05/02/26. Decenas de creadoras y creadores se dieron cita en la plaza Bolívar de Caracas para mostrar que, además de telas, hilos, botones, corazón y creatividad, las muñecas son un espejo de la patria y una forma de resistencia cultural. Celebraron que han trascendido para convertirse en tradición, herencia, identidad y en herramienta para la sanación.
“El arte de hacer muñecas es una terapia que desestresa." ... no sólo busca la estética, sino el reconocimiento social... figuras como Simón Bolívar, Fidel Castro y Hugo Chávez cobran vida en tela, reforzando el carácter que tienen las muñecas y los muñecos como valor cultural...
“El único país del mundo que celebra a las muñecas y a las muñequeras es Venezuela”, dijo el poeta Joel Linares, para abrir el espacio cultural del evento. El escritor caraqueño añadió que sólo en nuestro país se reconoce a las portadoras de uno de los saberes más antiguos del planeta. “Celebrarlas es humanizar el objeto y el oficio, y a la humanidad”.
Las muñecas son sanadoras
Bajo la mirada bronce del Libertador y ante un nutrido público, las ‘hacedoras mágicas’ se encontraron en una jornada de creación, celebración y resistencia que recuerda a Sobeida Jiménez, "La Muñequera". El ambiente estuvo enmarcado por una pantalla gigante que proyectaba imágenes del presidente Maduro y la diputada Cilia Flores, mientras las expositoras compartían sus saberes con entusiastas y afectos.
Las muñecas les colgaban de sus clinejas; las llevaban como zarcillos, como pulseras, en los vestidos o en los sombreros, como amuletos que reconocen como un objeto humanizado y salvador. De esto último me habló Victoria Fajardo, maestra pueblo, proveniente de las tierras de Ocumare del Tuy, pero que hace vida en Caracas, específicamente en Ciudad Tiuna.
La divisé a pocos metros de mí, entre la asistencia. Me llamaron la atención las muñequitas que pendían de sus aretes y los colores revoloteando en su vestido. “Soy superviviente del bombardeo”, me dijo. La señora Victoria estaba en el apartamento de su hija cuando Estados Unidos decidió que era oportuno violar el cielo de nuestra sagrada ciudad capital con bombas y fuego, que aún atemorizan, durante las noches de insomnio, a miles de caraqueños y caraqueñas.
Mi interlocutora me contó que, a través de las muñecas, ha logrado ayudar a decenas de adultas mayores del Club de los Abuelos y de las Abuelas de Ciudad Tiuna a “olvidar lo que pasó”. Es allí donde ejerce como maestra pueblo y transmite sus saberes a través de talleres donde las abuelas no sólo aprenden a realizar muñecas, sino a dotarlas de color y vida, recreando a personajes de valor histórico y emocional. “Las muñecas son sanadoras”, acotó Victoria.
La muñequera mirandina afirmó que cuando empezó hace cuarenta años con el oficio, era una niña que “no tenía muñecas”. Las cosía para jugar; ahora, tiene una colección de casi mil muñecas en su casa ubicada en Charallave, muchas de ellas rescatadas de la basura y restauradas con el amor que sólo una artesana puede dar.
En esta ocasión, la plaza Bolívar fue testigo de su homenaje a la lucha social latinoamericana. La muñequera mirandina llevó a la muestra, una representación de la líder colombiana Piedad Córdoba, subrayando cómo la muñequería se convierte también, en un acto político y de memoria colectiva.
La muñeca como espejo del pueblo
Entre las expositoras, estuvo presente Thais Echenique, también de Ocumare del Tuy y radicada en Yare. Lleva treinta de sus cuarenta y tres años como hacedora. Ella coincide con Victoria al afirmar que el arte de la aguja es una terapia de sanación.
“El arte de hacer muñecas es una terapia que desestresa. Nos permite poner a volar la imaginación y olvidarnos de los problemas”, confesó Thais mientras mostraba sus piezas de técnicas mixtas. Una Sobeida que llevaba abrazada como si se tratara de una hija.
Su colección no sólo busca la estética, sino el reconocimiento social. Con su serie “Personajes emblemáticos de mi pueblo”, ha inmortalizado a cantantes de joropo tuyero, artistas plásticos y cultores locales. Pero su compromiso va más allá, escalando hacia la historia con su exposición de Héroes y Heroínas de la Patria, donde figuras como Simón Bolívar, Fidel Castro y Hugo Chávez cobran vida en tela, reforzando el carácter que tienen las muñecas y los muñecos como valor cultural e identitario, que es capaz de enviar un mensaje de paz a las nuevas generaciones.
Las muñecas y la soberanía
Las muñecas y los muñecos los celebramos porque nos identifican dentro de la diversidad de culturas que hay en el mundo, y reconocerlas es un ejercicio de soberanía. Esas fueron parte de las palabras que compartió conmigo la viceministra Mary Penjeam, que acompañó esta fiesta de las muñecas que hoy se celebra en torno a la paz, al amor y a la esperanza, así como para hacer un llamado “a que nos devuelvan a nuestros líderes (Nicolás Maduro y Cilia Flores)”, afirmó.
“Debemos sentirnos orgullosos, pero, sobre todo, afianzarnos en nuestros valores culturales, que son los que nos van a ayudar en esta defensa… porque la lucha que tenemos hoy es la lucha por nuestra soberanía, por nuestra independencia, por la paz de nuestra nación”, dijo.
La jornada que celebra este arte se desplegará en todas las plazas Bolívar del país hasta finales de febrero. Así lo anunció Aracelis García, presidenta de la Red de Arte, precisando que son más de dos mil muñecas que recorrerán el territorio nacional.
Cuando ofrecía declaraciones a la prensa, Aracelis sostenía una Sobeida con una kufiya, en solidaridad con Palestina. Con la muñeca en brazos, saludó a las más de seiscientas muñequeras y muñequeros que participarán en el homenaje a este saber histórico y que garantizan que será heredado por nuevas generaciones.
En las comunas, las plazas, las escuelas, con los niños y las niñas, transmitiendo el conocimiento a través de talleres y exposiciones, se hilarán nuevos corazones de tela, que dejarán un retazo de nuestra memoria colectiva para narrar la historia.
POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
FOTOGRAFÍAS NATHAEL RAMÍREZ • @naragu.foto