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Cangrejo

31/07/25. En nuestra autobiografía, aparece Cangrejo como un ser mitológico nacido en las fauces de la nocturnidad. Por pura leyenda punk, artesanal e irreverente, lo vemos emerger como un héroe muy personal en la borrosa edad de la búsqueda inagotable de referentes, cuando desfilamos sobre el lomo indómito de la adolescencia.

 

 

Cangrejo vivía el arte como una forma de rebelión... Su estética punk, su verbo afilado y su devoción por la “santísima trinidad: sexo, drogas y rock and roll” lo convirtieron en un ícono legítimo... su muerte, nos parece entender, no fue sino un escalón hacia un estadio de encuentro que, bajo el espíritu del rock, tendría que ver con sus propios demonios.

 

 

Más de treinta años después anunciaron públicamente la disolución de la Seguridad Nacional, cuando nos tropezamos casualmente a la entrada de un local nocturno, él saliendo y yo entrando, o al revés, y sostuvimos la mirada menos de un minuto y conversamos algo mínimo, impulsado por ese vicio incurable de preguntar y repreguntar como si la vida fuera siempre un reportaje: ¿Y en verdad no van a tocar juntos nunca más? Creo que fueron mis palabras textuales, a lo que respondió con un incómodo chasquido de boca.

 

 

El 22 de julio pasado Abraham García, Cangrejo, partió a los setenta años, dejando un vacío que solo pudo mitigar Ozzy Osbourne quien cayó el mismo día, pero por sobradas razones. Ambos, cada uno en un contexto espacio temporal distante y semejante, dejaron un vacío difícil de narrar en el panorama de la banda sonora de nuestras vidas, que no es sino la historia del rock de los últimos cuarenta años.

 

 

Desde principios de los años ochenta, Cangrejo fue una fuerza creativa que desafió los moldes establecidos. Su insolencia era pública y notoria, y a diferencia de la gran mayoría de las bandas dedicadas al postureo en el rock nacional, su actitud era auténtica, extremadamente honesta. En sus propias palabras, era dañado, mal portado y provenía de la clase obrera, como creemos que debe ser la alquimia de quien cante y escriba contra las instituciones establecidas y el sistema.

 

 

Como baterista de Seguridad Nacional, banda precursora del punk en Venezuela, contribuyó a una fusión sonora que combinaba post-punk, new wave y hardcore. Su estilo visceral y cadencioso marcó una diferencia en temas como Uñas Asesinas y Vampiro, que luego serían popularizados por Zapato 3, pero cuya esencia original llevaba su sello inconfundible.

 

 

Además, fue considerado el cuarto miembro de Dermis Tatú, la banda liderada por Cayayo Troconis, y colaboró con artistas como Trance Nuance. Su versatilidad como baterista, guitarrista, armonicista y cantante lo convirtió en un referente de la contracultura musical venezolana.

 

 

Cangrejo vivía el arte como una forma de rebelión. En diversas entrevistas, relató cómo aprendió batería golpeando muebles y cojines, y cómo su amor por Los Beatles (al calco de Ozzy Osbourne y de millones de músicos de todo el mundo) lo llevó a romper con las convenciones sociales. Su estética punk, su verbo afilado y su devoción por la “santísima trinidad: sexo, drogas y rock and roll” lo convirtieron en un ícono legítimo.

 

 

Su muerte fue sorpresiva y remota. En un rincón de La Azulita (un pueblito merideño que alguna vez refugió a los hippies de distintos rincones del país), falleció y fue enterrado mediante una ceremonia entrañable, de códigos un tanto inexplicables para la lógica del mainstream: campesinos, lugareños, su madre, algunos allegados, unos cuantos perros y muchos niños, le dieron el último adiós bajo el cielo encapotado de los días lluviosos que singularmente está viviendo el planeta. Desde entonces, en redes circulan con mucha perseverancia algunas entrevistas donde exhibe una filosofía de vida que traduce cierto hartazgo y la necesidad de paz interior, hallada en un misticismo particular, muy vinculado al hinduismo.

 

 

De ahí que su muerte, nos parece entender, no fue sino un escalón hacia un estadio de encuentro que, bajo el espíritu del rock, tendría que ver con sus propios demonios.

 

 

 


POR MARLON ZAMBRANO • @zar_lon

 

ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta

#Cangrejo #Punk #SeguridadNacional #AbrahamGarcía

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