16/10/26. Para el momento de la transición, Biden-Trump, me encontraba en Estados Unidos, eso fue en enero 2024, que por cierto en ese momento amnistiaron a los venezolanos que estuvieran dentro, pero ni pendiente, el cuento es que por esos días Alicia Valdés Cantero me invitó a La Habana, a un coloquio sobre el danzón, en medio del ocio de aquel viaje familiar, me puse a maquinar para lograrlo. Casualmente estaba investigando a Omara Portuondo y el danzonete, y cuando descubro la vinculación de Portuondo con Paulina Álvarez, la emperatriz del danzonete, maravillado aun del disco a dúo que grabó gracias a la tecnología, fue cuando llegó la invitación de Alicia, para variar la primera acción siempre es buscar compinches, y no se me ocurrió otra cosa que pedirle a Elena y Leonel que se montaran en el danzonete Rompiendo la rutina de Aniceto Díaz.
...compositora, guitarrista e intérprete cubana...publicó crónicas y críticas musicales, y también es autora de varios libros... compositora para piezas de teatro, historiadora de la música, redactora de notas discográficas, asesora y productora de discos...
En septiembre 2024, se nos dio el viaje que incluyó al huracán Helena y todo, pero como siempre salimos airosos a pesar de las dificultades. Ya llegando a Venezuela, a principios de octubre, después de aquella semana maravillosa, Leonel Ruíz me sorprendió con la mala noticia de la muerte de Marta Valdés a los noventa años. Y me ofreció sus sentidas palabras que de inmediato transcribo: “Quisiste con tus palabras/ Iluminar corazones / con boleros y danzones/ Imponer tu abracadabra./ Allá arriba ya se labra/ Tu nombre, tu voz, ya ves/ La muerte no es un revés/ Con ella te has hecho estrella/ Que brilla entre las más bellas/ !Querida Marta Valdés…!”.
Marta Emilia Valdés González, compositora, guitarrista e intérprete cubana, además fue fundadora de la columna Palabras en la publicación digital Cubadebate, donde publicó crónicas y críticas musicales, y también es autora de varios libros como Donde vive la música, Palabras y La cuerda al aire, compositora para piezas de teatro, historiadora de la música, redactora de notas discográficas, asesora y productora de discos, y, por todo ello, inspiración para muchos que se adentraban en la composición y la interpretación. Muchos autores la ubican en el filin, los más certeros la definen en el segundo tiempo del filin, y hay quienes hablan de algo parecido a una nueva canción.
Roberto Méndez Martínez en su artículo, en realidad su ponencia, Marta Valdés sin sospechas, del libro El bolero en América Latina. Compositores e intérpretes, un compendio de ponencias presentadas en el coloquio del Festival Boleros de oro, la perfila así: “Los críticos dicen que con ella y con Teresita Fernández, comienza algo llamado la 'nueva canción', ese algo tan difícil de definir como todas las cosas que en el mundo son esenciales. En último caso habría que hablar de alquimia: de la larga historia del bolero que cruza con libertad nuestra isla, como los vientos alisios; de la vigilia sabrosa y marcada de penumbras del filin; de la canción que no se conforma con una letra adocenada y requiere la verdad del verso de siempre, ese que nunca deja de ser actual; de todos estos componentes, y también de las lecciones que recibiera de Leopoldina Núñez, de Vicente González Rubiera, de Harold Gramatges, brotó un modo de crear tan personal que no hay manera de colgarle etiquetas: no es puramente bolero, ni filin, ni canción protesta, ni nueva trova, es…Marta Valdés, con su experiencia irrepetible de la vida y de la música, valga la redundancia”.
En el mismo libro, Pedro de la Hoz en, La imprescindible levedad de Marta Valdés, ponencia leída en la XXV edición del Coloquio Internacional del Bolero, La Habana junio de 2014, perfila la época de Marta: “La Habana, que visualmente asistía a la madurez del abstraccionismo expresionista, a los primeros atisbos del pop art y a la consolidación del movimiento moderno en la arquitectura, encajaba en el modo de hacer de Marta Valdés quien, como ha dicho el poeta Guillermo Rodríguez Rivera, inició 'una decantación de la sonoridad dominante hasta entonces dentro de la tendencia', y renovó en términos de lenguaje poético la canción cubana. El notable musicólogo Radamés Giró también señala como: la compositora emplea una cierta inquietud tonal o movimientos por diversos tonos, estrategia que otorga mayor sentido lirico a sus textos”.
En el Coloquio del Bolero de junio 2003, Marta escribió Elena Burke o el valor de cantar, cuenta que se llevaban seis años de diferencia, por lo que fueron niñas en la misma época de los grandes intérpretes románticos cubanos y mexicanos de los años treinta y cuarenta. "Por enseñarnos el valor de cantar", una frase que resume la entrega y la verdad interpretativa de la cantante. Elena y Marta compartieron una profunda y legendaria colaboración artística en la música cubana, particularmente reflejada en el álbum de 1989 Elena Burke canta a Marta Valdés, fueron doce piezas de Marta interpretadas por Burke con una madurez vocal excepcional. El álbum contó con la colaboración de figuras como Enriqueta Almanza y Frank Emilio Flynn, y notas de contratapa de Nancy Morejón.
La propia Elena Burke recordaba que Marta Valdés la visitaba semanalmente para revisar las canciones una por una —Marta con la guitarra y Elena al piano—, descubriendo historias y secretos detrás de cada composición. Entre las obras más célebres que unieron sus talentos destaca el inmortal bolero Palabras, además de temas como Tú No Sospechas, Tengo y Hay Mil Formas.
Su columna Palabras en Cubadebate, fue muy consultada por mí cuando escribí de La Freddy hablando del filin, y fue divino leer los cuentos de Marta y Ela O'Farrill, sus encuentros en el bar Celeste donde se la pasaba Freddy, y cómo esperaban a Elena y el marido que trabajaba en un casino. No se pierdan este pasaje: “Ela vivía en el noveno piso del edificio de Infanta y Humboldt ubicado frente a lo que fue el bar Celeste, un sitio al que yo caracterizaría más bien como un café-bar, especie de desfile obligado al final de la noche para los músicos que, de regreso de sus actuaciones en los shows de los cabarets cercanos por aquel entonces a la barriada de La Rampa… Fue allí donde comenzó a aparecer noche a noche, una mujer dotada de una poderosa voz de contralto, que se sentaba a cantar, por ejemplo, una versión al español de The Man I Love (El Hombre Que Yo Amé) dando muestras de una musicalidad especial cuando intercalaba, entre frase y frase, unos tarareos equivalentes a los giros instrumentales que van armando los arreglos orquestales y que van funcionando como referencia a la armonía, elemento muy a tener en cuenta en este tipo de canciones conectadas con el repertorio de los hoy llamados estándares norteamericanos (digamos, con el jazz). Alguien me dijo: 'tienes que oír lo que hace con tu bolero No Te Empeñes Más.... Salí a buscarla.
Creo va a ameritar una segunda entrega para la semana que viene.

POR HUMBERTO MÁRQUEZ • @rumbertomarquez
ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancoruiz
