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Ante la arremetida imperial, habla la calle

En defensa de la soberanía y la dignidad de los pueblos

Miré los muros de la patria mía

Francisco de Quevedo / William Osuna

 

 

22/01/26. Bosques de ira y rabia, pero también de amor, crecen bajo los escombros del temor y la duda, la consternación mantiene los párpados arriba, desacostumbrados pasos empiezan a emerger, el fuego de otras constelaciones no se detiene, alguien hace sonar una alarma, consume la aceleración, desde los edificios se nota un poco más de color, algo que no pueden ver los que van intentando alcanzar un posible refugio.

 

 

...el habla de los pueblos plasmada colorida y creativamente en las paredes que siguen llamando la atención sobre el genocidio palestino, hoy lo hacen no sólo por el retorno del presidente y la primera dama, sino por la defensa de la humanidad.

 

 

Son los del grafiti, los de la noche que se hace día, los que han captado el mensaje con la terquedad propia del asunto, Nosotros Venceremos: el índice que sale de un puño para señalar la raíz de la V de victoria realizada firmemente con la otra, inmediatamente identificado por los seguidores cuando las cámaras filman al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela siendo trasladado a una prisión en el corazón del imperio cerrado, después de haber sido secuestrado por un escuadrón de élite sin aprobación del congreso de dicho país: los Estados Unidos de América.

 

 

"Nosotros Venceremos: el índice que sale de un puño para señalar la raíz de la V de victoria realizada firmemente con la otra..."

 

 

El clamor internacional, debemos subrayarlo, no se ha hecho esperar, han pasado cerca de veinte días del suceso y desde ese mismo momento no se han detenido los que saben que los muros necesitan gritar al mundo la gravedad del asunto.

 

 

Nosotros Venceremos, #Free Maduro y Cilia desde las múltiples parroquias de Caracas, Coche y El Valle, por ejemplo, pero no sólo eso, también han resaltado los carteles coloridos,  con la dolorosa declaración de una presidenta encargada que asume su compromiso por la patria, mano levantada en señal de juramento, son carteles realizados por el Frente Francisco de Miranda, organización que como muchas otras han nacido en revolución y por ende, también ha venido promocionando y participando activamente en diversas dimensiones culturales, como las de los dos domingos anteriores a esta nota, el 10 y el 17 de enero en la plaza de Los Museos, a las cuales se sumaron poetas y cantores así como niñas, niños y adolescentes para pintar la paz, la soberanía, entre otros elementos que caracterizan las convicciones de que este pueblo es, en efecto, un pueblo convencido de su propio potencial para superar unido las adversidades.

 

 

Lealtad, libertad...

 

 

Pero volvamos a lo que nos dicta esta ciudad nuestra, la Caracas, que a pesar de la vocación no se deja amedrentar por las políticas etnogenocidas implementadas por el imperio que ha demostrado de la manera más brutal sus intenciones de apoderarse de los recursos naturales de no pocas naciones soberanas.

 

 

Digo esto recordando el mapa de Venezuela que ha sido fijado en la acera de la recién inaugurada plaza Bolívar de la parroquia Coche, la misma que como muchas otras plazas Bolívar desde aquel nefasto sábado 3 de enero, día del bombardeo, ha sido el escenario de reuniones en pro del debate, de la discusión estratégica, del abrazo y del amor por lo que significa ser venezolana/o, y veo el mapa, está negro, sobre él, la inscripción, de igual manera inevitable en estos tiempos de énfasis en la claridad necesaria que debemos tener a quienes amamos nuestro hermoso país: Vinieron por esto… inmediatamente quien lo asocia puede captarlo: el petróleo, el mayor yacimiento comprobado del mundo.

 

 

El petróleo es de Venezuela.

 

 

Y es que no sólo hablan las paredes, los muros, las casas, también el fundamento mismo de nuestro tránsito, lo digo escuchando la voz de un poeta que hace unos días invitaba a retomar los megáfonos, el perifoneo como dicen, la lectura en los andenes y vagones del metro, y claro, también y de manera inevitable, las pintas en las calles.

 

 

Lo recuerdo pensando en el joven muralista indígena que se vino a Caracas hace poco y con su gran talento enseña a otros cómo realizar las más bellas gráficas que desde entonces han sido plasmadas en las calles de Araira, Guatire, Caracas, mira, me dice, este esténcil lo hice yo: son las manos de Maduro: Nosotros, Venceremos, una auténtica fotografía de esas manos con su respectivo zoom, las cuales, valga la acotación, no aparecen esposadas, sino libres, lo veo y la mirada me conduce a las mismas manos esculpidas y colocadas sobre una mesa que me llegan a través del grupo WhatsApp de un colectivo literario del estado Carabobo, seguramente una de las más emblemáticas esculturas de este siglo.

 

 

Y es que en medio de toda esta conmoción por la que atraviesa el mundo, pues el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa la primera dama Cilia Flores, nos ha colocado en el ojo del huracán geopolítico, desencadenando, volvamos a decirlo, una ola de protestas sin precedentes en la historia contemporánea de América Latina debido al hecho mismo del secuestro de un presidente en ejercicio de sus funciones, hoy, como él mismo lo ha dicho, prisionero de guerra.

 

 

Y esto lo tiene bien claro la comunidad internacional, y más nítidamente aún el pueblo movilizado desde el mismo sábado 3 de enero, el cual en Caracas, capital de la nación, corazón del poder político-militar, ha demostrado con su furia amorosa, el deseo de que su presidente constitucional y la primera dama estén pronto de regreso a su patria, y de que no esté aquí la bota extranjera yanqui, un pueblo dispuesto a defender su soberanía.

 

 

Un clamor que une más allá de las diferencias...

 

 

Desde entonces no sólo gritan las calles con más fuerza, sino que la poesía y la vida robustece la dignidad de los pueblos que luchan por su autodeterminación, tal y como lo hemos venido registrando tan gráfica como narrativamente en notas anteriores, en esta misma revista.

 

 

No puedo dejar aquí de mencionar, como dirían algunos, “el dispositivo” que he advertido en ese #Free Nicolás y Cilia, el lenguaje de las redes sociales, y sobre la expresión en el idioma del imperio, la cadena rota que nos recuerda la gesta heroica del zambo José Leonardo Chirinos, letras negras sobre fondo amarillo para más precisión, colores por antonomasia de la lucha libertaria.

 

 

Y es que la semiosis política desde hace más de un cuarto de siglo tiene en nuestro país un extraordinario campo de análisis, algunos lo llaman “guerrilla comunicacional”, otros “territorio en disputa” y otros la lucha constante por la identidad…

 

La Paz, un proyecto transitable.

 

 

De manera que el “somos” reivindicado en estas y otras calles, sin duda contrahegemónico, se torna significante activo de la lucha no sólo por la soberanía de los pueblos y por el mutuo entendimiento en pos de un reordenamiento geopolítico que permita efectivamente la convivencia entre los diferentes, sino que también se trata, no debemos olvidarlo, de la defensa de la vida en el planeta, el único comprobado hasta ahora que permite nuestra sagrada existencia.

 

 

Visto desde esta perspectiva, el habla de los pueblos plasmada colorida y creativamente en las paredes que siguen llamando la atención sobre el genocidio palestino, hoy lo hacen no sólo por el retorno del presidente y la primera dama, sino por la defensa de la humanidad. Ojalá pueda entenderlo aquellas y aquellos que todavía insisten en que se trata de algo “momentáneo”, a ellos la invitación permanente a la atenta lectura de dichas realizaciones culturales, las que tampoco debemos olvidar, constituyen la punta del iceberg de un discurso consciente en la defensa de la dignidad humana, fundamento último de la autonomía y soberanía de los pueblos.

 

 

Muchas gracias.

 

 

La libertad de dos es la libertad de todo un pueblo.

 

 


POR BENJAMÍN EDUARDO MARTÍNEZ  HERNÁNDEZ • @pasajero_2

 

FOTOGRAFÍAS YARITZA CANTO • @yariyama

#LosQueremosDeVuelta #Soberanía #Ciudad #GuerrillaComunicacional

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  • 0212-3268703
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