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Eliécer Centeno: Ecología, gestión de desastres y eco comunicación

El ecólogo Eliécer Centeno (Zona Verde) analiza la gestión de escombros tras el sismo, desmiente rumores y advierte sobre peligros invisibles en el suelo y el agua

04/08/26. Eliécer Centeno es biólogo, ecólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela, y su trabajo de grado demostró que la combinación de compost y hongos micorrízicos podía salvar especies forestales amenazadas como la caoba y el samán. Pero su trayectoria no se quedó en el laboratorio: ha sido Director de Gestión de Cuencas, Director de Investigación sobre Diversidad Biológica, coordinador de viveros forestales y, actualmente, productor y locutor del programa Zona Verde de teleSUR. En esta entrevista, Eliécer analiza el manejo de los escombros tras el terremoto del 24 de junio en la costa venezolana, desmonta rumores, explica los protocolos internacionales que se están aplicando y alerta sobre los riesgos invisibles que acechan en el suelo y el agua.

 

 

...incorporar en los protocolos de emergencia un plan de comunicación oficial, con voceros autorizados... La desinformación es un contaminante que también daña, y hay que gestionarlo con la misma seriedad que los escombros.

 

 

¿El "compost forzado" de los escombros puede ser rescatado mediante bioaumentación?

 

 

Mire, la mayor parte de los escombros generados por los terremotos son concreto y metal, con una fracción orgánica muy pequeña. No estamos hablando de un compost, sino de un material inerte que, si se mezcla con materia orgánica, termina contaminándola. La bioaumentación podría tener algún uso, pero en este caso no aplica porque el volumen de orgánicos es mínimo. Además, todo el manejo de estos desechos está siendo supervisado por el gobierno nacional, con una comisión conjunta entre Naciones Unidas, Protección Civil y el especialista japonés Miyamoto, quien ha recorrido las zonas afectadas y ha verificado que los protocolos se están cumpliendo adecuadamente.

 

 

Eliecer Centeno, biólogo egresado de la UCV y profesional comprometido con el medio ambiente.

 

 

¿Qué efectos inmediatos tendría el hipotético vertido de escombros en la desembocadura de ríos y manglares?

 

 

Primero, hay que aclarar que no se están botando escombros en la costa ni en el mar. La Ley Penal del Ambiente y la Ley de Zonas Costeras tipifican como delito ambiental la descarga de cualquier material no biodegradable en cuerpos de agua. Si alguien está difundiendo lo contrario, está generando una matriz de opinión falsa.

 


Ahora, si hipotéticamente ocurriera, los metales pesados como plomo, mercurio y cadmio se diluirían y generarían una "niebla" de sedimentos que bloquearía la luz, impidiendo la fotosíntesis de algas y plantas marinas. Además, los manglares, que funcionan como guarderías de especies pesqueras, se verían afectados, rompiendo las tramas tróficas y generando bioacumulación en grandes depredadores como meros y tiburones. Pero, insisto: eso no está ocurriendo.

 

 

¿Qué especies son adecuadas para reforestar la costa y qué análisis de suelo son innegociables?

 

 

Caoba y samán no son especies costeras, son de bosque y sabana. Para el litoral hay que seleccionar especies adaptadas a la salinidad: el uvero de playa, los cuatro tipos de mangle, el guayacán, algunas acacias, los cocoteros y las palmeras.

 


En cuanto a los análisis de suelo, el Ministerio de Ecosocialismo garantiza que los parámetros técnicos se cumplan. Se debe hacer una zonación que evite acuíferos, cursos de agua superficiales y áreas protegidas. Luego, análisis físico-químicos para descartar metales pesados. Si se detecta contaminación, se puede aplicar biorremediación: usar plantas que acumulan metales en sus tejidos, retirarlas y así limpiar el suelo. Eso es perfectamente viable.

 

 

 

Para la reforestación de las costas, hay que seleccionar especies adaptadas a la salinidad.

 

 

Enterrar escombros en fosas cercanas: ¿sentencia de muerte para el suelo?

 

 

En la gestión de esta emergencia, se están siguiendo protocolos internacionales. Los residuos se están separando: un 30 % es reutilizable (metal, concreto para rellenos y vialidad) y el resto va a rellenos sanitarios autorizados, alejados de fuentes de agua y de vida silvestre. Los desechos peligrosos —electrodomésticos, vehículos, residuos médicos o biosanitarios— se aíslan por su riesgo químico o biológico. No se están haciendo fosas improvisadas cerca de la costa. Eso sería un delito y no está ocurriendo.

 

 

Recomendación en 30 segundos para quienes manipulan escombros

 

 

En televisión diría: "Vecinos, si están ayudando a remover escombros, protéjanse: usen lentes para evitar que el polvo entre en sus ojos, mascarillas (idealmente N95) para no inhalar partículas, guantes fuertes para las manos y eviten el contacto con líquidos de origen desconocido. Esta tarea debe ser realizada por personal especializado, pero si ustedes están allí, su salud es lo primero. Lo que no ven —polvos, metales, hongos— puede ser más peligroso que lo que ven".

 

 

Criterios ecológicos para clasificar escombros

 

 

Ya hay una clasificación inicial: el 30 % es reutilizable (metal y concreto). Pero yo agregaría criterios ecológicos:

 

· Retiro inmediato: residuos con plomo, mercurio, asbesto o hidrocarburos.
· Confinamiento controlado: escombros inertes en zonas altas, lejos de agua, con monitoreo.
· Estabilización in situ: sólo si son orgánicos y no contaminan.
Pero en la práctica, la norma es clara: nada se deposita en áreas protegidas, ni cerca de acuíferos o cursos de agua. Esa zonación ya se está aplicando.

 

 

Desmiente los rumores y detalla los protocolos internacionales que se aplican actualmente.

 

 

¿Qué parámetro biológico monitorear como alerta temprana?

 

 

Para tener un buen diagnóstico hay que combinar parámetros físico-químicos y biológicos. Como alerta temprana, yo monitorearía cambios en la composición y diversidad de especies. Por ejemplo:

 

· Afloraciones de algas rojas: indican eutrofización (exceso de nutrientes).
· Muerte súbita de peces: sospecha de contaminante.
· Medición de metales pesados en bivalvos como mejillones (bioacumuladores).
· pH, oxígeno disuelto y sólidos totales en el agua.

 

Además, medir la clorofila en el agua, porque si hay muchos sedimentos disueltos, la luz no penetra y la productividad primaria cae. Esos son indicadores tempranos de que algo está cambiando en el ecosistema.

 

 

¿Qué especie bioindicadora visible para las comunidades?

 

 

Las especies más visibles y emblemáticas de la costa son el uvero de playa, el cocotero y los manglares. Si un comunero ve que estos árboles están cloróticos (amarillos), con deformaciones o muertos, es una señal de que el suelo no está sano. En zonas más terrestres, el cardón también sirve como bioindicador. La idea es que cualquier persona pueda leer el paisaje: si la vegetación emblemática está enferma, el ecosistema está en problemas.

 

 

¿Qué práctica de manejo de desechos es la más contraproducente y cómo la sustituiría?

 

 

En una emergencia todo es urgente, y se siguen protocolos establecidos por Protección Civil y las Fuerzas Armadas. Pero hay un fenómeno nuevo que no estaba contemplado hace 15 o 20 años: las fake news y los influencers sin formación. Vimos alertas de tsunami falsas, personas documentando sin licencia, difundiendo matrices de opinión sin verificar.

 


Eso puede poner en riesgo vidas y generar pánico. Mi propuesta sería incorporar en los protocolos de emergencia un plan de comunicación oficial, con voceros autorizados, y educar a la población para que no replique información no verificada. La desinformación es un contaminante que también daña, y hay que gestionarlo con la misma seriedad que los escombros.

 

 

 

Frente a una situación de emergencia, se aplican los protocolos coordinados entre Protección Civil, las Fuerzas Armadas y diversos organismos internacionales.

 

 

Eliécer Centeno nos ha dado una lección de ecología aplicada y de gestión de emergencias. Su conocimiento de los suelos, las cuencas y los ecosistemas costeros, sumado a su experiencia en la administración pública y en los medios, lo convierte en una voz autorizada para entender qué está pasando en la costa venezolana tras los terremotos.

 

 

Nos ha dejado claro que los protocolos internacionales se están cumpliendo, que no se están botando escombros al mar y que la separación de residuos y la zonación son herramientas clave para minimizar el impacto ambiental. También nos ha alertado sobre los riesgos invisibles —polvos, metales, hongos— y nos ha dado recomendaciones prácticas para protegernos.

 

 

Pero quizás su mensaje más importante es el llamado a la responsabilidad informativa. En tiempos de emergencia, la desinformación puede ser tan dañina como un derrumbe. Por eso, Eliécer nos invita a verificar fuentes, a confiar en los organismos oficiales y a no replicar rumores. Porque la resiliencia de un ecosistema no solo depende de la limpieza de sus suelos, sino también de la claridad de su comunicación.

 

 

Gracias, Eliécer, por tu trabajo en Zona Verde, por tu rigor científico y por recordarnos que, incluso en medio del caos, la ciencia y la verdad son las mejores herramientas para reconstruir.

 

 

El uvero de playa, el mangle, el guayacán, algunas acacias, los cocoteros y otras palmeras son ideales para la reforestación.

 

 


POR JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph

 

FOTOGRAFÍA JESSIKA SELGRAD • @shot_jesselgra

#EliécerCenteno #Ecología #Ecosistemas

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