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La Vega: el crisol donde la música no se rinde

Black 7 y Feelinggreat no solo hacen música: han convertido sus casas en estudios accesibles para la comunidad...

27/02/26. La populosa parroquia La Vega es, en palabras de Alí Primera, «el crisol de las luchas populares». Y razones no faltan para reconocerla como un baluarte de la batalla cultural.

 

 

La Vega no solo guarda tradiciones: las reinventa. Y lo hace desde estudios que caben en una habitación, pero que tienen la potencia de un movimiento cultural imparable.

 

 

Más allá de las manifestaciones culturales y las tradiciones que enriquecen la identidad de la parroquia, existe un sinnúmero de artistas y talentos emergentes en diversos géneros. Sin embargo, las condiciones que impone la industria han limitado su posicionamiento en esta labor tan necesaria: enriquecer la cultura.

 

 

Lo verdaderamente importante es que la gente que hace música no se rinde. Sigue creando, incluso sin expectativas, haciendo real eso de «por amor al arte»; una frase que, paradójicamente, suele asociarse con una utopía cuando se trata de obtener beneficios.

 

 

Sin embargo, no hay mayor beneficio que el bien común, el trabajo y la constancia. En este caso, eso se ha convertido en el detonante de un movimiento que apunta a la producción musical. Personas con conocimientos en el área e inversión en equipos especializados han generado las condiciones para que muchos artistas de la parroquia puedan darle vida a su material dentro de sus propios estudios de grabación.

 

 

 

Se emprenden grandes proyectos desde pequeños espacios.

 

 

No estamos hablando de grandes estudios ni sellos financiados por industriales de la música, sino de pequeños espacios donde se cumple con lo necesario para llevar a cabo la producción cultural. La mayoría de estos estudios han sido creados por personas que, aunque surgieron del rap, han entendido el valor de su iniciativa para abarcar una demanda cultural plural. Hoy, sus puertas están abiertas a la salsa, los géneros tradicionales, y las diversas manifestaciones culturales que encuentran en estos lugares un hogar para ser registradas y difundidas.

 

 

Visitamos un par de estudios en la parroquia cuyos productores coinciden en su origen: artistas con un deseo inquebrantable por llevar su mensaje, que decidieron hacerlo de forma endógena. Esto genera inevitablemente una transformación del espacio vital para el desarrollo de muchos talentos que acrisola la parroquia.

 

 

 

La Senda Records 

 

 

Uno de estos productores es Black 7, cantante, compositor y agente activo en la preservación de las tradiciones, con más de veinte años de trayectoria artística de la mano de agrupaciones como Familia Negra (grupo de rap) y otros proyectos. En su propia casa, Black 7 ha habilitado el espacio necesario para llevar a cabo proyectos como Makiavelik Crew, donde confluyen varios referentes del rap caraqueño, y abre las puertas a nuevos talentos con un servicio accesible.

 

 

«Por cultura hay que cobrar algo —señala—, pero procuramos que sea muy económico, al alcance de todos. No se trata de un negocio, sino de mantener vivo el movimiento».

 

 

 

La senda records representa una trinchera cultural.

 

 

 

Pero su trabajo no se detiene en el rap. Black 7 participa activamente en manifestaciones de origen afrovenezolano, como los tambores de San Juan y otras expresiones que enriquecen nuestra identidad cultural. Desde su estudio, también apoya a músicos de salsa y a los géneros tradicionales que encuentran en La Senda Records un lugar para grabar y preservar sus propuestas.

 

 

El hermano Black 7 reflexiona sobre la industria musical:

 

 

«Es una estructura piramidal en lo económico: mucho dinero para poca gente. Es muy difícil entrar y generar una economía en ese sentido. Paralelo a eso está la gente de la cultura popular, que hace su trabajo sin depender de esa estructura, aunque con menos recursos. Eso aviva la necesidad de ser independientes a la hora de generar y mantener el hecho cultural».

 

 

Discos HDJ

 

 

Salimos del acogedor espacio de La Senda Records y nos dirigimos a otro de los estudios que ha marcado el pulso musical de la parroquia: HDJ Records. Detrás de este proyecto está Feelinggreat, productor, cantante y fundador de la agrupación Ashedejota, una propuesta que, sin ser idéntica a Makiavelik Crew, ha construido su propio camino dentro del movimiento bajo de La Vega y más allá.

 

 

Desde HDJ Records muchos artistas han logrado materializar su propuesta.

 

 

Ubicado en una vivienda modesta pero llena de intención, HDJ Records nació también de la necesidad y el talento endógeno. Feelinggreat, con más de una década de experiencia en la escena, ha logrado consolidar un espacio donde han grabado desde jóvenes promesas del freestyle hasta agrupaciones de salsa, y música tradicional. Lo que hace especial a este estudio no es la grandiosidad de sus equipos, sino su filosofía: mantener precios solidarios —lo justo para sostener el espacio, pero siempre simbólicos y accesibles—, ofrecer asesoría musical a quienes se acercan por primera vez y, sobre todo, entender la cultura como una trinchera.

 

 

«Aquí no cerramos las puertas por falta de presupuesto —comenta Feelinggreat—. Cobramos algo porque la cultura también cuesta, pero es lo mínimo, lo que cualquier persona puede dar. Muchos de los que hoy suenan en radios comunitarias empezaron aquí, haciendo una pista con lo que tenían. Eso es La Vega: hacer de la necesidad, arte».

 

 

Pero HDJ Records no se limita a la producción musical. Desde este espacio, Feelinggreat y su colectivo han impulsado una labor social constante: entregan juguetes, cuadernos y lápices en las comunidades, convencidos de que la educación y la alegría también son armas transformadoras.

 

 

«No se trata sólo de hacer música —explica—. Se trata de sembrar conciencia, de que los niños y jóvenes tengan opciones. Un cuaderno puede ser tan poderoso como un micrófono».

 

 

 

Sonido limpio y profesional en un espacio modesto.

 

 

El estudio ha sido clave en la producción de más de una veintena de álbumes independientes, y se ha convertido en un punto de encuentro para la memoria musical de la parroquia. En cada rincón, entre cables y consolas, se respira la historia de un movimiento que no espera permisos ni reflectores.

 

 

La Vega no solo guarda tradiciones: las reinventa. Y lo hace desde estudios que caben en una habitación, pero que tienen la potencia de un movimiento cultural imparable. Con las puertas abiertas a la salsa, la música llanera, los tambores afrovenezolanos y las rimas del rap, estos espacios demuestran que la cultura popular es diversa, que está viva, y que se mantiene en constante expansión.

 

 

Mientras la industria musical sigue siendo una pirámide que concentra el dinero en pocas manos, habrá quienes, desde el barrio, construyen sus propias bases. Porque cuando el arte nace del pueblo, no hay estructura comercial que pueda silenciarlo.

 

 

Y es que, como dijo Alí Primera, La Vega sigue siendo ese crisol. Sólo que hoy, además de luchas populares, también se cuecen allí ritmos, rimas y sueños grabados con esfuerzo propio. Con amor al arte. Con cuadernos que sembrarán futuro. Con tambores que llaman a la memoria. Y con la certeza de que la cultura popular no se rinde: se transforma, se graba y se comparte.

 

 

Black 7: Esto es un trabajo que transforma los espacios y aleja a muchos jóvenes de la calle y el malandreo.

 


POR JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph

FOTOGRAFÍAS JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph

#LaVega #ProducciónMusical #Rap #Hip-Hop #Cultura

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Ubicación
  • Esquina de San Jacinto, Edificio Gradillas “C”, piso 1, Caracas 1010, Distrito Capital
  • 0212-3268703
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