Hay que esperar cuando se está
desesperado, y andar cuando se espera.
Gustave Flaubert
19/02/26. Desde que se llevó a escena Esperando a Godot la discusión siempre fue quién era Godot. A pesar de que el nombre sugiere que es Dios a quien esperan, Becket siempre dijo que no, que venía de un vocablo que significaba “bota”. Esto podría implicar que, si esperaban una bota, en realidad no esperaban nada, o era a alguien que no valía la pena esperar. Como la discusión es de vieja data y no se ha llegado a ninguna conclusión, que cada quien decida el significado del nombre. El otro asunto es la espera. ¿Por qué esperan? y ¿qué esperan que pase cuando se termine la espera?
Los personajes están siendo objetos de una espera, que llegue o no lo esperado, parece no estar en sus manos, son testigos de su propia inacción... en realidad no están esperando, están sin hacer nada. No hay esperanza si no haces nada... necesitan saber, necesitan ser sujetos de su historia. Así la espera se vuelve luminosa.
Esto abre la discusión sobre los personajes Lucky y Pozzo. Se supone que ese parque es su universo, por lo menos su universo dramático. Están allí, esperan allí y se encuentran con gente, o mejor, la gente los encuentra en esa acción, la acción de esperar. Y surge la evidente pregunta: ¿Cómo puede llamarse acción al acto de esperar? Si alguien está sentado y algún conocido lo encuentra y le pregunta, ¿qué haces allí sin hacer nada?, quien está sentado puede responder, ¿cómo que sin hacer nada? ¡Estoy esperando a mi pareja quedamos en vernos a las cuatro! Entonces es una acción clara y contundente.
Ahora bien, Lucky y Pozzo están esperando, pero puede ser a una bota o puede ser a Dios. En ambos casos es una espera, pero esperar a Dios o a una bota en una plaza no tiene mucho sentido. Es como estar sin hacer nada. Otra vez la acción de esperar no parece una acción, aunque gramaticalmente lo sea.
¿Por qué Esperando a Godot es una obra tan importante, tan citada? Creo que habla de nosotros de muchas maneras. Desde la espera de la muerte, que indefectiblemente llegará, pasando por la espera de una rica comida en buen restaurant, el amor de quien amamos, acontecimientos a los que le tememos, o a que no vuelva a ocurrir alguna cosa. También podemos esperar que el enorme abanico de la espera se abra y podamos elegir nuestro destino.
Tal vez esta cuestión es más trascendente que la del significado de Godot. Los personajes están siendo objetos de una espera, que llegue o no lo esperado, parece no estar en sus manos, son testigos de su propia inacción. No hay gramática que resuelva eso. Si Lucky y Pozzo no dejan de ser objetos de la situación de espera, en realidad no están esperando, están sin hacer nada. No hay esperanza si no haces nada. Estos personajes necesitan saber, necesitan ser sujetos de su historia. Así la espera se vuelve luminosa.
Creo que estamos en tiempos de esperar, pero no podemos ni esperar a Dios y mucho menos a una bota insolente.

POR RODOLFO PORRAS • porras.rodolfo@gmail.com
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta