Mi padre hoy vive en mí
Y yo me siembro
en el tiempo
y la vida
de mis hijos
José Javier Sánchez.
15/01/26. Los tiempos de la poesía son perfectos: trascienden la física. Ergo, es imposible pretender que haya poesía de ocho de la mañana al mediodía, y de dos a seis de la tarde. Como decía Jorge Luis Borges: "El poeta no se va de vacaciones".
Soy un hombre sencillo, humilde, con una pasión profunda por los procesos culturales de los pueblos de este país y de este continente.
Quizás por esto haya sido mi entrevista más difícil: no porque el poeta sea un creído, o porque hubieran pretensiones de descubrir el agua tibia. El ganador del Premio Stefania Mosca 2025 en poesía, José Javier Sánchez (Caracas, 1970) y esta servidora, jamás pudimos coincidir a tiempo. Vale agregar, que Javi también ganó la Bienal Ramón Palomares en 2023.
Cuando me asignaron la pausa, no podíamos vernos. Luego, en la Expoesía 2025, me dijo "Mariú, ahora sí es la cosa", y yo estaba hostinada ese viernes, y no quería trabajar: me fui corriendo a casa a descansar. Luego, estuvimos en un estirado y encoge de mensajes y para poder hablar, hasta que finalmente medio pudimos hacer la entrevista por chat; nuevamente, los tiempos de la poesía dictaminaron, que la poesía no se hiciera como esperábamos; sino como la poesía dictamina.

Como Javi, papá de dos florecitas y compañero de la negra Yuraima, está hasta las metras con la Escuela Nacional de Poesía Juan Calzadilla y mil otros vericuetos relacionados con la palabra, para no seguir dando largas al asunto, resolví dejar la entrevista así: compartiré las preguntas, y las respuestas que sí pudo dar (y las que no nos respondió) nuestro amado periodista, promotor de lectura, docente, cultor, poeta, obrero de la ternura y abrazador de oficio, a quien amo desde hace diez años, gracias al cariño de mi gran amor Benito Mieses. Quizás ese misterio que queda a la incógnita es razgo típico del silencio hermético de los escorpio, como él.
Javi nunca ha perdido el sentido del humor ni el cariño. Sin embargo, en medio de su afán por mantener bajo perfil, ha construido una obra contundente en cantidad y profundidad lírica. Parte de las palabras tejidas: Fragmentos para una memoria (2007), Una mirada por la décima urbana, Antología de decimistas urbanos (2008,) Hasta que el recuerdo lo permita (2009), Código Postal 1010 (2010), Cuatro gatos callejeros, Antología (2014), La calle, Una luz en el estribo (2020). Sus poemas han sido traducidos al árabe, al italiano y al portugués. Galardonado con la Bienal Nacional de Literatura Ramón Palomares (2023), Premio Nacional del Libro (2014). También coordinó el Plan Nacional de lectura “Leer es entender” y dirigió el taller de Poesía de Monte Ávila Editores.
Es sumamente importante reseñar, que en diciembre, Javi se engalana de Navidad con los Parranderitos del Waraira y se pone a cantar parranda con los niños de su comunidad, regalando alegría y color. Es mucho más lo que Javi tiene en ese corazón que los premios y puntos para su baremo académico.

Una anécdota de taguaras en el centro de Caracas: una noche, Javi, Benito y yo nos vimos las palmas de la mano izquierda. "A mí me queda media hora de vida", suspira Javi al ver su línea de la vida. Menos mal que la palma se peló, o se peló Javi. Pero recordemos esto: Javi navega en los tiempos de la poesía. Tal vez por eso, siga entre nosotros flotando.
Atentos a su lírica:
¿Cómo te definirías?
"Yo soy un hombre sincero, de donde crece la palma". Me defino, por lo que he tratado de ser, por lo que he trabajado para ser y por las circunstancias en las que me ha tocado ser. En este universo, la sensibilidad me define: tengo una relación espiritual del ser. Trabajo para ello, en las cosas que creo, me puedo destacar. Fui atropellado muchas veces por la prepotencia y la arrogancia: por el ego, y contra ellos lucho cada día. Creo, que primeramente me debe caracterizar una ética que defiende el trabajo digno: digo el trabajo físico, intelectual y espiritual. Creo que el ser debe debatirse entre esos principios para definirse. Soy un hombre sencillo, humilde, con una pasión profunda por los procesos culturales de los pueblos de este país y de este continente. Siento una atención especial y un cuestionamiento ético por el trato y la atención brindada a la mujer, a los niños y niñas, a los sectores populares que se desarrollan en todos los rincones de mi país. Soy venezolano cien por ciento: tengo respeto y una defensa por mi país. Persigo principios bolivarianos, y nuestro americanos. Creo en el lenguaje como una dimensión medular para la transformación del ser y la sociedad. Creo en la cuarta dimensión en el tiempo como restaurador. Creo en la poesía, como forma de reembolsar el mundo.
¿Cuál es tu palabra favorita?
Tengo varias, pero me encanta "Urdimbre". Me fascinan: Sublime, resplandor, transfigurar, nostalgia. Tengo obsesión por la ciudad, por la calle, por la madrugada y el ser. Siento una sensibilidad especial en este tiempo por la palabra "negra", y por los nombres.

¿Cuál sientes que es tu aporte?
Mi aporte es la posibilidad de comprobar que no existe una última palabra, ni un último poema. Cada poema, es un punto de partida para un diálogo: para una conversación, para una extensión. Eso es innato en nosotros. Sencillamente, requiere de nuestra sensibilidad, nuestra atención, nuestro tiempo, nuestra palabra.
¿Cuáles son para ti las dimensiones del amor?
Son infinitas, querida mía. La espiritual, es la primera. El amor, es un sentido: el amor filial, el amor a los hijos, el amor a la madre, a los abuelos, a los hermanos, a la familia. El amor pasional: el fuego, que no está sólo en el amor a la pareja, sino también hay pasión por el trabajo, la escritura, el ejercicio, el ocio. También está el amor al silencio. El amor a la pareja, se construye todos los días sin manuales: es el que se agrieta y se fortalece: no es un dogma. También existe el amor al país, a la patria, a la tierra, a la herencia; así como el amor a tus semejantes. Son demasiadas dimensiones.
Al cierre de esta nota, intentamos de nuevo dar con Javi. Qué va. Estamos seguros, de que esta no es su última palabra. Los tiempos de la poesía, son perfectos.
Esta historia, continuará...

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @mariacolomine
FOTOGRAFÍAS NATHAN RAMÍREZ • @nathanfoto_art / ARCHIVO