19/02/26. A veces me pregunto qué puede encontrarse al descascarar un mito cuando este no es más que una ficción ideológica, qué puede haber allí donde algún soporte intencional busca con o sin éxito, ocultar cualquier indicio de realidad.
...un elemento más del dispositivo de control de un gobierno que no ha sabido cómo abordar las enormes olas migratorias del propio sistema mundial de desigualdad económico-social que él mismo lidera.
A veces la realidad nos golpea de una manera tal que cualquier imagen relacionada con su posible hilación lingüística queda insuficiente para que las palabras lleguen.
Hoy, esta noche, es uno de esos momentos, imposible dejar de pensar en la mujer nativa, quiero decir, nacida en su propio país, que fue asesinada a tiros en su propia cara por las “fuerzas de seguridad” que se supone están allí para protegerla de supuestas “hordas” migrantes, en un país en el que por cierto, no debemos olvidarlo, la diversidad cultural ha sido precisamente el núcleo de su constitución primaria como eso, como nación multicultural, tal vez de allí su autodenominación, al fin y al cabo como “Estados Unidos”, con una vocación político-administrativa originaria que inspiró a pensadores como Tocqueville e incluso, salvando las distancias, hasta al mismísimo Libertador Simón Bolívar y hasta teóricos como Max Weber…
Lamentablemente, mucho ha dejado que desear al llegar al grado de enfermedad terminal en que se ha convertido la oclusión de sus posibilidades democráticas.
Se me pregunta especialmente para estas líneas hasta qué punto el ICE puede ser el mito, es decir, la falsa noción de una policía personal del mismo presidente Trump. La respuesta, inmediata, la encuentro en la misma página del Departamento de Seguridad Nacional del Gobierno de Estados Unidos donde se nos hace ver que, efectivamente, este departamento es un elemento más del dispositivo de control de un gobierno que no ha sabido cómo abordar las enormes olas migratorias del propio sistema mundial de desigualdad económico-social que él mismo lidera.
Y leo en dicha página de dónde vienen las siglas ICE: Immigration and Customs Enforcement, eso es lo que significan en inglés, y traducimos al español: Inmigración y Control de Aduanas, es decir, una agencia adscrita al mencionado departamento, encargada de la investigación de aspectos relativos a la seguridad nacional, así como la detención y la deportación de las y los migrantes, entre otras funciones.
Pero dado su actual desempeño, bien podría entenderse de otra manera: ICE, el hielo, que también significa esa palabra en inglés, la política del congelamiento de cualquier posibilidad de reconocer al migrante como lo que es: una persona como cualquier otra y no ciudadano de segunda o de tercera como también se le ha tildado a quien no tiene un permiso de residencia, o quien todavía no ha conseguido la nacionalidad del país de acogida, entre otros aspectos vitales para su desplazamiento en dicha nación.
Entonces “se congela” cualquier procedimiento y se le expulsa del país, así, sin ninguna mediación, sin estudiar absolutamente ningún caso, perseguido con perros de caza, etcétera, la lista de las formas de persecución es verdaderamente vergonzosa para expresarlas aquí.
Entonces no, creemos que existe suficiente evidencia como para afirmar, por un lado, que no se trata de una “policía personal”, y por otro, que mucho menos los asesinados y perseguidos son todos asesinos, delincuentes y violadores, sino también muchos trabajadores que desde hace siglos han generado y dinamizado la economía y vida cultural de ese país.
Mientras tanto, las calles se llenan de protestas en todos los Estados de la Unión y yo, vuelvo a citar aquí los versos que le dedicase a una de las mujeres madres ciudadana estadounidense, es decir, no migrante, asesinada a tiros en su propia cara, por esta organización gubernamental que es más que evidente que tiene que ser revisada desde sus cimientos:
Cuando matan a un poeta
es como si toda
una nación muriera
y si a quien matan
es una madre
y poeta
el universo entero
se quiebra
y no hay big bang
que lo redima.
A la memoria de Renee Nicole Macklin-Good.

POR BENJAMÍN EDUARDO MARTÍNEZ HERNÁNDEZ • @pasajero_2
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentint