proyectos personales que están muy cerca de mi activismo como afrovenezolana. Yo hice una investigación en La Sabana como parte de las investigaciones que hago en la cátedra, sobre la dulcería tradicional afrovenezolana, y lo hago como un emprendimiento personal en la feria conuquera… yo tengo una relación profunda y permanente con el pueblo madre, vientre familiar que es La Sabana, ahí está la casa de mi familia, la activamos para que sea visitada por la gente, que pueda llegar allá, conocer el pueblo, la comunidad… damos talleres…

 

 

Esa casa forma parte de esa trilogía de vida que me forma a mí, es la casa de mi bisabuela, de la mamá de mi mamá, es la casa ahora de mi tío… esa casa está ahí recordándonos la memoria familiar de las y los Ugueto.

 

 

Y una de las cosas maravillosas que pasó en este tránsito de vida y de investigación de danza, de academia, de todo eso, es que nos juntamos varios investigadores, ahí está mi hermana Liliana, está Zenobia, está el morocho, otros investigadores… y nos fuimos a La Sabana e hicimos un Atlas de la Afrovenezolanidad, una experiencia bellísima, estamos ahorita viendo quién nos lo publica físicamente.

 

 

¿Cómo se llama ese atlas?

 

 

Primer Atlas de la Afrovenezolanidad capítulo La Sabana…

 

 

Yo creo que mi vida ha sido maravillosa, yo no tengo esa queja humana de que he perdido el tiempo, de que estoy frustrada… para nada, yo soy una persona que me considero feliz, agradecida, tengo una familia, mi mamá está viva, tiene noventa y dos años…

 

 

¿Cuántas hermanas son ustedes?

 

 

Somos dos, yo soy la mayor y Liliana, filósofa… somos muy unidas, una familia rodeada de gente bonita, que tuvimos que ver siempre con el arte, ñángaras mi padre y mi madre y todo lo que nos rodeaba, artistas, gente comprometida con el país. Yo creo que eso es importante, el sentido del arraigo, de cónchale, la matria, de sentirnos muy bien y orgullosos de lo que hemos construido como país, sobre todo a partir de la revolución, porque hay un tema de reconocimiento…

 

 

Volviendo ahora a estos seminarios que va a impartir Coreoarte…

 

 

Ahora viene el segundo seminario de técnicas somáticas que es como una especialización que generalmente hacen bailarines que se han retirado o que están activos desde la docencia, para el reconocimiento del cuerpo de manera consciente o sea, yo muevo el cuerpo, yo doy clases, pero cómo lo hago para evitar lesiones, para gastar menos energía, para no agotar el cuerpo…

 

 

¿Es exclusivo para bailarines o público general?

 

 

No, para todo el mundo, sólo el hecho de saber sentarnos y cómo distribuir tu peso para que las rodillas no sufran sino que tú tienes un movimiento orgánico que te permite trabajar el cuerpo de una manera mucho más consciente y clara que no te perjudique… esas son las técnicas somáticas.

 

 

¿Y lo dictarán aquí?

 

 

Aquí en Coreoarte con tres maestros, uno va a trabajar la técnica Alexander – higiene postural y balance energético- que la creó un bailarín estadounidense, que tiene que ver con lo somático, pero con diferentes líneas de trabajo y la da Abelardo Gameche. Está la otra técnica que la hace Mariana Tamaris que es la técnica feldenkrais –la reconstrucción de la autoimagen a partir del movimiento-… Son técnicas creadas para eso y cada una tiene un objetivo, pero lo más importante es ¿Cómo hago para sentirme bien con el cuerpo?, ¿cómo camino?, ¿cómo distribuyo la energía?, ¿cómo me curo si me lesiono?

 

 

Mira qué bueno...

 

 

Porque todo tiene que ver con la conciencia… es como cuando los abuelos se tomaban una yerbita cuando se sentían mal, cómo hacemos para auto curarnos, cómo hacemos para no tener que ir a la medicina química, y no tener que ir a inyecciones y no tener que ir a operaciones, cómo nosotros utilizamos lo que ancestralmente hacían nuestros antepasados para seguir caminando en este mundo…

 

 

Hablaste de tres...

 

 

La tercera es Marinera Matos, ella es psicóloga y tiene un trabajo bellísimo que se llama Arte y Salud, ese vivir bien corporal pasa también por relajar nuestras ansiedades a través de la pintura, del dibujo, de la palabra, de la música en vivo… el seminario va a ser muy bello.

 

 

¿Cuánto dura?

 

 

Va a durar una semana, cada profesor tiene dos días, son ocho horas cada profe, es un intensivo.

 

 

¿Qué horario tiene?

 

 

Eso va a ser la última semana de julio de nueve a una del mediodía, vamos a tener merienda… ese va a ser en julio y en mayo vamos a hacer otro seminario de tres días, pero el tema es las estéticas cimarronas en el movimiento corporal… ahí vamos a tener a Yerni que es la profesora del teatro negro de Barlovento, ella va a trabajar toda la parte afro venezolana del territorio de Barlovento y otras zonas, que es la danza tradicional afro, va a venir Carmen Ortiz y nos va a enseñar la raíz africana en el movimiento contemporáneo porque ella estudió con una gran maestra africana que es de la línea de otra llamada Germaine Acogny que trabajó y creó una técnica también… y yo.

 

 

Vas a salir con un conocimiento de qué significa la danza afro en relación con la tierra, con el cosmos, por qué ese ímpetu en el movimiento… el tema afro es muy interesante porque cuando la gente baila tambor te activa la felicidad, hay algo que toca que nos permite sentirnos en sintonía con la naturaleza, con la vida, con el sol.

 

 

Esos dos seminarios están concebidos un poco para eso, para abrazarnos un poquito.

 

 

 

 

Poy: ...tenemos que llamarnos y tenemos que visibilizar lo que hemos hecho en el país...

 

 

Los seminarios los dictarán aquí, en lo que me has dicho es “El centro de operaciones" de Coreoarte, al costado izquierdo dentro de esta bella casa que es el centro de la diversidad cultural. Ahora, ¿tienes algún consejo o anécdota, algo que quieras compartir adicionalmente?

 

 

La anécdota que yo tengo como latinoamericana y venezolana, es que cuando nosotros viajábamos a Europa nos dimos cuenta que nosotros llevamos realmente un pedazo del caribe donde vayamos, esto es la energía del sol, la energía del mar caribe, la energía de la tierra, de la selva… y eso lo mostramos cuando caminamos por las calles de otro país en grupo, siempre había: ¿de dónde son ustedes?, ¿qué hacen ustedes?, porque además el venezolano tiene la maravilla de reírse mucho, de agradecer con el cuerpo y con nuestro ímpetu…

 

 

Llaman la atención…

 

 

Llamamos la atención porque además hablamos duro y porque reímos y cantamos, y yo creo que esa anécdota ahorita tiene mucho que ver con lo que nos toca construir como país, nos toca reconocernos, autoreconocernos, nos toca sentirnos sumamente orgullosos de lo que hemos logrado, y creo que el desafío es mantener esa alegría, mantener eso, reconocernos como patria para lo que nos viene que es la construcción de un país que ha sido golpeado. yo creo que la danza académica venezolana todavía tiene mucho que aprender de su propio ombligo o raíz, yo creo que ya nosotros tenemos que empezar a dar con nuestra propia voz.

 

 

Ustedes lo han hecho…

 

 

Sí, nosotros lo hicimos, hace falta derribar un poco los formatos no solamente en la danza, en la academia. ¿cuáles son los autores que nosotros estamos siguiendo?, ¿cuáles son nuestros autores?, ¿quiénes son nuestros filósofos, los que construyen el conocimiento en el país y que tienen una cantidad de información que nos funciona para seguir fortaleciendo?

 

 

Y que nos permiten ver, advertir cómo hemos sido negados.

 

 

Exactamente y eso es el ser político que el artista debe tener obligatoriamente, la voz propia, la memoria construida en el tiempo, el arraigo familiar, somos eso…

 

 

Es lo que nos ha permitido seguir resistiendo…

 

 

Claro, y nos ha hecho entender que si nos quitan la comida nosotros vamos a ir a la raíz a sacar nuestros propios alimentos y vamos a regresar a buscar… a la pesca, a la montaña, al conuco, porque nosotros somos eso.

 

 

Todos venimos de la danza, yo decidí hacer eso: llamar a los maestros de la danza que tienen un conocimiento maravilloso… tenemos que llamarnos y tenemos que visibilizar lo que hemos hecho en el país, eso es fundamental.

 

 

Ben: Bueno muchas gracias y muchos éxitos.

 

 

No, a ti Benjamín.

 

 

Para más detalles:

 

Equipo de Coreoarte en Caracas:

 

Poy Marquez. Dirección general.

 

María Laya. Administración. 

 

Royma Rovero. Vestuario.

 

Yoli Márquez. Asistencia de vestuario.

 

Eliel Brizolla. Profesor de la Escuela integral de danza Coreoarte.

 

Caribai Celis

 

Gleidys Lara

 

Dirección Artística de La fundación Coreoarte:

 

Carolina Avendaño y Tere Springer. Dirección Artística.

 

Nathalia Molina. Asistencia de Dirección Artística.

 

Francois Courtel. Consejo Superior.

 

 

Ig: @coreoartemerida y @coreoarte

 

 

Facebook: Coreoarte

 

 

 

Parte del extraordinario equipo de Coreoarte que recibió a este servidor.

 

 


 

POR BENJAMÍN EDUARDO MARTÍNEZ  HERNÁNDEZ• @pasajero_2

 

FOTOGRAFÍAS JESSIKA SELGRAD • @shot_jesselgra  / BENJAMÍN EDUARDO MARTÍNEZ  HERNÁNDEZ• @pasajero_2 / ROYMA ROVERO

#Danza #Coreoarte #PoyMárquez #Afrovenezolanidad

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Ubicación
  • Esquina de San Jacinto, Edificio Gradillas “C”, piso 1, Caracas 1010, Distrito Capital
  • 0212-3268703
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