25/05/26. Durante décadas, se ha instalado la falsa creencia de que el parto humanizado o respetado es una práctica exclusiva de unos pocos, o una elección que solo es posible para quienes tienen acceso a un centro de salud privado. La realidad es muy distinta. Las directrices legales de la salud establecen que toda mujer tiene derecho a un cuidado que mantenga su dignidad y privacidad.
El respeto por la autonomía de la madre es el pilar para un nacimiento seguro y lleno de empatía.
El mito de que "el médico es quien decide cómo nace tu bebé" invisibiliza a la verdadera protagonista: la madre. El parto respetado significa recibir información clara antes del día del alumbramiento, para tomar decisiones informadas, estar acompañada por la persona que elijas durante todo el proceso y evitar intervenciones médicas innecesarias. No se trata de dónde des a luz, sino de cómo te tratan y de la información que te proporcionen durante el desarrollo del embarazo.
Cabe destacar que el parto humanizado es la garantía de un espacio idóneo para que la mujer logre dar a luz a uno o varios bebés de la manera más natural, comprensiva, cómoda, e indolora posible, y hasta en qué posición quieres parir.
Tres grandes mitos sobre el parto y lo que dice la ciencia
Mito 1: "Si tuviste una cesárea, tu próximo parto también debe serlo".
¡Falso! La evidencia médica demuestra que muchas mujeres son excelentes candidatas para un parto vaginal después de una cesárea. La viabilidad depende de factores como la salud de la madre y el tiempo transcurrido entre embarazos.
Mito 2: "El parto respetado rechaza la tecnología o la epidural".
¡Falso! El parto respetado busca evitar el exceso de intervenciones de rutina, pero permite el uso de analgésicos o monitoreo médico cuando el bienestar de la madre o el bebé lo requieren.
Mito 3: "Si hay cesárea, no hay contacto piel con piel".
¡Falso! Salvo que exista una urgencia médica mayor, el contacto temprano piel a piel es un derecho que se respeta tanto en partos vaginales como en cesáreas, favoreciendo el vínculo temprano y la lactancia.
La soledad en la sala de partos: derribando el mito del acompañamiento
Uno de los mitos más arraigados en la cultura hospitalaria tradicional es que el acompañante solo estorba durante el trabajo de parto y que no puede ingresar al quirófano. En la mayoría de los casos en los centros de salud pública tampoco se le permite un acompañante que pueda pernoctar junto a la madre durante el postparto. Esto genera miedo y aislamiento en las personas gestantes.
Sin embargo, los principios del parto humanizado dictan que la contención emocional continua por parte de una persona de confianza reduce significativamente el estrés y la necesidad de medicación. Permitir que la madre esté acompañada, camine, elija su postura y beba líquidos durante la dilatación no pone en riesgo la seguridad; por el contrario, mejora la experiencia del nacimiento. El respeto por la autonomía de la madre es el pilar para un nacimiento seguro y lleno de empatía.
Tener un acompañante tras el parto es vital para la recuperación de la madre. Brinda apoyo emocional para reducir el riesgo de depresión posparto, ayuda con las tareas del recién nacido, facilita el descanso materno y promueve el inicio exitoso de la lactancia materna.
Recomendaciones para un parto humanizado
La comunicación efectiva entre los prestadores de atención y las mujeres en trabajo de desembarazo mediante el uso de métodos simples y culturalmente aceptables.
El acompañamiento de la mujer durante el trabajo de alumbramiento y posparto por la persona de su elección.
La realización de un tacto vaginal a intervalos de cuatro horas para valoración de rutina.
La auscultación intermitente de la frecuencia cardíaca fetal, ya sea mediante un dispositivo de ecografía Doppler o un estetoscopio de Pinard.
La anestesia peridural para embarazadas sanas que solicitan alivio del dolor durante el trabajo natal, dependiendo de las preferencias de la mujer.
La ejecución de técnicas de relajación, incluso la relajación muscular progresiva, respiración, música, meditación, atención plena y otras técnicas para embarazadas sanas que solicitan alivio del dolor durante las labores natales.
La promoción de la movilidad y adopción de una posición erguida durante las labores en mujeres de bajo riesgo.
Todas estas recomendaciones contribuyen a que las mujeres en proceso de gestación puedan conocer los beneficios de tener un parto natural, sano y saludable. Recomendaciones con información del MPPPS.

POR OSMELY BOSCÁN • @osmelyboscan
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta