29/05/26. Motorizados be like: la moto te libera del tráfico, te hace llegar temprano, controlas tu tiempo, en quince minutos estoy donde sea. Pura magia, un sueño hecho realidad.
...mientras no haya educación vial verdadera desde las escuelas, desde las licencias auténticas, el apuro seguirá dejando más que cansancio. Dejará accidentes, caos, muertes...
Y en parte es verdad: mientras un carro se pudre en el tráfico entre Coche y El Valle, una moto bien manejada puede llegar puntual al trabajo. El detalle es que ese “ganar tiempo” puede ser una trampa.
Porque el apuro rara vez viene solo. Detrás del manubrio llegan tres acompañantes: la imprudencia, el desconocimiento de las leyes y la falsa sensación de que no va a pasar nada.
No usan casco como debe ser. Pasan el rojo del semáforo. Se meten por la acera. Los deliveries y mototaxis son el ejemplo más crudo. En su afán por entregar rápido, doblan en contraflujo, frenan en plena avenida, se meten donde no cabe ni una bicicleta. Y luego están los adictos a la adrenalina ¡váyalo! "motopiruetistas y caballiteros" levantan ese caucho delantero en plena autopista, se montan al tanque, hacen malabares. Un descuido y no solo se matan ellos, sino que pueden poner en peligro a un peatón o a otro conductor.
Ni hablar de la economía y lo que representa mantener la moto al día, encontrar repuestos de calidad sin que te dejen tuerto, o como dicen: "te partan el brazo", es heroico. Frenos gastados, luces rotas, bastones doblados, rodamientos de juguete… Y aún así se sigue rodando. Total, para llegar rápido nada más.
Y no es un mito que la moto te haga llegar rápido. Lo hace. El mito es creer que ese tiempo ganado no tiene costos ocultos. Pero quizás el problema de fondo es otro y más simple.
Recuerdo un video en redes: le preguntaban a varios motorizados qué significan las líneas blancas continuas y discontinuas en el asfalto. Todos respondieron mal. Unos dijeron que “la continua es para ir más rapido”, otros que “pa’ guiar a los carros”. Nadie supo que la línea continua no se cruza y la discontinua sí permite cambiar de canal. Eso no es un pequeño detalle, es la prueba de que manejamos sin saber lo mínimo.
No es un chiste. No es aislado. Pregunte en cualquier esquina y la mayoría de los motorizados no sabrá explicar la diferencia entre una raya amarilla y una blanca, ni qué significa una señal de pare. La licencia de conducir la obtuvieron con un examen teórico que memorizaron y olvidaron al día siguiente. Y algunos efectivos policiales, en lugar de enseñar con el ejemplo, se dedican a "resolver" y omiten la multa. Así, el ciclo se perpetúa, un conductor que ignora las reglas, una policía que no cumple con su deber, y una ciudad donde la educación vial es un fantasma que nunca llega. Mientras eso no cambie, la moto seguirá siendo sinónimo de riesgo, no solución.
Ahí está la raíz. Podemos quejarnos del tráfico, de los robos, de las alcabalas. Pero mientras no haya educación vial verdadera desde las escuelas, desde las licencias auténticas, el apuro seguirá dejando más que cansancio. Dejará accidentes, caos, muertes y una ciudad donde nadie aprende a moverse sin que le duela algo.
Quizás lo más sano sería bajar un cambio y empezar por lo básico.

POR JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta