29/01/25.
Ya han pasado semanas y no dejo de escucharlo, desde aquel día, aquel fatídico día, en que una sombra oscura se abalanzó sobre nuestras inmóviles humanidades mientras dormíamos.
Tucutucutucutucutucutucutu, sigue sonando ese ruido sordo y ahogado que se mezcla con el ulular de las motos y el sonido de las aspas del ventilador cada vez que descanso mi cabeza en la almohada, buscando dormir.
La otra noche ni siquiera desperté, después de gritar tres veces: suéltala, suéltala, suéltala; en medio del espanto y el terror. Apenas habían pasado dos semanas. Es extraño cómo la noche tiene el encanto para tejer historias, aunque muchas de ellas no quieren siquiera ser recordadas.
Creo que es una especie de sentimiento de culpa que me acompaña, el sentimiento de ser responsable por haberme quedado dormido y no haber presenciado semejante hecho. Desde entonces, me despierto a mitad de la noche y no puedo dormir, no concilio el sueño porque ideas, palabras, e imágenes no dejan de dar vueltas en mi mente junto a la alucinante incertidumbre de los delirios de un rey desnudo que se ríe, como un niño, por haber dado inicio a este efecto dominó.
Aquella madrugada, cuando al fin alcancé dormirme, mi aprensión solo me condujo a la pesadilla recurrente de la sombra, en medio de una parálisis del sueño …y comencé a caminar detrás de ti, intentando alcanzarte, pero siempre encontraba algo que me detenía mientras tú avanzabas en tu marcha, como ese desnivel en la tierra al lado del río que desemboca en la playa, en los que reparé para ver, no solo sus estratos, sino la huella de nuestros abuelos, escrita en los surcos de la arena, para que solo los analfabetos pudieran entenderlas.
No se puede ser tan ingenuo para ir por la vida pensando que por ser vegetariano, puedes caminar por la selva sin ser la presa de una despiadada bestia que te quiere devorar, porque está famélica y tiene hambre.
Después de eso, solo me queda la sensación de ir saltando de un sueño a otro, de despertar y no dormir, de arrastrar el cansancio en el cuerpo. Te he comentado mi sueño y lo primero que te dije al despertar en medio de mis gritos: “tengo miedo de no poder conservar mi cordura”. Tú siempre me dices, “no mi amor, tu gritastes y seguistes durmiendo”. Por lo que me pregunto, ¿será que aún no estoy despierto?
Juan Carlos Torres Campos (Caracas, 1978)
Intelectual, músico y editor con más de veinte años de experiencia. Como periodista de oficio, ha trabajado en las mesas de redacción de Telesur y Ciudad CCS donde labora actualmente. ¿Será un sueño? Es un ejercicio inédito que surge como respuesta al bombardeo perpetrado por las fuerzas especiales de Estados Unidos sobre Caracas el 3 de enero de 2026, el cual dejó un saldo de más de cien víctimas mortales y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa la diputada Cilia Flores.
ILUSTRACIÓN: MAIGUALIDA ESPINOZA COTTY