03/10/26. En la nueva sede de Ciudad CCS Radio, entre café, música y echadera de bromas, el equipo de Épale CCS celebró 14 años de una revista que nació para narrar la diversidad caraqueña.
Épale CCS es una plataforma para fortalecer la identidad de los caraqueños y las caraqueñas. Es un espacio donde la diversidad se celebra...
Firme ante las dificultades que ha atravesado Venezuela, evolucionó del papel como encartado de Ciudad CCS y luego como hermana independiente del periódico, a ser una publicación semanal en formato digital en su página web epaleccs.info. Además, acompañada de sus redes sociales Instagram, Tik Tok y el programa de radio Épale Qué Onda, que este 30 de septiembre también celebró su primer año.
Épale CCS nos define
Épale CCS es de las revistas que se habitan, porque en ella la gente se identifica, se ve en el otro y la otra, siente la ciudad en todas sus dimensiones. Mercedes Chacín, presidenta y fundadora de la Fundación para la Comunicación Popular CCS, habló de lo que significa dirigir una revista que se ha propuesto algo tan complejo como definir la identidad caraqueña.
“Somos diversos, es como lo que más nos podría definir como caraqueños”, dijo. Esa mezcla de culturas, pieles, sonrisas, pasiones, historias, inspiró el concepto editorial de Épale desde su primer número.
“Un clásico que la gente todavía colecciona”
Dentro de ese guaguancó que define a la revista, debemos mencionar a Gustavo Mérida, uno de los primeros cronistas de esta plataforma. Su historia con Épale comenzó con una carta al consejo editorial defendiendo a los motorizados, tras una queja de Mercedes que decía que “no respetan”. “Yo leí la carta y la respondí defendiendo a los motorizados, pues, ¡porque soy un motorizado!, contó. Al consejo le gustó la respuesta, la publicaron y lo invitaron a escribir.
En el primer número, le hizo una entrevista a un piedrero. Recuerda con cariño la portada de la segunda edición, con la cicatriz de una cesárea, y el recetario El Recetario del pelabolas de Malú Rengifo.
Para él, estar en Épale es estar en el lugar donde la ciudad se cuenta sin filtros, sin poses y sin maquillajes.
Corregir con amor y con humor
Xiomara López llegó a la revista en 2021, después de la pandemia. Ya lleva casi cinco años como correctora y no se arrepiente. “No me arrepiento de haber agarrado este trabajo de correctora aquí en la revista”, señaló.
Le encanta Soberanías Sexuales, porque “se mete en la intimidad de las personas”. Extraña a Nathali Gómez y su columna Rumor de Bolas (Mini Manual), donde “sintetizaba muy bien las cosas en diez puntos, con mucho humor”.
Pero su mayor expectativa es “celebrar los quince años, estar aquí el año que viene con los quince años y bailar el vals”.
Rescatar el archivo, rescatar la memoria
Daniela Quintero es de las nuevas; la más joven, la chamita del equipo de Épale CCS. Llegó en marzo y “tiene una misión enorme”, afirmó Niedlingher Briceño, directora de la revista. Debe rescatar el archivo físico y digital de decenas de años. “Ha sido un arduo trabajo precisamente porque se ha buscado ordenar y constatar qué ejemplares están, qué ejemplares nos faltan, porque hay ediciones perdidas”, explicó Daniela.
La edición física llegó hasta la 438 y muchas de esas ediciones ya están en la Hemeroteca Nacional, mientras que una copia interna quedó para consulta. También rescató material de la nube, sin saber que su labor es el rescate de la memoria caraqueña contada a través de las crónicas de autores y autoras que transitaron antes que nosotros por Épale CCS. “Es muy importante esa labor, porque nosotros estamos en el 14 aniversario, pero es la constatación de que hemos estado presentes durante más de una década”, añadió Briceño durante el intercambio de palabras.
Para Daniela, estar en Épale es ser guardiana de la memoria de una revista que se niega a desaparecer.
A propósito de la conversación con Daniela, una chama que ronda los veinte años, Niedlinger destacó la importancia de las reuniones de pauta y de la diversidad etaria del equipo. “Nos permite ver cosas que a esta edad no se ven”, detalló. Tener la perspectiva de nuestra más joven integrante nos permite responder: “¿En qué anda la juventud? ¿Qué está haciendo?”. La revista es un espacio donde las generaciones se encuentran, se escuchan y se complementan.
La ciudad en una imagen
Épale CCS se cuenta desde la palabra y desde la imagen. Se dan la mano, se abrazan, una no puede caminar sin la otra en esta revista. Es por eso que la coordinación de fotografía a cargo de Nathan Ramírez que, además, es poeta, se convierte en alma para el cuerpo que son las letras.
Está acompañado de un equipo que integra Yaritza Canto, fotógrafa urbana y que llegó hace un año a la revista, pero la conoce desde hace once, cuando aún vivía en Valencia. “La imagen fue lo que me atrapó”, recordó. No era “la típica foto posada de maquillaje”, sino algo diferente.
Para ella, capturar la esencia de Caracas requiere estar en la calle. Observar y fotografiar al raspadero, al chichero, la señora que vende globos, los niños corriendo. “Hay que estar en la calle, pendiente de lo que está sucediendo”, precisó.
Nathan lleva tres años en la revista y su consejo para los fotógrafos y fotógrafas es que “asuman el riesgo”. Épale CCS “es una revista visualmente arriesgada”. Para Nathan, en ese riesgo, esa disrupción, es lo que va a capturar el “dinamismo, atrevimiento e irreverencia” que caracterizan a Caracas que “es bastante irreverente”.
Catorce años de resistencia
Épale CCS es una plataforma para fortalecer la identidad de los caraqueños y las caraqueñas. Es un espacio donde la diversidad se celebra, donde las voces caben todas, donde la fotografía se arriesga y donde la memoria se rescata.
A pesar de la crisis, la pandemia, el paso del tiempo y otros embates, Épale sigue aquí. Ese devenir no es una casualidad. Ocurre porque hay un equipo que cree en lo que hace.
Porque hay una correctora que corrige con amor. Porque hay una archivista que busca ediciones perdidas para rescatar la memoria. Porque hay un equipo de fotografía que se enfrenta a los prejuicios y la vigilancia con tal de capturar la ciudad. Porque hay cronistas, periodistas, redactores y redactoras que tienen ansias de narrar y dejar una huella para generaciones futuras. Porque hay un consejo editorial que crea, cree y confía en el resto. Porque un día su fundadora reflexionó sobre la falta que hacía una revista que valorara desde adentro lo diversos y diversas que somos.
Y porque hay una ciudad, Caracas, que se niega a dejar de ser contada.
¡Felices 14 años, Épale. Y que vengan muchos más!
POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
FOTOGRAFÍAS NATHAN RAMÍREZ • @nathanfoto_art
