05/03/26. En el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras se reconoce la labor de luchadoras sociales que el 8 de marzo no sólo son vecinas y lideresas de su comunidad; son las arquitectas de una revolución que se construye en las bases.
Con la Consulta Popular Nacional, estas lideresas asumen otra responsabilidad desde el compromiso con la patria... En Venezuela, la base popular es una mujer que busca su emancipación...
Como Daybling Silva, habitante del sector Guayabal de la parroquia La Pastora, situada en el municipio Libertador en la ciudad capital. Daybling es una mujer joven que, como muchas en nuestro país, no sólo lidera en el Clap. Sus días se dividen entre la higiene del hogar, la atención y cuidado de sus hijos, sus obligaciones como empleada pública, estudiante universitaria y su responsabilidad como jefa de calle donde tiene la tarea de brindar asistencia a un aproximado de sesenta familias en asuntos como la recarga de bombonas de gas y demás beneficios que ofrece el programa social.
“Equilibro mis responsabilidades desde la disciplina, los hábitos y la constancia diaria”, aseguró la joven caraqueña que formará parte de la comisión electoral en la Consulta Popular Nacional de este 8M, en el Circuito Comunal Calidad de Vida La Pastora Victoriosa.
Redes de apoyo
Daybling va más allá. Lo hace por compromiso con la continuidad de la Revolución Bolivariana y la posibilidad de que Venezuela se consolide como un Estado comunal, donde las mujeres protagonizan desde la organización hasta la ejecución de los proyectos, así como mandó el presidente Nicolás Maduro y consolida la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
Esto requiere de preparación anticipada: asambleas, reuniones organizativas, convocatorias a habitantes de su sector, postulación de proyectos, entre otros procesos que se suman a su jornada laboral formal y de cuidados y atención en el hogar.
Sin embargo, para esta lideresa comunitaria, el éxito no reside en la fuerza individual, sino en la capacidad de tejer redes de apoyo, empezando por los pasillos de su propia casa. En el hogar, aseguró, que sus hijos son su equipo “cada uno tiene una actividad para equilibrar las responsabilidades”.
Del hogar a la calle
Esa misma filosofía que aplica Daybling en casa, la extrapola al barrio. El liderazgo comunitario se ejerce desde la corresponsabilidad. Otras voces que se repiten en las calles de Totumos a Guayabal son la de Carmen Reyes o Ana Muñoz, que tienen entre sus deberes la atención de más de 240 familias.
Ellas conocen quién vive en cada casa, quién necesita medicinas, qué poste de luz lleva meses apagado, pero nadie conoce sus necesidades particulares. Sólo las ven movilizar, planificar, liderar; no obstante, esas mujeres llevan una carga de sentimientos y preocupaciones como el resto.
Carmen es lideresa de comunidad y su labor trasciende las jornadas de entregas de alimentos. Ella escucha, coordina, anima, identifica dificultades, sostiene a una comunidad y también, junto a su esposo e hijo, un hogar en el que habitan con sus cinco gatitos y su perra.
Ella es vigilante y sus guardias de 24 horas se concatenan con su trabajo comunitario. A veces no descansa al salir de su responsabilidad laboral para ir a su sector para atender una jornada social. Es abuela, madre e hija, pero no trabaja sola ni en casa ni en la comunidad, porque ella y su compañero de vida creen que el “bienestar común depende de todos” y eso le ha enseñado a sus hijos; y en el barrio cuenta con un equipo conformado por mayoría de mujeres, donde la solidaridad y la amistad creció como una energía que les confiere fortaleza frente a los retos.
Convocatoria, paciencia y amor
Con la Consulta Popular Nacional, estas lideresas asumen otra responsabilidad desde el compromiso con la patria. Semanas antes de las elecciones comunitarias informan a la comunidad por WhatsApp: “Vecinos recuerden la invitación que tenemos a la asamblea para proponer proyectos. Apoyen”.
El día específico vuelven a convocar. A las seis de la tarde, tras regresar de sus ocupaciones, se juntan en un rincón sagrado de esas calles pastoreñas, donde una imagen de José Gregorio Hernández las bendice, mientras esperan a los vecinos y vecinas. Están agotadas, no han llegado a sus casas, y sus hijos e hijas les esperan para cenar con ellas o simplemente, para abrazarlas.
En la reunión Carmen lleva la batuta y va llamando a cada asistente para que haga su propuesta. En esa hora determinan con los vecinos y las vecinas si el problema son las bombonas de gas, el muro perimetral o las caminerías; van anotando en el papelógrafo los proyectos que serán debatidos en la asamblea del circuito comunal.
Lo cierto es que luego, ellas regresan a sus viviendas tras agotar cartuchos de paciencia que con amor, sentido de pertenencia e identidad comunal, ofrecen a su comunidad. Es la noche y Carmen comparte la cena con su esposo que también asistió a la reunión; Daybling se reencuentra con su hija y su sobrina pequeñas las dos, que tienen tareas y al día siguiente hay clases. Pese al cansancio conservan la satisfacción de que lograron juntar a la gente por el bien común. ¡Cada vez seremos más!
Las bases las sostienen las mujeres
Llega el domingo de la consulta. Cientos de miles de Daybling y Carmen se levantan a las cinco de la mañana. Se dirigen a los centros electorales donde no sólo participarán como votantes, son operadoras de la logística, miembros del comité electoral, organizadoras: que si el transporte para llevar a los votantes, la comida para las comisiones electorales, anotar a los adultos y adultas mayores, buscarlos casa a casa.
Ellas son las bases que sostienen toda la mística del Poder Popular, porque no solo prepararon la logística para las votaciones, también prepararon el desayuno y el almuerzo el día anterior para la familia, y mientras transcurre el evento electoral, cuidan, educan y protegen.
Según datos del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, la participación femenina en las comunas supera el 70%, casi el 80% tiene las Jefaturas de Calle y un 73% las Jefaturas de Comunidad. Son ellas quienes, tras la victoria del proyecto, se encargarán de que se ejecute y de la contraloría social.
En Venezuela, la base popular es una mujer que busca su emancipación con la voluntad inquebrantable de que le sea reconocido su derecho a decidir su propio destino y a defender la soberanía e independencia que tantos siglos de sangre ha costado.
Esas mismas mujeres que días antes organizaron, convocaron, propusieron, contaron los votos, sostuvieron, sacrificaron, estarán mañana retomando la triple jornada laboral: hogar, trabajo formal y cuidado, más liderazgo.
En algunos territorios hay mujeres que hacen un “sancocho comunal” para compartir durante la Consulta Popular. Ellas son precisamente, ese hervor de leña que sostiene la jornada. Son el combustible de una participación que, en 2025 y 2026, ha movilizado a más de 4500 circuitos comunales en todo el país.
POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
FOTOGRAFÍAS YARITZA CANTO • @yariyama