En los últimos días, las redes sociales se han llenado de rostros infantiles. Niñeces que perdieron sus casas, que necesitan medicinas o que buscan a sus familias. Aunque la intención de visibilizar puede ser buena, podría ser la llave para que alguien más le haga daño.
Se trata de entender que la sobreexposición de niños, niñas y adolescentes en plataformas digitales es un acto con consecuencias. Y cuando hablamos de menores en situación de vulnerabilidad, el riesgo se multiplica.
El peligro está en la ventana que abres
Cuando publicas la imagen de una infancia con su nombre completo, su edad, su ubicación y su historia, estás entregando un paquete de información que cualquier persona con malas intenciones puede usar. No importa que el perfil sea privado. No importa que solo lo hayas compartido en un grupo de WhatsApp. Una vez que algo está en internet, ya no te pertenece.
Los depredadores sexuales, las redes de trata de personas y los delincuentes utilizan estas publicaciones para identificar víctimas potenciales. Saben qué niños y niñas están solos, cuáles viven en campamentos, cuáles no tienen supervisión constante. Tu publicación, hecha con amor y con ganas de ayudar, puede ser leída con malicia.
Además, el niño o la niña que atraviesa una situación traumática —un terremoto, una enfermedad, la pérdida de su hogar— no necesita además cargar con el peso de ser un meme, un video viral o una foto compartida mil veces sin su consentimiento. La exposición pública puede generar ansiedad, vergüenza y una sensación de vulnerabilidad que dura años.
Lo que no se dice: el riesgo para los cuidadores y las cuidadoras
Cuando publicas la foto de un NNA en un campamento transitorio, puedes estar exponiendo a los adultos que lo cuidan. Funcionarios, voluntarios, personal de salud. Si ellos aparecen en el fondo de las fotos, etiquetados, geolocalizados.
Esas personas también tienen familias y pueden ser blanco de amenazas, extorsiones o estigmatizaciones. La sobreexposición no solo pone en peligro a los niños y las niñas, sino a toda la red de apoyo que los rodea.
¿Cómo ayudar sin poner en riesgo?
Hay que hacerlo con criterio. Aquí van algunas pautas para padres, madres, representantes, periodistas e influencers:
- Protege la identidad: No publiques el nombre completo del niño o niña, su dirección, su escuela o cualquier dato que permita identificarlo fácilmente. Si la publicación es para buscar a un familiar, usa un número de contacto y no des información de ubicación exacta.
- Cuida las imágenes: No cuelgues fotos donde se vea el rostro del NNA, especialmente si está en una situación de vulnerabilidad. Puedes usar imágenes simbólicas, difuminar el rostro o enfocarte en los objetos necesarios (medicinas, ropa) sin mostrar a la persona.
- Pide permiso: Si eres periodista o influencer, noletomes fotos al niño o a la niña sin el consentimiento de su padre, madre, representante, cuidador o cuidadora. Y si los tienes, explícales los riesgos antes de publicar.
- Piensa en el largo plazo: Esa foto que subes hoy, ¿cómo va a afectar a ese niño o niña dentro de 10 o 15 años? ¿Le gustaría que su imagen esté asociada a un momento de dolor extremo?
- Denuncia, no viralices: Si ves una publicación que expone a unainfancia de manera irresponsable, no la compartas. Mejor, denuncia el contenido a la plataforma y, si es necesario, a las autoridades.
Porque la solidaridad no es un espectáculo, likes, vistas, comentarios, o un meme viralizado. Es un acto de responsabilidad. Y cuando se trata de niñeces, la responsabilidad es doble.
POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz