24/09/26. El rugir de las metrópolis modernas a menudo amenaza con sepultar los saberes que nos definen como pueblo. Sin embargo, existen trincheras indomables donde el barro, el hilo, la madera y el canto se congregan para recordarnos quiénes somos y de dónde venimos. El Eje del Buen Vivir, ese oasis cultural arropado por el verdor caraqueño entre la Universidad de las Artes (Unearte), el Museo de Bellas Artes y el Museo de Ciencias, se erigió una vez más como el epicentro de la soberanía creativa.
Cada creación exhibida es mucho más que un objeto; es el testimonio vivo de saberes ancestrales y técnicas heredadas que viajan con amor de una generación a otra, salvaguardando nuestra identidad…
Durante este fin de semana a partir de las once de la mañana, el asfalto capitalino cedió su espacio al latir de la tierra a través de una nueva y esperada edición del Mercadillo del Buen Vivir, un encuentro que trascendió lo comercial para consolidarse como un manifiesto vivo en el que los asistentes disfrutaron de talleres y exhibiciones de quince creadores en defensa de nuestras tradiciones.
Coordenadas del Encuentro con Nuestra Raíz
La convocatoria de este ciclo cultural abrió sus puertas este fin de semana 19 y 20 de septiembre con un despliegue de algarabía, ya que los caraqueños estaban a la espera por este reinicio. Desde las once de la mañana hasta las seis de la tarde durante dos días, los jardines se transformaron en un circuito de economía solidaria, comunitaria y alternativa, demostrando que la cultura no es un adorno de museo, sino el motor dinámico que sustenta a decenas de hogares de nuestra patria.
Cabe resaltar que este bastión de resistencia cultural no surge de la improvisación. Nació como una política sostenida para dignificar el oficio artesanal, consolidándose con fuerza desde sus primeras ediciones entre mayo y junio de 2025. Hoy, ya avanzado el año 2026, el mercadillo es una cita obligada en la agenda de Caracas, un espacio ganado a pulso por la comunidad de creadores.
¿Quiénes tejen esta red de identidad?
Detrás de cada toldo, de cada pieza expuesta y de cada sabor que reverbera en el jardín, se encuentra el esfuerzo articulado del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, de la mano con la Fundación Red de Arte, que recientemente celebró dos décadas promoviendo la memoria histórica de nuestros pueblos y el movimiento pedagógico y productivo Corazón Artesano.
Para este encuentro de septiembre, el tejido comunitario se fortaleció con la participación activa de más de quince familias de maestros creadores, emprendedores locales y cultores populares de diversas regiones del país, quienes trajeron consigo las técnicas heredadas de generación en generación. Este contingente humano recibió a una marea humana estimada en más de mil personas a lo largo del fin de semana, atrayendo tanto a familias caraqueñas como a visitantes ávidos de reencontrarse con lo genuino.
El color de la tradición: ¿Qué se vive y se vende en el Eje?
Las actividades del mercadillo forman una amalgama perfecta de saberes teóricos y prácticos. Los visitantes no son meros espectadores; se convierten en participantes activos a través de una nutrida programación de talleres de formación gratuitos impartidos por los propios artesanos. En estas aulas abiertas bajo los árboles, se transmiten en vivo las complejas técnicas del modelado en arcilla, la orfebrería utilitaria, el tejido en telares y el ensamblaje de juguetes tradicionales.
Al recorrer los pasillos del jardín cultural, los sentidos se inundan con lo más selecto de la producción nacional hecha a mano. Entre los rubros más cotizados y vendidos de esta edición destacaron la muñequería utilitaria y juguetes tradicionales realizadas con piezas de tela y madera que desafían la plasticidad de la industria masiva, rescatando así la ternura de la infancia venezolana; la Joyería artesanal y orfebrería contemporánea rubro que se destaca por la creación de accesorios con identidad propia, forjados en metales y piedras locales, y la gastronomía identitaria y dulcería criolla donde los sabores unen al paladar con nuestra geografía desde las delicias andinas hasta las refrescantes propuestas amazónicas.
Testimonios de un pueblo que resiste y crea
Para comprender la magnitud del Mercadillo del Buen Vivir, es indispensable escuchar los latidos de quienes le dan vida.
"Hacer el Mercadillo del Buen Vivir en pleno septiembre de 2026 representa la consolidación de un circuito económico soberano. No estamos vendiendo sólo mercancía; estamos abriendo una vitrina para que la artesanía contemporánea y ancestral sea valorada como un bien patrimonial. -Expresaron Nelly Rousseo y Arturo Rivas mientras mostraban todo el sin fin de formas que se pueden conseguir con la masa flexible-.
“Cada espacio cedido aquí es un acto de justicia y reconocimiento a la memoria viva de Venezuela". -Fueron las palabras de Andrés Alvarado el maestro de las deliciosas "Artesanías para el paladar" como él mismo ha llamado a su dulcería.-
Dentro del sentir que hacen parte del Eje del Buen Vivir, también se encuentra la voz de Betzy Castillo y su grupo “Crocheteras Tricolor”. Betzy es una maestra artesana tejedora quien compartió que: Venir y mostrar el entramado de nuestros hilos es un orgullo infinito. Para nosotros, tejer no es una moda, es la historia de nuestras abuelas plasmada en una pieza utilitaria. El público caraqueño respeta el valor del trabajo manual, y ver que se llevan nuestras creaciones a sus hogares nos llena el alma y sustenta a nuestras familias".
Siempre quise aprender a moldear el barro y tejer también me gusta, pero la educación formal a veces es inalcanzable. Que un maestro con décadas de experiencia te guíe las manos de forma gratuita aquí en el jardín es una bendición. Salgo no sólo con una pequeña pieza de cerámica hecha por mí y con un rollo de hilo y un par de agujas para practicar en casa, sino que me llevo el corazón repleto del respeto profundo por el oficio que se realiza con nuestras propias manos paso a paso, -decía Carla Mendoza, una participante del taller de cerámica y croché mientras enseñaba la creación de sus manos-.
Un legado que se proyecta al futuro
En este sentido Mariana Guédez, visitante de la parroquia San Pedro: En un mundo lleno de cosas de plástico hechas en serie, entrar a este espacio te reconcilia con lo humano. Vinimos en familia a almorzar, disfrutamos de la música popular y nos llevamos unos juguetes de madera hermosos para los niños. Apoyar a estos creadores es nuestra forma de defender la identidad venezolana frente a tanta transculturización.
El balance de estas jornadas del Mercadillo del Buen Vivir deja una certeza inquebrantable: los pueblos que olvidan sus raíces pierden su rumbo, pero aquellos que defienden sus saberes populares construyen un futuro digno y soberano. Este mercado de economía creativa y solidaria demostró una vez más que la resistencia cultural venezolana está más viva que nunca en las manos de sus artesanos y en la conciencia de su gente.
Al apagar los fogones gastronómicos y empacar los telares al caer la tarde del domingo, queda la promesa latente de un pronto retorno del cual estaremos atentos para extender la invitación a través de las páginas digitales de Épale Ccs. Caracas demostró que el "Buen Vivir" no es una utopía abstracta, sino un espacio concreto, verde y sonoro donde la tradición se defiende creando.
POR OSMELY BOSCÁN • @osmelyboscan
FOTOGRAFÍAS JUSTO BLANCO RUIZ • @justoblancoruiz
