17/09/26. A semejanza del legendario Papá Noel o también conocido como San Nicolás de Bari, el obispo cristiano que en el siglo IV que llenaba de ilusión y fe en el prójimo al pueblo de Mira, en la actual Turquía, con su bondad para repartir regalos a los niños más humildes de la región, la llegada de Noel Sanvicente al banquillo del Caracas FC ha devuelto la alegría del juego y la convicción en una plantilla que hasta hace nada estaba hundida en la desesperanza, metida entre los colistas del torneo Clausura.
El guayanés no trajo en su maletín de entrenador ninguna estrategia mágica. Tampoco llegó a repartir presentes, sino a levantar la moral y restablecer la confianza.
Noel Sanvicente es un patriarca para la plantilla y la feligresía del Caracas. El antiguo mediocampista formado en Mineros de Guayana y que luego se consagró en Marítimo y los mismos rojos avileños, terminó de forjar como director técnico la identidad del equipo capitalino y lo convirtió en el club más ganador del fútbol nacional. Su regreso al equipo, luego de cuatro años de lejanía, ya logró un efecto benéfico en la plantilla.
El guayanés no trajo en su maletín de entrenador ninguna estrategia mágica. Tampoco llegó a repartir presentes, sino a levantar la moral y restablecer la confianza.
Su sola presencia en los entrenamientos, instruyendo a los jugadores más experimentados y a las nuevas camadas surgidas de la inagotable cantera avileña, encarna la disciplina, la obligación de entregar hasta la última gota de sudor en cada partido para luchar por las pelotas divididas, apretar al rival y defender los valores de grandeza del Caracas FC.
El efecto Sanvicente no tardó mucho en expresarse en la cancha. Desde que tomó las riendas del club, el cuadro capitalino ha hilvanado un invicto de siete partidos, se afianzó en el liderato de grupo en la Copa Venezuela con la goleada 5-0 ante Barquisimeto, y en el trayecto hasta metió en apuros al Deportivo Táchira en el clásico disputado en el estadio Pueblo Nuevo de San Cristóbal.
Para ser un candidato serio a luchar de nuevo por un título, el Caracas debe mostrar la misma contundencia de la Copa en el torneo Clausura.
El equipo de Sanvicente necesita resolver la escasa pegada de sus hombres en el ataque, donde radica el principal déficit para poner en marcha el fútbol directo del entrenador. Jeriel De Santis y el colombiano Sebastián González, están lejos de ser artilleros confiables y acumulan más amarillas que goles en sus estadísticas.
El renacer de Robert Hernández y el fuego que pueden aportar Luciano Reinoso y Ángel Figueroa será vital para que la apuesta de la directiva por Sanvicente se materialice en un equipo sólido que pueda volver a la cima.

POR GERARDO BLANCO • gerarblanco65@gmail.com
ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancoru
