31/08/26. En el libro Las Casas del Sol, de quien escribe este texto, se señala que la vivienda tradicional urbana del estado Zulia, es descendiente directa de la casa colonial hispánica; morada que luego de la independencia nacional, evolucionó a través de un transcurrir particular de varias etapas, hasta llegar a los años finales del primer tercio del siglo XX, cuando se deja de edificar.
La causa de su inducida pérdida de vigencia, tiene su origen en el comienzo de la explotación petrolera en el país y la invasión transculturizadora que la acompañó. A este respecto, Federico Brito Figueroa, en su Historia Económica y Social de Venezuela, nos dice que con relación a nuestro país, los Estados Unidos, como hegemón capitalista, se planteó a partir de ese momento tres objetivos: llevarse nuestro oscuro aceite de piedra al menor costo posible, convertirnos en compradores de sus productos industriales y alinearnos con sus políticas en la mayor cantidad de ámbitos posibles; acometimientos estos que en su conjunto empezaron desde ese momento a erosionar la cultura nacional.
Así las cosas, a partir de década de 1940, estas nobles casas, sin generación de relevo, se fueron deteriorando paulatinamente, al carecer de los cuidados que debieron haber tenido por parte de una sociedad y un estado responsables, conscientes de la importancia de celar esta expresión del patrimonio y la identidad zuliana y venezolana; quedando en la actualidad (2026) sólo vestigios de ellas.
No obstante, debemos decir, que si hubiera voluntad política, este hecho puede revertirse. Es factible retomar este hilo cultural amputado hace ya casi una centuria y tomando en cuenta tanto los nuevos materiales de construcción, cuando sean necesarios, como los usos actuales de la vivienda, rescatar lo pertinente de una arquitectura que fue levantada sobre cimientos históricos propios y donde se les daban soluciones naturales a los problemas ambientales. Qué hermoso seria ver una vez más en las poblaciones que rodean al Coquivacoa, viviendas multicolores y ventiladas, que minimicen o eliminen el gasto energético en la adecuación del clima, con patios centrales en flor y aljibes para aprovechar las aguas de las lluvias, que además sean también amables portavoces al mundo de nuestra especificidad.
Finalmente, ya que hemos traído a colación nuestro muy problemático trato con la nación yanqui, nos parece oportuno hacer un comentario sobre la situación nacional de este momento, luego de los inéditos sucesos del 3 de enero y del 24 de junio del presente año. A un país no lo deshonra el atropello que sufra de otro más poderoso, ese hecho es una infamia del agresor; lo que deshonraría a la víctima es la aptitud no digna, no valiente, que pudiera asumir ante la vejación. Por otro lado, la flexibilidad estratégica es justificable en procesos de este tipo, siempre y cuando tenga por objetivo poder hacer las tareas necesarias para revertir la situación de afrenta existente, teniendo que haber al mismo tiempo líneas rojas mantenidas por el agredido, tras las cuales hay aspectos no negociables. Ideas que debemos tener presentes tanto el gobierno como la ciudadanía toda.
POR CARMELO RAYDAN •@carmeloraydan / archivoraydan@gmail.com
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