31/10/26. La Fundación Red de Arte asumió el desafío histórico mediante el despliegue de su programación nacional del 19 al 24 de octubre, impactando directamente a comunidades organizadas en 11 estados del territorio venezolano. Bajo la consigna fundamental de Personajes, Oficios y Técnicas de la Artesanía Venezolana, esta iniciativa representa una política de Estado orientada a la descolonización del pensamiento y a la socialización del conocimiento técnico y ancestral.
”Cada artesano que enseña a un joven hace que ese conocimiento sea un patrimonio colectivo para la emancipación”.
El despliegue territorial abarcó realidades diversas en los estados Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Cojedes, Delta Amacuro, Falcón, Mérida, Monagas, Trujillo, Yaracuy y Zulia. Lejos de concebir el quehacer artesanal como una mera mercancía folclórica o una curiosidad museística para el deleite burgués, el proyecto lo reivindica como un eje de producción material e ideológica. La alfarería, el textil, la talla y el procesamiento de materias primas locales constituyen la base de una economía comunal autosustentable que rompe con la dependencia rentista y dignifica el trabajo creador de la clase popular.
Voces de los organizadores: la democratización del saber ancestral
Para comprender la dimensión política de este despliegue, es imperativo escuchar a quienes coordinan y articulan las bases institucionales con las estructuras comunales. Aracelis García, presidenta de la Fundación Red de Arte, enfatiza el carácter anticapitalista de estas jornadas: "La artesanía no es una industria del adorno; es la materialización de nuestra soberanía cognitiva. Al llevar estos talleres a las escuelas, plazas y centros culturales de estos 11 estados, estamos democratizando las herramientas productivas. Cada artesano que enseña a un joven a modelar el barro o a hilar la fibra está transfiriendo el poder al pueblo, asegurando que el conocimiento no sea propiedad privada de unos pocos, sino un patrimonio colectivo para la emancipación".
Por su parte, los dinamizadores estadísticos de la red coinciden en que la territorialización de la cultura es una victoria del poder popular. Desde el estado Cojedes, donde la agenda arrancó con fuerza este lunes 19 de octubre en la Casa de la Cultura Profesor Octavio Páez, del municipio Ricaurte, los activistas culturales señalaron la importancia estratégica de estas actividades. El taller El paso a paso de la burriquita sirvió como catalizador para demostrar cómo el arte tradicional está ligado indisolublemente a la identidad local y a la recreación comunitaria sin intermediarios comerciales.
Testimonios del poder popular: experiencias de transformación y aprendizaje
La efectividad de toda política socialista se mide en la transformación real de los sujetos históricos que la protagonizan.
Elena Quintero, habitante del municipio Ricaurte en Cojedes y participante en el taller de confección de la burriquita, relató el impacto de la jornada:
"Para nosotros, aprender de la maestra no es solo un pasatiempo. Es entender la carga histórica de nuestras manifestaciones. El capitalismo nos enseña a comprar juguetes plásticos importados; aquí estamos aprendiendo a producir nuestra propia cultura con nuestras propias manos, utilizando materiales accesibles y organizándonos como comunidad para salvaguardar lo que es nuestro".
Asimismo, en el estado Falcón, donde el trabajo con la arcilla y el barro es herencia viva de los pueblos originarios, jóvenes estudiantes se sumaron a las demostraciones de oficio de la cerámica bruñida. Carlos Chirinos, de 19 años, compartió su experiencia: "En el taller de barro entendí que la tierra no es una mercancía para explotar, sino nuestra madre y nuestra historia. El maestro alfarero nos enseñó a pulir las piezas con piedras, tal como lo hacían nuestros abuelos caquetíos. Esto nos da una alternativa de producción socioproductiva. Nos demuestra que el pueblo organizado puede generar sus propios sustentos sin necesidad de integrarse a las lógicas de explotación del mercado capitalista".
En las zonas rurales de Trujillo y Mérida, las experiencias textiles convocaron a comités de mujeres y colectivos de artesanas. Las participantes destacaron que aprender el manejo de los telares y el teñido natural de hilos fortalece el tejido social de los consejos comunales. “No se trata solo de la pieza terminada, sino del espacio de debate político, de intercambio solidario y de construcción colectiva que se genera alrededor de la mesa de trabajo” –expresaron-.
A mitad de semana, entre el miércoles, jueves y viernes, la oleada transformadora se extendió de manera simultánea por Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Yaracuy, Zulia, Falcón, Delta Amacuro y Mérida. En estas entidades se desarrollaron expoferias, conversatorios y talleres que permitieron visibilizar la artesanía no como un objeto de consumo suntuario, sino como una fuerza productiva local.
Ante esta demostración de vitalidad popular, la Fundación Red de Arte reitera su invitación abierta a las comunidades organizadas, a los movimientos estudiantiles y a las instituciones educativas para incorporarse activamente a estos espacios de formación, consolidando un vínculo directo con los hombres y mujeres que, desde la cotidianidad de sus talleres, mantienen viva la memoria histórica y la soberanía creadora de Venezuela.
Hacia una economía comunal y descolonizada
La programación de la Fundación Red de Arte no se limita a la teoría o a la contemplación pasiva; su diseño metodológico contempla conversatorios, demostraciones en vivo y expoventas. Estas últimas son de vital importancia en la propuesta socialista, ya que establecen circuitos de comercialización justos y directos, eliminando de raíz la figura del intermediario especulador que históricamente ha explotado el sudor del creador popular.
Al involucrar activamente a escuelas y espacios municipales, la fundación garantiza el relevo generacional de los saberes ancestrales. Los niños y niñas que hoy observan a un cultor tallar la madera o trenzar la fibra vegetal crecen con una noción de valor distinta a la del individualismo burgués. Aprenden a valorar el trabajo manual, el respeto por la naturaleza proveedora de materiales y la solidaridad comunitaria.
Conclusión: la vanguardia de la creación colectiva
El despliegue de la Red de Arte en estos 11 estados ratifica que la cultura es un derecho fundamental del pueblo y una herramienta indispensable para la construcción del socialismo bolivariano.
Preservar los oficios artesanales venezolanos es salvaguardar el alma de la patria. El compromiso colectivo demostrado en esta intensa semana de talleres y conversatorios evidencia que el saber ancestral venezolano no es una reliquia del pasado, sino una fuerza viva, transformadora y de vanguardia que sigue tejiendo, modelando y esculpiendo el futuro socialista e independiente de nuestra nación.
POR OSMELY BOSCÁN • @osmelyboscan
FOTOGRAFÍAS CORTESÍA FUNDACIÓN RED DE ARTE
