18/05/26. Conocí a Héctor “El músico” cuando él tenía apenas dieciséis años (ahora tiene veintitrés) por allá en la escuela de la Unión Comunera ubicada en Torrellero, estado Lara. Un chiquillo curioso e interesado en la formación política. En los ratos libres, con ese calor intenso y rodeados de vacas, cochinos, toros y árboles, sacaba su cuatro y empezaba a alborotar el avispero, todas y todos terminábamos cantando mientras él acompañaba.
...me sigo formando, además trasversalizando el arte, a través de la música en todos esos territorios, es por eso que llevo mi cuatro como si fuera mi apéndice...
Es de Tucaní, estado Mérida y desde hace rato está participando en la comuna socialista Che Guevara, un espacio donde se siembra café y cacao, y pare de contar todas las actividades productivas que se realizan en esa comuna.
Llegó a Caracas con su compañera Grelys Castillo, hace unas cuantas semanas, a grabar un nuevo proyecto televisivo de Vive Tv y el Ministerio de Comunas, llamado Asamblea Sonora, este se grabó en el bar Clan-Destino, antiguo Las Lapas. Ahí nos dio un paseo por la música tradicional de nuestro país, además, nos deleitó con la trova de Alí y reflexionamos acerca de la cultura como una herramienta transformadora.
A Grelys la conoció en el último aniversario de la comuna socialista El Maizal, es decir, es un amor comunero que, en ese momento, tocaron y cantaron en tarima, ahí empezó la comunicación constante hasta que se reencontraron para seguir cultivando ese amor. “Yo creo en el amor a primera vista”, confiesa Héctor.
Ella es una joven de veintiún años y viene del municipio Biruaca del estado Apure, exactamente de la comuna socialista Nacidos para vencer con Chávez, espacio donde se trabaja mayormente la agricultura y actualmente instalaron una empaquetadora de alimentos. Creció rodeada de músicos en su familia y desde muy pequeña canta.
Aquí una pequeña entrevista al cantor comunero que llegó sorprendido de la dinámica y velocidad caraqueña.
¿Qué hacías antes de que la comuna llegara a ti o tú llegaras a la comuna?
Yo trabajaba de protocolo en la alcaldía del municipio Caracciolo Parra de Mérida y me llamaban para algunos eventos que tenía que organizar. Desde los siete años participé en el Sistema Nacional de Orquestas, donde adquirí conocimientos musicales y me presenté en Mérida con grandes orquestas hasta los quince años, entonces ya tenía un reconocimiento como músico en el municipio.
¿Cómo llegó a ti la comuna socialista Che Guevara?
Me localizaron varios dirigentes de la comuna y me hicieron la propuesta de participar como educador musical, yo lo pensé mucho porque además era menor de edad, tenía dieciséis años, hasta que hablé con mi mamá e hicieron un contrato que firmó ella para empezar a dar las clases.
Inicio con una matrícula de ciento veinte chamitos de la comuna, entre cuatro y dieciséis años, era un reto porque algunos tenían mi edad, pero yo con mi teoría musical me daba con todo. A los tres meses comenzaron los resultados, al final hicieron un segundo contrato porque los logros fueron casi inmediatos. Pasa el tiempo y llega covid-19 y tocó paralizar las clases hasta nuevo aviso, pensé entonces ¿qué irá a ser de mi vida ahora? Ahí fue donde me invitaron a involucrarme más, ir a los procesos formativos, trabajar en el campo el tema agrícola y de una dije “vamos a dale”. Nunca antes había hecho trabajo de campo y ahí fue donde me mandaron por primera vez a formarme en Torrellero, estado Lara, en la comuna El Maizal. Fue un antes y un después en mi vida porque yo no sabía absolutamente nada de la realidad política del país, y este acercamiento me sirvió mucho, tanto que, al regresar al territorio empecé hablar con la gente acerca de la experiencia. Luego de ese curso me mandaron a otros espacios como el congreso en zona fronteriza, donde iba a representar a la comuna, también empecé a ser parte de la Cooperativa Colinas del Mirador (Colimir).
Pasa el tiempo y me sigo formando, además trasversalizando el arte, a través de la música en todos esos territorios, es por eso que llevo mi cuatro como si fuera mi apéndice, es parte de mí, y a nivel comunal hoy me conocen como “el músico”, ya ni me dicen Héctor (jajajaja).
Tuve la oportunidad de ir dos veces a Brasil a formarme en las escuelas latinoamericanas. Fue fuerte, primero por el idioma, y segundo porque extrañaba todo de mi país, salir por primera vez es un reto, y nunca pensé que podía lograrlo; también el frío fue desafiante pero la calidad humana fue grande. La primera vez estuve en la Escuela Latinoamericana de Agroecología (ELA), en el estado de Paraná, Curitiva, dicen que es uno de los lugares más fríos de Brasil. Aprendí muchísimo allá, desde que llegamos hasta que nos fuimos fue pura agroecología. La segunda vez fue en Sao Paulo, Guararema, Florestan Fernandes, ahí estudié teoría política. Una experiencia única.
¿Qué crees que estarías haciendo en este momento si no hubieses llegado a la comuna, o si la comuna no hubiese llegado a ti?
No lo sé, creo que estuviera fumándome un cigarro por allá en una plaza, viendo qué hacer con mi vida. Antes de conocer la comuna yo no tenía ningún proyecto de vida, no tenía claridad, era como que todo me daba igual, aunque estudiaba en el liceo, no había nada que me apasionara, yo iba, venía y se me pasaba el tiempo en nada; en cambio cuando llegas a la comuna vas encaminando procesos, empiezas a tener visión de las cosas.
¿Cuáles son los géneros tradicionales venezolanos que tocas?
Gaita zuliana, música llanera, música campesina (merengue), golpe tocuyano (larense). El cuatro es un instrumento muy versátil y permite explorar muchos ritmos tradicionales, cualquier cosa podemos hacer con este instrumento, menos leña (jajajaja).
¿Crees que la cultura es una herramienta de transformación social?
No creo, estoy seguro de que es una herramienta potente, entendiendo la cultura en su máximo concepto. Trasversaliza al mundo entero, las formas de comunicación, los idiomas, las tradiciones. La música específicamente puede cambiar la conciencia de la humanidad y es algo que desde la comuna promovemos, cambiar la visión de los chamos que andaban por ahí vagueando, robándose el cacao de los vecinos, y la idea nunca fue el castigo sino más bien brindarles herramientas culturales y fue cuando montamos la escuela de música. Los chamos se emocionaron mucho y no paraban de asistir, cuando la retomamos, luego del covid, formamos el grupo estable de música de la comuna socialista Che Guevara.
Ambas comunas que nombro en esta entrevista pertenecen a la Unión Comunera, un espacio de articulación política comunal que tiene como objetivo fortalecer el autogobierno, impulsar la economía de propiedad social y construir el Estado Comunal.
POR NIEDLINGER BRICEÑO PERDOMO • @linger352
FOTOGRAFÍAS JOHAN PÉREZ • @johanperez360 / YEFERSON DÍAZ • @ yeferson_ofic